10 Ejemplos De Fábula: Todo Lo Que Debes Conocer

La fábula es una obra literaria breve, generalmente escrita en prosa o en verso. Que representa, con fines narrativos, a un animal, criatura o ser humano con capacidades comunicativas similares.

Es un género de la literatura narrativa cuyas obras tienen un carácter principalmente educativo. Es un subgénero de la literatura narrativa cuya finalidad es esencialmente pedagógica, es decir, ilustrar, a través de situaciones de ficción, las convenciones y los vicios.

Además de las virtudes de un determinado ámbito de personas, o de la humanidad en su conjunto. El objetivo es enseñar ética, tradiciones y moral, y el público principal de la historia es el niño.

Esta instrucción se resume casi siempre al final de la historia en forma de moral y educación. Las fábulas no deben confundirse con los sermones, las parábolas o los apólogos, que también son géneros didácticos. Ni con los cuentos de hadas o los poemas que como formas de arte, siempre están desprovistos de moralejas.

Los cuentos de hadas son un género muy antiguo y las tablillas de arcilla de Mesopotamia hablan de animales astutos, ingratos y dominantes. También fue cultivada en la época arquetípica por Esopo y Fedro en Grecia, creadores de muchos de los cuentos que aún leemos hoy.

En la Edad Media, las fábulas solían proceder de autores anónimos o se traducían del árabe y otras lenguas. El Renacimiento supuso el renacimiento de autores como Jean de La Fontaine.

Ejemplos de fábula

El congreso de los ratones

Había una vez una familia de ratas que vivía en el almacén de una casa. Eran felices, pero vivían con el temor de ser atacados por un gato depredador. Así que nunca salían, ni de día ni de noche, porque su terrible enemigo siempre los estaba vigilando.

Un día se decidió poner fin a este problema y se convocó una reunión a petición del líder de las ratas más antiguas. El líder de las ratas se dirigió a la reunión.

-Esto no puede seguir así y pidió a todos que se sentasen juntos y encontrasen una solución.

-Por favor, dame la palabra. -dijo el ratoncito, que era un poco listo.

-Deberíamos poner campanas a los ratones para que siempre sepan dónde están.

Esta interesante iniciativa fue recibida con aplausos y alegría por todos los ratones. Las campanas les habrían salvado, ya que les habrían avisado de la llegada del enemigo y les habrían dado tiempo para escapar a un lugar seguro.

-¡Silencio! -gritó el ratón líder, y luego asintió con la cabeza.

-La pregunta fundamental sigue siendo: ¿quién de nosotros puede colocarle al gato la campana?

Los ratones no pudieron responder a la pregunta y se callaron de repente. Luego, hambrientos y deprimidos, corrieron de vuelta a su cueva.

Moraleja: es más fácil tener una idea que ponerla en práctica.

El bobo y la grulla

Cuando un lobo se comió un hueso, se le atascó en la garganta y corrió en busca de ayuda. En el camino, vio una grulla y le pidió que lo rescatara y le pagara. La grulla aceptó, metió la cabeza en la boca del lobo y le saco el hueso que este tenía en la garganta. Entonces le pidió al lobo una recompensa, y el lobo le respondió.

-«Oye, tío, ¿no crees que eso es una recompensa por sacar la cabeza de la boca con seguridad?»

La moraleja de la historia: no hagas favores a la gente mala, a los traficantes de personas y a los corruptos. Porque ya es mucho el pago si te dejan sano y salvo.

El caballo viejo

Un viejo caballo fue vendido por su dueño a un molinero, que lo utilizó para hacer girar las piedras del viejo molino. El caballo no sólo estaba muy cansado, sino también triste, porque no hacía más que dar vueltas de la mañana a la noche.

El viejo caballo recordó lo rápido y popular que había sido en su juventud. Las muchas aventuras que había vivido y cómo se había reído de otros caballos más viejos y lentos que él.

Ahora, al verse atado de esa manera y pasar los días corriendo por la fábrica, lamentaba el efecto que había tenido alguna vez cuando estaba en el poder.

-Mírame ahora, dijo: después de haber hecho buenas carreras en mi juventud. Es un justo castigo por burlarse de los que consideraba débiles e inferiores.

Moraleja: Es mejor ser humilde cuando se tiene poder, porque un día lo perderás.

La liebre y la tortuga

Debido a su arrogancia y vanidad, la liebre se burlaba de la tortuga por su lentitud. Un día la tortuga se cansó de su agresividad y propuso una carrera para ver quién era más rápido. La liebre se rió y tomó la delantera.

