Características de la personalidad

Las características de la personalidad son aquellas que definen el comportamiento único de cada uno de nosotros. Esto se debe a que se encuentran estrechamente vinculadas a los pensamientos, sentimientos y emociones acumuladas durante nuestra vida.

 

La gran variedad de rasgos y expresiones relacionadas con la identidad humana hacen que las reacciones entre dos personas sean distintas. Siendo esto un hecho psíquico dinámico que se encuentra en la cultura general como un régimen de máscaras sociales, las cuales son utilizadas en diferentes situaciones.

 

El temperamento y el carácter son considerados como algunos de los elementos básicos que conforman la personalidad. Uno de ellos posee su origen genéticamente y el otro socialmente, es decir, lo determinará el ambiente en el que te desarrolles.

Características de la personalidad

Como has podido leer, cada individuo tiene su propia personalidad y no existe ninguna que sea idéntica a otra. Sin embargo, muchos psicólogos que investigan y analizan el comportamiento humano crearon una serie de características principales para todas las personalidades.

Se piensa que cada persona presenta una de ellas hasta cierto punto, alcanzando a tener una calificación mucho más alta en algunas que en otras.

A continuación, te mostraremos las principales características de la personalidad que engloban otras más extensas, las cuales contienen información aún más específica.

Apertura a experiencias

Esta representa tu grado de aceptación al enfrentar nuevas experiencias, cambios y variedad, logrando poner al límite la curiosidad intelectual que posees.

Si tienes una gran apertura serás inquieto, imaginativo, original y no estarás muy dispuesto a seguir las viejas costumbres por su falta de originalidad o expresividad.

De lo contrario, no dispondrás de esta característica o calificarás muy bajo en la misma. Si este es tu caso, tu vida estará conformada de una manera más conservadora socialmente y preferirás un ambiente familiar con experiencias muy controladas

Extroversión

La extroversión contempla tu alto nivel de sociabilidad e interés por este tipo de situaciones. Llegando a que anheles la compañía de otras personas para evitar la soledad.

Te encantarán los estímulos sociales excitantes en los que lleguen a resaltar tu alegría, animosidad, energía y optimismo, sin miedo alguno al mundo exterior.

La introversión es todo lo opuesto, ya que te reusarás el estar en situaciones con un ambiente muy sociable. Valorando en gran medida la soledad y tu mundo interior.

Escrupulosidad o responsabilidad

Al ser una persona escrupulosa, mostrarás una tendencia a la responsabilidad, organización y trabajo para así cumplir un objetivo o ejecutar una tarea.

Tu control de impulsos y autocontrol serán muy elevados, haciendo que establezcas y mantengas tus metas a largo plazo. Además, cada opción que tienes la pensarás con detenimiento por lo que actuarás con mucha cautela y tomarás muy seriamente tus obligaciones con los demás.

Generalmente, esta característica es un ingrediente clave para tu éxito, tanto en el amor como en el trabajo. Si, al contrario, tienes un bajo sentido de escrupulosidad, tu comportamiento será poco confiable por tu falta de compromiso, organización y principios morales laxos.

Amabilidad

La amabilidad es la tendencia a actuar cooperativo, educado y afable, lo que mejora tus tendencias interpersonales como la empatía y el vínculo.

En el caso que presentes un alto nivel en esta característica, serás alguien muy confiado, afectuoso, altruista y prosocial con otras personas. Causando que te preocupes por el bienestar de alguien más y quieras ayudarlo cuando más lo necesite.

Si tu situación es la opuesta a lo mencionado, es decir, que llegases a presentar una baja calificación, tus relaciones con otros individuos serán muy hostiles, insultantes e irrespetuosas. Las demás personas no te preocuparán mucho y tendrás la predisposición de hacer comentarios despectivos u ofensivos.

Neuroticismo

Esta última característica tiene que ver con tu inestabilidad emocional creada por la ansiedad, depresión, duda y otros sentimientos negativos. Los cuales son consecuencia de la imposibilidad de tu mente para prever y controlar todo.

Cuando presentas un alto nivel de neurosis, estás estresado, ansioso y recurres frecuentemente a la depresión, irritabilidad o vulnerabilidad. Si, por el contrario, tu nivel es bajo serás alguien más estable, relajado y menos preocupado por el control.

