10 Ejemplos De Préstamos De Banco

Un préstamo bancario es un acuerdo entre dos partes. Por un lado, la entidad bancaria como prestamista (quien presta el dinero) y tú, el prestatario (quien recibe el dinero). Entre ambos hay un acuerdo donde luego de haber prestado el dinero, debes devolverlo. Existen muchos ejemplos de préstamos bancario.

Esta solicitud inicia cuando la persona o representante legal acude al banco para hacer la solicitud de préstamo. Por consiguiente, la entidad bancaria analizará los movimientos de cuenta del solicitante y la capacidad de pago. De este análisis dependerá si se aprueba o no.

Cabe destacar que existe siempre un compromiso de devolución del prestatario, ya sea una persona natural o jurídica. En este convenio, se fijará no solo las condiciones de acuerdo al monto, sino también el tipo de interés a aplicar.

Si, por algún inconveniente o contratiempo, no se devuelve el monto que se solicitó, se debe entregar algo equivalente a la suma de este préstamo.

Ejemplos de préstamos bancarios y sus tipos

  • Préstamos rápidos o micropréstamos: Estos son los que debes pagar el monto total y los intereses generados en una fecha fija. Suelen caracterizarse por montos bajos y plazo corto.

Los ejemplos de estos pueden ser dedicados a:

  • La compra de un mueble.
  • El alquiler de un inmueble.
  • Solventar deudas.
  • Realizar una inversión.
  • Pagar un diplomado, doctorado o semestre universitario.
    • Préstamos de pago periódicos: Son aquellos que tienen un cronograma de pago en cuotas, ya sea semanal, quincenal, mensual, bimensual, trimestral, semestral o anual.

    Los ejemplos de estos pueden ser dedicados a:

  • La compra de un auto.
  • La compra de una casa.
  • Remodelaciones en tu hogar.
  • Vacaciones fuera del país de origen.
  • En caso de las empresas, para inversiones o pagar la nómina de sus empleados.
  • Diferencia entre préstamos y crédito

    Es posible que haya una confusión entre estas dos medidas. Si bien el banco es quien presta el dinero, el proceso no es el mismo, al igual que la devolución de este.

    Veámoslos por separado:

    Créditos

    • Al ser aprobado, al solicitante no se le transfiere el monto completo al inicio de la operación. Más bien, dispondrá de él cuando sea necesario a través de una cuenta otorgada por el banco o su tarjeta de crédito.
    • Los gastos e intereses incluidos son más elevados que un préstamo.
    • El prestatario pagará intereses por el dinero que haya utilizado, no obstante, en algunos casos estos también se otorgan durante un plazo. Al finalizar, este se puede renovar o extender.
    • Lo más común es que las empresas sean quienes soliciten estos créditos para cubrir los inconvenientes entre cobros y pagos para afrontar los periodos con falta de liquidez. Para ello, es necesario estar en buenos términos con la entidad bancaria.

    Préstamos

    • Si se aprueban, la entidad bancaria le envía el monto solicitado que debe reponer junto al interés en un tiempo acordado. Generalmente, es a medio o largo plazo por medio de cuotas cada mes, tres o seis meses.
    • Los intereses se cobran sobre el total del dinero prestado.
    • Suelen otorgarse para costear la adquisición de un bien o servicio específico: un auto, estudios, remodelaciones en el hogar, entre otros.

    Tipos de interés

    Seguro has leído mucho la palabra “interés” ya sea en este artículo o por otros medios y aún no te queda muy claro. Te lo explicamos, el interés es una cantidad de dinero que se paga por tener a nuestra disposición el dinero de un tercero, en este caso, el banco.

    Esto se hace para compensar económicamente a la parte que va a perder disponibilidad de fondos, al prestamista. Algunos bancos cuentan con su propio cálculo de interés, y pueden ser pagados de diferentes maneras. Estos son los más conocidos:

    Remuneratorios, los que pagas como compensación por el préstamo de un capital (estos deben estar detallados bajo un contrato). Y los intereses de mora, son aquellos que se deben pagar cuando has incumplido el contrato en los tiempos estimados. Estos últimos suelen ser por consiguiente muy elevados.

    Al mismo tiempo, los intereses se pueden dividir en fijos y variables. El fijo es aquel que no sufre modificaciones durante el tiempo estipulado. En contraparte, el variable sí que puede cambiar, claro está.

    Por otro lado, encontrarás el interés simple y el compuesto. Los simples no se añaden a la capital inicial. En el caso del compuesto, estos son cobrados periódicamente componen el capital inicial a partir del cual se calcula la tasa.

    Aunque no lo creas, también existen los intereses nominales, donde el tiempo se usa como referencia para el cálculo del interés va de la mano con el tiempo de liquidación. Es decir, que el 1% mensual significará que de manera anual tendrás un 12%.

    Y por último, en el caso de los intereses efectivos, es el inverso del nominal. Esto significa que el tiempo de cálculo no coincide con el tiempo de liquidación. De esta forma nos indican el interés real que nos van a cobrar.

    Qué es mejor un préstamo o una hipoteca

    Lógicamente el préstamo es más recomendado, ya que nadie quiere poner en tela de juicio su patrimonio ya sea el hogar o negocio. Sin embargo, cuando el cliente está muy comprometido (no tiene mucha liquidez), suele recurrir a esta segunda opción.

    En términos generales, nadie paga una hipoteca. En realidad, se paga el préstamo (con cualquiera de las tasas de interés antes descritas) y el bien inmueble es la garantía. Cuando se vence el plazo de pago, y el deudor efectivamente no paga, la garantía pasa a ser propiedad del acreedor (el banco).

    Mejores préstamos

    ¿Cómo elegir el mejor? Con tanta información y tipos de interés puede resultar un poco complicado. A primeras, lo que hay que saber es cuál se adapta a nuestra necesidad, y claro, a nuestra capacidad de pago ya seamos persona natural o jurídica.

    Inicialmente pregúntate “¿para qué lo necesito?”, ya que no es lo mismo solicitar un préstamo para una vivienda, como para un carro u otra inversión. Debes ir al banco de tu localidad e informarte sobre los tipos de préstamo que tienen disponibles para cada finalidad.

    Fíjate luego en el costo del préstamo, es decir, en la TAE (que refleja el costo efectivo que incluye la tasa, gastos y comisiones). Establece junto al responsable de la entidad los plazos en los que podrás ir pagando ese monto de forma cómoda. Recuerda que a mayor plazo, mayores serán los intereses.