10 Ejemplos De Fobia Más Comunes: Causas Y Tratamientos

En general existen muchos ejemplos de fobia, alrededor del 12% de toda la población mundial tienen una fobia hacia algo. Las fobias pueden ser un gran obstáculo para muchos, limitando su autonomía en la toma de decisiones y afectando su calidad de vida.

Las fobias se clasifican como disturbios de agitación, es un miedo o preocupación ante determinados objetos o situaciones, conocidos como estímulos de miedo. Las fobias pueden dividirse en varios tipos, esto dependiendo de las situaciones traumáticas por lo que hayan pasado. Estas llevan a la persona a querer evitar volver a pasar por esas situaciones.

Las personas con fobias suelen tener miedo a una de muchas situaciones u objetos. El método de elección es la terapia de ostentación, pero también puede ser necesaria la medicación. En este artículo te hablamos de algunas de las fobias que existen y te mostramos las posibles soluciones.

Ejemplos de fobias

Posteriormente, Se presentarán los siguientes ejemplos de fobias que existen en el mundo para que examines y compares. Ya que estudios revelan que todos le tememos por lo menos a una cosa, lo que quiere decir que todos tenemos fobia a algo. Algunos de las fobias son las siguientes:

Zoofobia o fobia a los animales
El miedo a los animales es de origen sistémico. Esto se debe a que algunos animales son peligrosos (los perros por su parecido con los lobos), venenosos (arañas y serpientes) o transmiten enfermedades (cucarachas, pájaros, ratas).

A menudo, esta zoofobia no está relacionada con la creencia de que el animal le hará daño. Si no, con la posibilidad de que se produzcan sensaciones desagradables y la pérdida de control (huida). En el caso de la fobia a los animales pequeños como cucarachas y a las arañas o ratas siempre va acompañado de repugnancia y asco.

Aerofobia o miedo a volar
Se calcula que el 89% de los viajeros aéreos experimentan algún grado de malestar durante el vuelo. Sin embargo, sólo el 3% de la población tiene un miedo a volar, es decir, no puede volar o tiene miedo a hacerlo durante meses.

Las personas temerosas experimentan las siguientes sensaciones: percibir que el avión es inestable, experimentar un accidente, no poder salir del avión durante el vuelo. Además de llegar a perder el control durante el vuelo y tener un ataque de ansiedad.

Acrofobia o miedo a las alturas
El miedo a las alturas es un miedo intenso y excesivo. Los síntomas incluyen una sensación de inestabilidad, mareos al mirar hacia abajo y sudoración, aunque no haya ningún peligro objetivo. Esto puede ocurrir cuando se ve desde un balcón o un acantilado, así como en estadios de fútbol, teatros y cines.

Miedo a la sangre, las inyecciones, las agujas y las heridas.
En la población el 3% de las personas tienen miedo a la sangre, son personas que impiden el acercamiento con la sangre. A menudo hay al menos un pariente cercano de la víctima que tiene el mismo problema. El miedo a las agujas y a las inyecciones puede llevar a evitar la toma de muestras de sangre y a retrasar el diagnóstico.

Esta fobia tiene dos fases. En la primera fase, cuando la persona ve una aguja o sangre, aparecen síntomas como el aumento del ritmo cardíaco, sudoración y ansiedad. A esto le sigue rápidamente una segunda fase, que incluye una breve caída de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca y un desmayo.

Claustrofobia o miedo a los espacios cerrados

Esta fobia afecta al 4% de la población. El miedo se agudiza en lugares como ascensores, sótanos estrechos, túneles y metros. Suele haber dificultad para respirar, miedo a no poder escapar, miedo a quedar atrapado y miedo a quedarse sin oxígeno.

Tanatofobia o miedo a la muerte

Podría decirse que sólo gracias al miedo a la muerte conseguimos mantenernos vivos y perpetuar nuestra especie en el mundo. Sin embargo, los miedos exagerados y absurdos pueden afectar a la autonomía de la persona.

Tanatofobia puede hacer que una persona se paralice y se ponga rígida cuando oye hablar de una catástrofe en las noticias. También pueden preocuparse por el tiempo transcurrido entre el diagnóstico y la muerte y evitar las visitas al hospital. Los individuos que padecen de esta fobia impiden visitar funerarias y cementerios.