Finalmente, llegó el día de la carrera y todos los animales del bosque se reunieron en la línea de salida para ver la carrera. Cuando sonó la señal, la liebre se precipitó hacia delante. Mientras la tortuga se movía lentamente, su rival no dejaba más rastro que el polvo de sus ágiles pies.

Relajada y orgullosa de su maniobra, la liebre decidió tomarse un respiro al acercarse a la meta, pero ya sabía que sería la ganadora. El problema era que se había quedado dormida. Cuando se despertó, se exalto de ver que la tortuga estaba a sólo dos pasos de la meta. Corrió tan rápido como pudo, pero cuando llegó a la meta ya era demasiado tarde.

La tortuga ganó la carrera y todos los espectadores aplaudieron y vitorearon.

Moraleja: La vanidad y la arrogancia te pueden llevar a una muy mala experiencia. No te burles de los demás sólo porque no tienen las mismas habilidades que tú. La paciencia y la persistencia serán recompensadas.

Escorpión y la rana

Una rana que descansa en el agua se sobresalta con la aparición de un escorpión. En cuanto este animalito dijo sus primeras palabras, la rana se calmó.

– Querida rana, ¿te subes a mi espalda y me ayudas a cruzar el río? Te prometo que no te atraparé. Si lo haces, nos ahogaremos los dos», dijo el escorpión.

Después de pensarlo, la rana accedió a la petición del escorpión. Le dijeron que se tumbara de espaldas, saltó al agua corriente y empezó a nadar. Sin embargo, en medio del rio, la rana sintió mucho dolor y se dio cuenta que el escorpión la había picado, aunque lo había prometido.

Temerosa y débil, la rana le preguntó a su amigo por qué lo había hecho y le advirtió que ambos morirían.

-Esta es mi naturaleza dijo el escorpión y no puedo evitarlo.

Mientras ambos se hundieron en el agua.

Moraleja: No intentes engañar a los demás que no pueden ser como tú. Siempre nos vamos a conseguir con personas que no le importara las consecuencias de sus actos. Vas a conseguir gente que sacarán lo peor de si, aunque esto les perjudique a ellos también.

La gallina de los huevos de oro

Algunos agricultores compraron los pollos más grandes y gordos del mercado. A la mañana siguiente, cuando fueron a recoger los huevos del gallinero, vieron que la nueva gallina había puesto huevos de oro. Este extraño suceso se repetía cada día.

Para su sorpresa, la pareja pensó que si mataban a la gallina, podrían conseguir todos los huevos de oro. Todo de una vez sin esperar a que pusiera un solo huevo al día. El problema era que no quedaba nada en el estómago de la gallina después de matarla.

No pudieron conseguir ni la gallina ni el huevo de oro.

Moraleja: la codicia nunca es un buen consejo. Puede hacer que perdamos lo que tenemos y que nuestra felicidad sea efímera.

Un lobo con piel de oveja

Un día, un lobo decidió cambiar su apariencia para que le resultara más fácil conseguir comida. Se puso un abrigo de oveja y salió a pastar con su rebaño, completamente a merced de los pastores.

Al anochecer, él y su rebaño fueron llevados a una dependencia que estaba cerrada con llave para evitar que los lobos entraran y mataran  las ovejas. Sin embargo, cuando el pastor salió al atardecer a buscar la comida del día siguiente. Se llevó al lobo con él e inmediatamente le disparó, pensando que era un cordero.

Moraleja: Así como hagamos el engaño, de tal manera recibiremos el daño.

Las ranas buscando rey

Las ranas, molestas por el desorden y la confusión, enviaron una delegación a Zeus, pidiéndole que les enviara un monarca. Zeus escuchó sus deseos y envió un gran tronco de árbol al estanque.

Las ranas se asustaron tanto por el ruido de los troncos que caían que se escondieron donde pudieron. Cuando por fin salieron y vieron que el tronco ya no se movía, descubrieron que despreciaban al nuevo rey tan silencioso.

Se burlaban de el en todo momento, saltando y sentándose sobre él. Sintiéndose humilladas porque su líder era un trozo de madera que no les gustaba, volvieron a Zeus y le pidieron que sustituyera a su líder. Porque era muy tranquilo que ni se movía.

Furioso, Zeus envió a sus activas serpientes de agua para que los atraparan uno por uno y se los comieran sin piedad.

Moraleja: a la hora de elegir un líder, es mejor elegir a una persona sencilla y honesta que a una emprendedora pero enfadada y corrupta.

La corneja fugitiva

Un hombre que ha intentado durante mucho tiempo atrapar un cuervo ha conseguido por fin su premio. Para evitar que su presa escapara, ató un alambre afilado a una de sus patas y se lo dio a su hijo.

