30 Ejemplos de Autoestima

Al ser algo intangible y variable de una persona a otra, el concepto de autoestima responde a diferentes interpretaciones, pero por consenso general, la entendemos como la apreciación que cada persona tiene sobre sí misma. Dentro de esta apreciación podemos encontrar los pensamientos, las evaluaciones, los sentimientos y tendencias de comportamientos dirigidos hacia uno mismo.

Puede que parezca un concepto difícil de entender en una primera instancia, pero la verdad es que podemos percibir la autoestima de los demás y la propia a través de acciones muy cotidianas como puede ser el pedir la opinión de otros antes de tomar cualquier decisión, por pequeña que esta sea. A continuación, veremos en más detalle a qué nos referimos con una lista de ejemplos de alta y baja autoestima.

15 ejemplos de alta autoestima

  1. Algo tan simple como vestir de la forma que más te guste sin que importe la opinión de los demás es una muestra clara de una alta autoestima. Lamentablemente, no muchas personas pueden decir esto de ellos mismos, en especial por la relación que hemos establecido entre la ropa y el estatus social.
  2. Hablar en voz alta y, sobre todo, expresar tu opinión es una de las principales características de las personas con alta autoestima; a ellos no les importa que su opinión no sea secundada por otros, pues saben que tienen el derecho de expresarse.
  3. Amarte a ti mismo como amas a los demás puede sonar sencillo, pero en realidad es una de las cosas más difíciles de lograr, pues da la casualidad que somos especialmente críticos con nosotros mismos. Lograr este grado de amor propio es una característica de las personas con alta autoestima y algo a lo que todos deberíamos apuntar.
  4. Compartir tus gustos sin miedo a ser juzgado por ellos resulta mucho más sencillo cuando sentimos la seguridad suficiente como para que no nos importe si estos son populares o no. Al igual que con las opiniones, las personas con alta autoestima valoran sus gustos, no por la percepción que sus pares tienen de ellos, sino por lo que son en realidad: algo que disfrutan y que los hace felices.
  5. La empatía y el hecho de ser capaz de ver las virtudes de otras personas es otro ejemplo de alta autoestima, pues son precisamente las personas satisfechas con ellas mismas las que no tienen reparos en apreciar las cosas buenas en los demás; ellos no sienten la necesidad de hablar mal de otros.
  6. Muy similar al ejemplo anterior, las personas con alta autoestima no envidian las capacidades, las cosas ni las circunstancias de otros, porque valoran profundamente lo que hay en sus propias vidas.
  7. Otra forma de distinguir a las personas con alta autoestima es que no hablan mal de otros a sus espaldas ni en su presencia; esto se debe a que se sienten satisfechos con ellos mismos y, por lo tanto, no sienten la necesidad de “hacerse grandes” por medio de “empequeñecer a otros”.
  8. Como comentábamos en el ejemplo anterior, las personas no solo evitan hacer sentir mal a los demás, sino que también incentivan el desarrollo de su alrededor y se ofrecen a ayudarlas. Es muy probable que alguien fuerte mentalmente quiera hacer de otras personas igual de felices.
  9. El cuidado y preocupación por la salud y bienestar propios. Una persona que se ama a sí misma se preocupará de alimentarse de forma adecuada, de descansar suficiente y hacer ejercicio con tal de tener el cuerpo sano que merece.
  10. Y como no todo en la vida es disciplina, darse regalos de vez en cuando también es una forma de demostrar lo mucho que nos valoramos. De la misma forma en que obsequiamos y consentimos a las personas que amamos, no está demás darnos un premio cuando realmente sentimos que nos lo merecemos; este premio puede ser una comida especial, una prenda de ropa o cualquier cosa que sea de nuestro gusto.
  11. No permiten que las opiniones de los demás tengan efecto sobre ellos. No son seres perfectos con una voluntad inquebrantable; como todos, pueden tener momentos de duda, pero saben quiénes son porque han recorrido un largo camino de auto descubrimiento y es necesario algo mucho más relevante que una opinión para hacerlos dudar sobre sí mismos.
  12. Aceptan y aman tu cuerpo independiente de cómo sea. En la actualidad, estamos constantemente sometidos a un bombardeo mediático que muestra modelos con cuerpos “perfectos”, de modo que es difícil sentirse seguro del propio aspecto físico. Sin embargo, debemos entender que esto es solo una forma de vendernos un ideal, pues no existe algo como un cuerpo perfecto, ni siquiera hay cuerpos mejores que otros.
  13. La alta autoestima se refleja en actitudes sutiles como no tenerles miedo a los cambios. Ser una persona que está dispuesta a reinventarse e innovar denota la seguridad y un amplio conocimiento sobre las propias habilidades.
  14. Como dijimos anteriormente, no existe tal cosa como la perfección, de modo que la crítica es parte importante de nuestro desarrollo, especialmente la crítica constructiva. Aceptar las críticas con humildad denota no solo una alta autoestima, sino también un grado de madurez excepcional.
  15. Como se desprende del ejemplo anterior, las personas estables emocionalmente siempre buscan mejorar. Lo que a ellos les importa no es ser incuestionables, sino regenerarse día a día para ser la mejor versión de sí mismos.

