10 Ejemplos De Yo, Superyó Y El Ello

La teoría del Yo, superyó y el ello fue propuesta por el conocido psicoanalista Sigmund Freud en el año 1923. Esta teoría postula tres distintos niveles de consciencia en un intento de explicar cómo funciona la mente humana desde una perspectiva alejada de la perspectiva médica corporal.

Los tres conceptos anteriormente mencionados son los tres pilares de esta teoría; cada uno tiene sus propias características y funciones. A continuación, podrás descubrir algunos ejemplos de Yo, superyó y el ello, de modo que, si estás interesado, no dejes de leer.

10 ejemplos de Yo, superyó y el ello

Ello

El ello es la parte más profunda de nuestra mente; corresponde a nuestro inconsciente y en ella podemos encontrar nuestros deseos más ocultos. Algunas de las formas en las que se presenta son:

  1. En forma de deseos e impulsos sexuales, los cuales nacen por instinto y, en la mayoría de los casos, debemos mantener en secreto. Como sociedad, se nos ha enseñado que el deseo sexual y la lujuria es algo que debe mantenerse en privado por muy difícil que sea a veces.
  2. En forma del instinto de supervivencia, el cual nos mantiene vivos en situaciones extremas y evita que pongamos nuestra vida en riesgo en situaciones de la vida cotidiana. Debemos recordar que el ello busca principalmente satisfacer sus deseos y evitar el dolor, especialmente si ese dolor es el dolor de la muerte.
  3. En forma de sueños, los cuales (según esta teoría) son deseos reprimidos que no pueden salir a la luz de forma consciente porque están “mal vistos”. Estos deseos reprimidos pueden ser de todo tipo; desde nuestros deseos de comernos un pastel entero por nuestra cuenta, hasta una infidelidad o nuestras ganas de matar a alguien.
  4. Superyó

    El superyó es la entidad imaginaria que regula nuestros impulsos y nos indica constantemente qué es lo que está bien y qué es lo que está mal; es algo así como un policía o un juez que nos dice lo que debemos y no debemos hacer. A pesar de que en un principio parezca algo muy aburrido, lo cierto es que es necesario.

    Algunas de las formas en las que se presenta son:

  5. La culpabilidad que viene tras hacer algo malo o decir algo inapropiado. Muchas veces no necesitamos que otras personas nos juzguen por nuestras acciones, ya que nosotros mismos podemos llegar a ser los jueces más implacables e intransigentes de todos.
  6. La autoexigencia que nos hace siempre ir un poco más allá con tal de superar a otros y, sobre todo, a nosotros mismos. Si bien es cierto que no todos son igual de exigentes consigo mismos, todos esperamos ciertos resultados de nuestro propio trabajo por pequeños que estos sean.
  7. Aferrándose a la moralidad. Esta moralidad dependerá siempre de cada individuo y de las cosas que a este le fueron enseñadas como buenas y malas. Como mencionamos anteriormente, el Superyó siempre se encargará de llevarnos “por el buen camino” aunque para hacerlo deba ignorar muchos de nuestros deseos.
  8. Controlando los impulsos, de modo que no rompamos las reglas impuestas por la sociedad en la que vivimos como las normas autoimpuestas. Un claro ejemplo de esto es que cuando vemos algo en una tienda y no tenemos dinero para comprarlo, controlamos el impulso de robarlo porque nos han enseñado que eso está mal.
  9. Yo

    Finalmente, el yo es el tercer elemento de la teoría y es el encargado de mediar entre el ello y el superyó. En términos prácticos, el yo es la persona que mostramos al mundo, nuestro ego, el que toma la decisión final a la hora de actuar y quien debe encontrar un equilibrio entre nuestros deseos más primitivos y nuestra moralidad.

    Algunas de las formas en las que se presenta son:

  10. Cumpliendo los sueños del individuo, esto lo consigue mediante la conciliación entre lo que queremos y lo que podemos hacer.
  11. Socializando con otras personas. Esto se logra gracias a la constante relación entre las dos otras partes del ser; no obstante, es gracias al Yo que se puede llegar a un punto medio y así entablar relaciones reales en las que haya respeto y consideración por el otro.
  12. Al ser la parte de nuestro ser que dejamos ver al mundo, el Yo vive en la realidad. No es excesivamente moral y rígido como el superyó, pero tampoco es un ente primitivo que solo busca el placer como el ello; es un individuo complejo con una amplia gama de sentimientos, ideas y valores.

De todos los ejemplos de Yo, superyó y el ello podemos sacar varias cosas en limpio; una de ellas es que las personas son más complejas de lo que creemos y que nuestra personalidad se encuentra en constante cambio en lugar de ser algo estático y permanente.

Debemos recordar que, al igual que gran parte de las teorías de Sigmund Freud, la teoría y los ejemplos de Yo, superyó y el ello son algo que no ha sido probado y, por lo tanto, no se puede considerar más que eso, una teoría.