El pequeño propietario trató de cuidarlo, pero el cuervo no pudo acostumbrarse a su nuevo hogar. Una tarde, cuando el hombrecillo estaba limpiando la jaula en la que vivía, el cuervo aprovechó que nadie miraba y salió volando por la ventana. Volando hacia el lugar donde había construido su nido.

Emocionado por ser tan independiente, se posó en un árbol y la cuerda que colgaba de una de sus patas se enganchó en unas ramas. Cuando se dio cuenta, batió las alas con todas sus fuerzas quedando por cada aleteo más enredada. Atrapada en el lugar en el que tanto deseaba estar, suspiró.

-¡Que tonto pude ser! A causa de querer regresar nuevamente a la libertad terminare mis días en este árbol que tanto añore y que me vio nacer.

La moraleja de la historia: cuanto mayor es la necesidad, mayor es el peligro.

Perro, gallo y la zorra

Érase una vez, hace mucho tiempo, un perro y un gallo que decidieron abandonar el triste lugar donde vivían y viajar por el mundo. Cuando se cansaron de caminar, llegaron a un gran árbol, el gallo se subió y durmió plácidamente mientras el perro se acostó al pie del hermoso tronco.

Al día siguiente, al amanecer, nuestro gallo cantó con fuerza, como hacen los gallos para anunciar un nuevo día. Al oír el grito, el zorro se sentó rápidamente al pie del árbol.

Cuando vio al gallo en el árbol, gritó desde abajo que quería ver de cerca y besar la cabeza de esta maravillosa cantante. Pero en lugar de bajar, el gallo le pidió que primero despertara al portador bajo el árbol. Antes de que el zorro pudiera decir nada, el perro saltó encima del zorro, dejándole sólo la cola.

Moraleja: si no puedes derrotar a un enemigo poderoso, busca un oponente más fuerte que te ayude.

¿Por qué es importante la fábula?

La fábula es un género bastante clásico en la historia de la lectura. Es una de las formas de narración que junto con las parábolas y las leyendas, deja a las nuevas generaciones diversas enseñanzas y observaciones concretas.

Es probable que la educación temprana, incluida la educación cívica, moral y religiosa estuviera compuesta, entre otras cosas, por fábulas. De este modo, los niños pequeños pueden aprender y comprender los contenidos del aprendizaje de forma sencilla y divertida, siempre en contacto con animales conocidos.

Tipos de fábulas

Hay muchos tipos de fabulas. He aquí algunas de las más populares.

Según el tipo de historia:

  • Fábulas agonísticas: estos cuentos constan de tres momentos. En primer lugar, la situación inicial entre los dos personajes. En segundo lugar, la agonía o evaluación en la que cada personaje expresa su punto de vista. En tercer lugar, la enseñanza o conclusión. Por ejemplo, «El hombre y la serpiente» de Esopo.
  • Fábulas etiológicas: cuentos relativamente cortos con una moraleja al principio o al final. Como las aves y los cuadrúpedos de Esopo.
  • Fábulas situacionales: cuentos en los que un personaje resuelve solo un dilema y otro personaje, que ha observado la situación, la controla sin estar presente.

Por tipo de personaje

  • Fábulas de animales: se centra en los animales humanizados. Como «El cuervo y la zorra» de Esopo.
  • Fábulas humanas: los protagonistas son seres humanos. Por ejemplo, «El pastor mentiroso» de Esopo.
  • Fábulas mitológicas: los protagonistas son dioses. Suelen asociarse a los mitos. Por ejemplo, «La historia de Píramo y Tisbe» de Luis de Góngora.
  • Fábulas sobre el reino vegetal, en el que las plantas desempeñan un papel fundamental. Como «El abeto y el espino» de Esopo.
  • Fábulas sobre seres inanimados o inertes cuyo sujeto está vivo. Como «El clavo y la pared» de Esopo.

¿Cuál es la estructura de las fábulas?

Una fábula clásica tiene tres partes

  1. El comienzo. Los aspectos iniciales de la historia, incluidos los personajes y sus características, así como su ubicación geográfica, temporal y social. Suelen ser muy breves.
  2. Complicación. A medida que se desarrolla la trama, se produce una situación moral o éticamente problemática derivada de las características o profesiones de los personajes originales. Aquí es donde suelen surgir los retos, las oportunidades y los dilemas.
  3. Resolución. Concepto de cuento en el que las consecuencias de una elección feliz o infeliz se resuelven mediante complicaciones. Además se anuncia un veredicto moral o educativo al final de la historia.