Brontofobia o miedo a las tormentas
Los antepasados consideraban que los fenómenos atmosféricos malignos, como los truenos, los rayos y las tormentas, eran un castigo divino. Los sonidos producidos por estos fenómenos meteorológicos y los relámpagos en el cielo pueden causar miedo en muchas personas.

Amaxofobia o fobia a conducir

La fobia a la conducción puede ser provocada por un accidente real o por el testimonio de alguien que ha sufrido un accidente. Aunque no siempre se desarrolla de esta manera, estas personas pueden negarse a conducir o ni siquiera intentar hacerlo.

Fagofobia o fobia a la asfixia

La fobia a la asfixia (también conocida como sicofobia). A menudo se produce después de la asfixia. No obstante, también puede ser el resultado de un trauma psicológico debido a otras causas (en la terminología psicoanalítica, esto se llama «represión»).

El enfermo puede perder la capacidad de comer alimentos sólidos y puede verse obligado a cambiar a una dieta pura. También pueden descuidar su salud porque tienen miedo de tomar medicamentos orales.

Miedo a caer o síndrome de miedo a caer

El miedo a las caídas es un temor que las personas mayores suelen experimentar cuando se caen o tropiezan. Son muy vulnerables y necesitan cuidados todo el día, lo que limita su capacidad para salir afuera y reduce su calidad de vida en general.

Es importante devolverles la confianza en sí mismos para que puedan moverse en casa y en la ciudad.

Síntomas de miedo o fobia

Las fobias se basan en un miedo patológico fuerte y persistente a un objeto o situación particular que es exagerado con respecto al peligro real. Hay muchos tipos de fobias y no es raro que una fobia concreta afecte a una serie de situaciones. Las fobias también pueden asociarse a otros trastornos de ansiedad.

Las fobias se dividen generalmente en las siguientes categorías.

  • Miedo a los animales, como los perros y las arañas y a los insectos.
  • Desconfianza a las tormentas o a las alturas, como el miedo a la naturaleza.
  • Miedo a estar en un espacio cerrado, a volar o a ir a la escuela.
  • Desasosiego a las inyecciones, a la sangre o a las lesiones.
  • Otros miedos (por ejemplo, ruidos fuertes, vómitos, asfixia, payasos).

Cada fobia tiene su propio término. Por ejemplo, la «acrofobia» es el miedo a las alturas o la «claustrofobia» es el miedo a estar en un solo lugar.

Sea cual sea su fobia, es probable que desarrolle esta actitud.

  • Tocar o pensar en algo que se teme puede conducir rápidamente a un profundo miedo, ansiedad y pánico.
  • Te das cuenta de que tus miedos son irracionales o exagerados, pero no puedes hacer nada al respecto (impotencia).
  • Ansiedad que se intensifica a medida que se acerca al evento u objeto, a pesar de los intentos de acercarse temporal o físicamente.
  • Tratar de evitar un objeto o evento, sentir una ansiedad o miedo abrumador.
  • Incapacidad de llevar una vida normal a causa del miedo.
  • Cambios en el comportamiento o sensaciones físicas como sudoración, aumento del ritmo cardíaco, opresión en el pecho o falta de aliento.
  • Desmayos, mareos o náuseas si hay sangre o lesiones.

El individuo puede tener ataques de ira, aferrarse, llorar, no querer alejarse de los seres queridos o no querer acercarse a cosas que le temen.

Causas de las fobias

Se dice que las fobias son hereditarias. Ya que, el 70% de las personas diagnosticadas con algún miedo tienen un pariente cercano con el mismo tipo de fobia. Todavía se desconoce mucho sobre las causas reales de las fobias o miedos, pero las causas pueden resumirse como:

  • Experiencias negativas: Muchas fobias se desencadenan por experiencias negativas o ataques de pánico relacionados con determinados objetos o situaciones.
  • Genética y medio ambiente: Es posible que tu fobia o miedo, y el de tus padres, tenga un componente genético o de comportamiento aprendido.
  • Función cerebral: Los cambios en la función cerebral también pueden estar implicados en el desarrollo de una fobia específica.

Factores de riesgo para el desarrollo de fobias

Las personas que se dejan influir por emociones y son propensas a la tristeza tienen más probabilidades de desarrollar una fobia en su vida. Además, los factores de riesgo ambientales, la pérdida de padres en la infancia, la sobreprotección de los padres, la violencia física y el abuso sexual. Estos factores de peligros ambientales asimismo son frecuentes a otros trastornos de ansiedad.