Componentes de la personalidad (psicoanálisis)

Este sistema fue creado a partir de los estudios realizados por Sigmund Freud, el cual sigue un modelo de pensamiento psicoanalítico.

En ellos se conjeturó la construcción de la personalidad humana a partir de elementos conscientes e inconscientes que operan en conjunto o por separado.

  • El ello identificado como el inconsciente: consiste en el contenido bloqueado o reprimido de tu mente y se relaciona con las necesidades primarias y biológicas que posees, por ejemplo; el alimentarte, reproducirte, entre otros.
  • El yo conocido como lo consciente o la consciencia: es una parte del “ello” que ha sido modificada por estar en contacto con la realidad. Se encuentra en el interior de tu mente y tienes una alta percepción del mismo. Ya que está constantemente diciéndote dónde te encuentras, qué haces o cómo estas.
  • El superyó: comprende un ser ideal psíquico que define el “deber ser” sobre ti mismo, regulando tu conducta y apuntando siempre a un sentido del orden. Es decir, es la instancia en la que se encuentran grabadas las leyes existenciales, sociales, entre otras.

Tipos de personalidad según Carl Gustav Jung

Actualmente, existe una gran variedad de formas para clasificar los tipos de personalidades. Estas dependerán de la perspectiva psicológica o psicoanalítica y del método específico que se quiera emplear para comprenderla.

Por esa razón, la más usada es la teoría de la personalidad del psicoanalista Carl Gustav Jung. La cual distingue únicamente a dos tipologías básicas (extrovertido, introvertido) y se clasifican en ocho personalidades distintas.

Que, si bien nadie pertenece excesivamente a una de estas tipologías, siempre se hallará de forma mayoritaria en alguna de ellas y esto se manifestará a través de la socialización.

  1. Reflexivo introvertido: serás considerado como una persona intelectual, más interesado por las ideas que por los hechos. Con una predisposición a las reflexiones, pensamientos abstractos y los desafíos teóricos. Aparte, no te sentirás cómodo al relacionarte con otras personas.
  2. Sentimental introvertido: te sentirás cómodo en la soledad y dentro de tu propio mundo emocional, llegando a gustarte el pasar desapercibido en los eventos sociales. A diferencia del reflexivo descrito previamente, tendrás una inclinación al apego, pero solo con tus más allegados.
  3. Perceptivo introvertido: una personalidad típica si eres un artista y creador, preocupándote constantemente la experiencia sentimental de tu ser. Esto te puede conducir a un mundo irreal, construido a tu propia medida.
  4. Intuitivo introvertido: estarás muy pendiente de lo que ocurrirá. Lo cual es muy común en los soñadores y talentosos creadores.
  5. Reflexivo extrovertido: te interesarán los hechos y el mundo exterior; más que nada como fuentes de teorías y reflexiones para alimentar tu propia curiosidad. Por lo que tus emociones y sensaciones son reprimidas haciendo que descuides tus vínculos afectivos.
  6. Sentimental extrovertido: tus habilidades empáticas, sociales y sensibles para crear lazos con otras personas son muy grandes, sintiéndote bien al ayudar o cuidar de otros.
  7. Perceptivo extrovertido: te vincularás con la realidad a partir de las sensaciones, es decir, tendrás mucho interés en lo que tu entrono real y los demás te hacen sentir. Buscarás constantemente el placer y nuevos estímulos.
  8. Intuición extrovertida: cambiarás de perspectiva una vez que alcances el objetivo que deseas y nunca pararás de moverte. Siendo tu personalidad la de un aventurero con un gran carisma que entusiasma a otras personas.

Conclusión

Desde la antigüedad los psicólogos han prestado mucha atención a las características de la personalidad y estas han sido objetos de estudio para muchos. Por lo que, actualmente, existen numerosos enfoques definitorio acerca de cada una de ellas.

No obstante, las cinco principales que se describieron previamente dominan al resto en la opinión de los psicólogos. Ya que, a grandes rasgos, la interrelación y comunión de todas estas características (generalmente estables) determinarán la conducta y el comportamiento.

Lo cual llega a formar una identidad propia e irrepetible que se mantiene más o menos a través del tiempo.