 Las principales características de una fábula

  • Los personajes son principalmente animales
  • Este es quizás el rasgo más característico de las fábulas. Los personajes son en su mayoría animales humanizados o antropomorfizados, es decir, hablan y se comportan como humanos.

    El simbolismo del hombre en la sociedad se corresponde en cierta medida con el comportamiento natural del animal en su hábitat y su papel en él mismo.

    En el mundo de Esopo, los diferentes animales simbolizan siempre ciertos aspectos del comportamiento humano. El zorro es astuto, oportunista y engañoso; el león es poderoso y orgulloso; el lobo es astuto y odioso. El perro es inocente y confiado; la liebre es arrogante; la tortuga es persistente; el erizo es noble.

    También hay fábulas que introducen cosas diferentes, como plantas y recursos naturales. La ausencia de personajes humanos en los cuentos no es excepcional.

    Hay excepciones, pero no son la norma y no son en absoluto comunes. Tampoco son personajes centrales o esenciales en el sentido del género.

  • Narrador
  • Las fábulas suelen tener un narrador. Un observador en tercera persona que no actúa y que cuenta lo que les ocurre a los personajes en un espacio y tiempo indeterminados. Como la mayoría de las historias conocidas, las fábulas suelen ser eternas.

  • Una estructura bastante sencilla
  • Todas comienzan con una situación o un problema que involucra a uno o varios personajes principales. A medida que se desarrolla la historia, la solución del problema puede ser a veces irrelevante o indefinida. Ya que el mensaje de la conclusión depende claramente del propio caso.

    En una estructura más compleja, la atención no se centra en el mensaje moral, sino en el proceso de desarrollo y conclusión de la historia.

  • Longitud
  • Una fábula suele ser un relato relativamente corto que resume brevemente la trama de un problema humano.

    El objetivo siempre ha sido mostrar a los personajes en situaciones concretas para que el mensaje sea lo más específico posible. Las historias más largas pueden distraer al lector del verdadero objetivo de la historia.

  • El tema humano
  • Muchas tratan de los defectos y vicios humanos y su efecto en las relaciones entre los personajes.

  • Apto para todos los públicos
  • Por su extensión, simplicidad y franqueza, las fabulas están pensadas para que los aprendan los niños pequeños, pero su mensaje es apto para todos.

    Una mirada más atenta a la propia historia revela mucho más.

  • Material literario
  • Puede tener un tono ingenioso, humorístico o gracioso, y la sátira suele utilizarse para criticar comportamientos o acciones. Utilizan recursos inhumanos de forma humanizada y antropomórfica.

  • Con fines educativos
  • El propósito de este tipo de historias es siempre enseñar o instruir criticando una acción o reacción que se considera incorrecta.

    Si bien se reconoce que existen diferentes normas sobre el bien y el mal, dependiendo de la cultura del grupo y de la época. Las fábulas se refieren principalmente a los aspectos más generales del comportamiento humano en la sociedad.

    Esto nos ha permitido enseñar el verdadero comportamiento correcto en lugar del comportamiento incorrecto y sus consecuencias.

  • Satisfacen las necesidades sociales y culturales
  • La fábula continúa la iniciativa del punto anterior, ya que ayuda a mantener los valores de un determinado grupo. Al transmitir, a través de la narración y el mensaje, las normas de comportamiento que se esperan en la sociedad.

    Responde así a la necesidad inmediata, especialmente de los niños, de enseñarles a comportarse y a la necesidad de que esta construcción moral se mantenga a lo largo de los tiempos.

  • Moraleja de la historia
  • Como cualquier otra obra literaria, pretende transmitir un mensaje al público. En el caso de la fábula, este mensaje expresa casi siempre con claridad en una breve frase al final de la narración o, fuera de ella.

    En este caso, la moraleja de la historia es obvia y completa. La moraleja es la lección de vida y comportamiento que transmite la historia.

    Al presentar un mensaje obvio, el creador puede evitar otras interpretaciones de la lección deseada. Las personas que lean la historia recibirán el mismo mensaje.

    La diferencia entre fabulas y las leyendas

    Las leyendas son también historias instructivas disfrazadas o atribuidas a hechos sobrenaturales, mágicos o místicos. A veces evocan en el lector cierto temor, respeto o actitud hacia acciones o medios que generalmente se consideran inapropiados en su propia cultura.

    Sin embargo, esta interacción no siempre es clara, a diferencia de la moraleja de una fábula, que al final es explicada por el narrador.

    Las leyendas no cuentan situaciones ficticias y los personajes no siempre son animales. Su principal característica es que se remontan a tiempos lejanos u olvidados. Sin embargo, las fabulas nunca deben tomarse como reales.