Una fobia puede estar precedida por los efectos negativos de un acontecimiento, un objeto o un trauma aterrador, pero no siempre es así.

Por este motivo, sólo una pequeña proporción de personas con una fobia específica son capaces de recordar un acontecimiento traumático asociado a un estímulo temible. Esto hace que a la mayoría de las personas les resulte difícil entender y aceptar el miedo que sienten.

¿Cómo sobrevivir a las situaciones de miedo?

Las personas con fobias reaccionan con miedo cuando se enfrentan a un estímulo aterrador y evitan el estímulo durante el resto del día. En otras palabras, el estímulo puede no estar presente físicamente, pero está presente en la mente y limita el juicio.

El comportamiento de evitación puede conducir a una mayor o menor discapacidad. Las posibilidades van desde la irrelevancia hasta el aislamiento total. En algunos casos, la conducta de evitación es la parte más grave del trastorno.

Todos han experimentado sentimientos de ansiedad. Te pones tenso, la tensión recorre tu cuerpo, tu corazón empieza a latir con fuerza, te cuesta respirar, sudas más, tiemblas. Es como si tus sensores de riesgo se activaran y tu supervivencia estuviera en peligro. A menudo, el malestar dura poco si la persona consigue escapar o evitar el suceso aterrador.

Las personas con fobia a la sangre, a las agujas o a las inyecciones son especialmente propensas a desmayarse.

Diagnóstico de las fobias

Las fobias son frecuentes, pero rara vez dan lugar a un asesoramiento psicológico. Suele ser un síntoma que los pacientes mencionan cuando consultan al especialista por otros motivos. Además, las personas con fobias específicas suelen buscar ayuda profesional cuando se producen cambios importantes y tienen que enfrentarse a la ansiedad.

En la mayoría de los casos, las personas a las que les molestan mucho las fobias. Bien sean fobias múltiples o las fobias que provocan ataques de pánico, en un entorno fóbico buscan ayuda para tratar de superarlas.

Diagnosticar una fobia parece ser muy fácil porque el paciente es consciente del problema. Sin embargo, muchas personas no hablan del problema y acaban sufriendo otros problemas relacionados, como depresión, baja autoestima y abuso de sustancias.

Muchas personas con fobias se limitan a evitar el objeto o el acontecimiento que temen, sin darse cuenta de que su autonomía está gravemente comprometida. Por ejemplo, las personas que viven en una ciudad con fobia a las serpientes pueden tener disfrutar muy poco de la naturaleza durante las vacaciones.

En cambio, una persona que tiene fobia a los ascensores y vive en el campo puede negarse a ocuparse en la ciudad. Porque, puede ser que oficinas estén en pisos más altos. Aquí la vergüenza se convierte en el sentimiento predominante, que paraliza al individuo de reconocer sus funcionales restricciones o departir explícitamente de sus miedos.

¿Cómo se tratan las fobias?

La psicoterapia es el tratamiento más común para las fobias. De los diversos enfoques psicoterapéuticos, la terapia más exitosa ha sido la cognitivo-conductual. Esta terapia es utilizada para tratar las fobias y se conoce como terapia de exposición.

Se recomienda la psicoterapia como tratamiento inicial para fobias específicas. En el caso de fobias como la de la sangre, las inyecciones y las agujas, el paciente debe sentir la tensión en los músculos, especialmente en las extremidades, para evitar marearse.

Terapia de exposición

La generalidad de las prácticas clínicas considera que la terapia de exposición es la principal opción para el procedimiento de fobias. Esto puede hacerse en vivo, a través de la exposición posterior al paciente, o utilizando imágenes guiadas.

El primer paso es que el médico instruya al paciente a nombrar y reconocer sus miedos. Seguido de esto, se enseña al paciente a relajarse y se le presenta gradualmente el estímulo temido.

Este efecto gradual se denomina desensibilización sistémica. Al paciente se le muestra cognitivamente que sus temores son infundados y que el estímulo temible no es tan peligroso como pensaba.

En conclusión, los ejemplos de fobias demuestran que la fobia en una persona se basa en no tener miedo a los edificios altos, sino a las caídas. Del mismo modo, una persona con fobia a conducir no tiene miedo a hacerlo, sino a las consecuencias de un accidente de tráfico.