15 ejemplos de baja autoestima

  1. Guardarse una idea por miedo a que los demás se burlen puede no parecer la gran cosa, pero en realidad es una de las primeras formas en las que se manifiesta la baja autoestima en las personas. Esta actitud denota poca seguridad en uno mismo, en nuestra experiencia e ideales. Por lo tanto, la próxima vez que te encuentres dudando sobre alzar la mano para hablar, piensa en qué tipo de persona quieres ser.
  2. Además de ser una realidad para muchos, mantener relaciones toxicas es una forma en la que reflejamos el poco aprecio que sentimos por nosotros mismos y nuestra salud mental. La peor parte de esta situación es que, muchas veces, los involucrados ni siquiera saben que son parte de ese tipo de relación y, por lo mismo, les resulta muy complicado romper dichos patrones de comportamiento.
  3. Quienes tienen baja autoestima suelen buscar aprobación externa en relación a ellos mismos y sus decisiones porque en su interior no encuentran la seguridad necesaria para actuar por su cuenta. Este tipo de comportamiento se ve con mayor frecuencia en los primeros años de la adolescencia, momento en el que los jóvenes buscan sentirse aceptados por un grupo.
  4. El siguiente ejemplo está muy relacionado con el anterior, pues muchas veces tomamos decisiones bajo la influencia de terceros. Con esto no queremos decir que recibir consejos sea algo dañino para la autoestima. Los consejos, especialmente los que vienen de personas cercanas, son valiosos y sirven muchísimo cuando llegan a tiempo. Sin embargo, aceptar un consejo de vez en cuando es algo muy distinto a ser incapaz de tomar decisiones de forma independiente, esto es precisamente lo que tenemos que evitar.
  5. Otra de las actitudes características es anteponer la felicidad de otros sobre la suya. En un principio, esto puede parecer una actitud altruista, pero la realidad es que muchas veces refleja la poca preocupación que tenemos por nosotros mismos. Por muy egoísta que suene, la única manera en la que podemos ayudar a otros es primero asegurándonos a nosotros mismos.
  6. El aspecto físico es una de las primeras formas en las que nos presentamos a las personas y no cuidar de él demuestra un poco aprecio hacia uno mismo. No se trata de ir por la calle con el rostro completamente maquillado o luciendo ropa de última moda, sino de mantener una apariencia pulcra e higiénica que invite a las personas a acercarse a nosotros.
  7. De la misma forma en la que a veces las personas con baja autoestima permiten que las opiniones de otros influyan en su vida, permiten que los comentarios externos determinen su estado de ánimo. A muchos nos ha pasado que un buen día termina arruinado por alguien que nos dice cosas como: “Esa chaqueta te queda fatal” o “Me gustaba más tu corte de cabello anterior”. No podemos evitar escuchar cosas así, pero sí podemos y debemos aprender a evitar venirnos abajo.
  8. Quienes no poseen una alta autoestima suelen presentar niveles de auto exigencia inalcanzables para cualquiera; esto, en la mayoría de los casos, puede convertirse en un arma de doble filo, ya que, al no cumplir con nuestras propias expectativas, terminaremos por frustrarnos y, eventualmente, dejaremos de esforzarnos por miedo al fracaso.
  9. Al ser personas completamente dependientes del entorno, se ciñen los cánones de belleza establecidos, pues cualquier forma de expresión que se aleje de ellos es propensa a ser sometida a críticas y juicios.
  10. Muchos de los problemas están relacionados con la apreciación que los demás tienen hacia nosotros, por lo tanto, no es de extrañar que estas personas tiendan a aislarse por miedo al rechazo. Si evitan todo contacto con el resto, entonces será imposible que se los juzgue o, al menos, esa es su forma de pensar. La verdad es que, en la mayoría de las ocasiones, el rechazo de las personas no está más que en su imaginación.
  11. La baja autoestima, suele ir acompañada de otros problemas relacionados con la forma en la que nos percibimos a nosotros mismos y al mundo exterior. Uno de estos problemas es la constante ansiedad que sufren este tipo de personas debido, entre otras cosas, a su imposibilidad de controlar sus vidas.
  12. Algo común en quienes tienen una baja autoestima es que, por lo general, son personas que priorizan su aspecto físico sobre otros aspectos de su vida. El dicho de “lo que importa es el interior” no tiene relevancia para ellos. Esto puede deberse a varias razones, pero en la mayoría de los casos se debe a que sienten que solo pueden depender de su atractivo físico porque no hay nada más que tenga valor en ellos.
  13. De la misma forma en la que se sienten incapaces de tomar las riendas de su vida, las personas con baja autoestima tienden a responsabilizar al resto de sus problemas. Para ellos es muy sencillo asumir el rol de víctima en cualquier circunstancia; esto, a pesar de ser la postura más sencilla ante los problemas, no es una solución real y no sirve más que para hacer de las malas situaciones algo mucho peor.
  14. Llegados a este punto, no es de extrañar que estas personas duden constantemente sobre sus capacidades personales, pues al tener una tan mala opinión de sí mismos, tampoco se sienten seguros de sus habilidades. En sus mentes las cosas siempre se ven un poco peores de lo que son en realidad y eso los incluye a ellos mismos, ¡cómo no!
  15. Para finalizar, una característica evidente es que podemos verlas constantemente decaídas. Esto resulta en extremo lamentable, pues en la mayoría de los casos los problemas de autoestima se encuentran de forma única y exclusiva en nuestra mente.

No existe tal cosa como la autoestima perfecta, ya que todos somos simplemente humanos y, como tales, estamos en un constante proceso de cambio. Puede haber momentos en los que nos sintamos invencibles, seguros de nosotros y capaces de hacer de todo, así como también habrá etapas en las que probablemente necesitemos que alguien nos recuerde que somos buenos. Sin importar en cuál de esas situaciones te encuentres, lo importante es nunca rendirse y reflexionar sobre nuestras fortalezas y debilidades, pues este proceso también consiste en aceptarlas y amarlas tal como son.