15 ejemplos de Oligofrenia

La oligofrenia o el retraso mental es una discapacidad intelectual en la que los individuos presentan una deficiencia en el desarrollo intelectual y alteraciones del sistema nervioso, cuya gravedad puede variar dependiendo del estado y desarrollo de cada persona.

Al ser un problema de carácter mental, los síntomas físicos pueden pasar desapercibidos para quienes no están habituados a ellos; No obstante, existen muchos otros ejemplos de oligofrenia fácilmente distinguibles si prestamos atención como las dificultades en el aprendizaje o la falta de curiosidad en los niños.

En este artículo podrás encontrar muchas otras características de esta condición, por lo que, si estás interesado, no dejes de leer.

15 ejemplos de Oligofrenia

  1. El déficit intelectual es uno de los ejemplos de oligofrenia más característicos. En este caso, la persona tiene serias dificultades para elaborar pensamientos, asociar ideas o resolver problemas simples, lo que lo lleva a no poder desarrollar otros pensamientos más complejos.
  2. La alteración de las conductas primarias o instintivas está directamente relacionada con el sistema de control de impulsos, el cual puede fallar en los casos más graves. Esto puede llevar a los pacientes a no controlar extremidades y/u órganos como los esfínteres.
  3. El trastorno en el sistema motor, también conocido como trastorno orgánico, es muy común entre estas personas y varía en cada una de ellas. Puede que alguien con oligofrenia solo presente deterioro intelectual, mientras que otro puede presentar dificultades a la hora de moverse o interactuar con objetos pequeños y frágiles.
  4. Los problemas de aprendizaje son independientes a esta condición, pero están presentes en casi todos los individuos que la presentan. En otras palabras, quienes tienen oligofrenia pueden tener problemas de aprendizaje, pero alguien con problemas de aprendizaje no necesariamente tendrá oligofrenia.
  5. Los trastornos afectivos son otro de los ejemplos de oligofrenia que puede traer problemas en las relaciones interpersonales de quienes los presentan. Esta emocionalidad aparentemente superficial no quiere decir que estas personas no tengan sentimientos ni se encariñen con los demás, sino que su forma de expresar amor es diferente.
  6. En algunos casos, las personas pueden tener cierta dificultad para hablar; Al igual que con muchas de las características de esta condición, los síntomas pueden ser más perceptibles en algunas personas y más sutiles en otras (puede que alguien no pueda pronunciar ni una palabra, mientras que otro solo tiene problemas con una letra).
  7. La dificultad para leer y escribir suelen ir de la mano. Al ser una capacidad algo más compleja, este síntoma está presente únicamente en personas cuyo déficit es más severo (un coeficiente intelectual menor a 60).
  8. Al igual que los problemas de aprendizaje, la hiperactividad y la impulsividad pueden estar presentes en quienes tienen algún tipo de retraso mental, pero son trastornos independientes y quienes los padecen no necesariamente tienen un coeficiente intelectual menor a la media.
  9. El pensamiento se va desarrollando con el paso de los años; Sin embargo, estas personas suelen quedarse estancadas en alguna etapa de desarrollo de la edad infantil, por lo que no logran alcanzar el completo desarrollo del pensamiento abstracto. Es por esto que les cuesta comprender ideas como sociedad, fe, amor, etc.
  10. El comportamiento infantil continuado es otro de los ejemplos de oligrofrenia más comunes entre quienes la padecen.
  11. Es muy común ver adolescentes y hasta adultos con esta condición comportándose como si siguieran siendo niños; A pesar de que pueden aprender ciertas costumbres y maneras de alguien mayor, siempre existirá la tendencia al comportamiento infantil.

  12. Una de las primeras formas en las que podemos percibir un retraso intelectual en un niño es su falta de curiosidad ante el mundo que lo rodea. Esto se debe a que su cerebro no funciona de la forma en la que debería y no se hace las preguntas que debería hacerse a pesar de los estímulos externos.
  13. La dificultad o hasta incapacidad para adaptarse es algo característico de quienes sufren oligofrenia. Esto ocurre porque un cambio en la rutina implica muchos procesos mentales imperceptibles para una persona con todas sus facultades, pero que son un gran esfuerzo para quienes se les hace difícil resolver problemas.
  14. Como mencionábamos en los ejemplos anteriores, a estas personas también se les dificulta pensar de manera lógica, por lo que un problema, por simple que parezca, representa un desafío para ellos.
  15. Todas las características anteriormente mencionadas llevan a quienes padecen esta condición a tener muchas dificultades a la hora de llevar una vida laboral, social y familiar plena. Sin embargo, en cierto que hay muchos casos de personas exitosas y felices que han llegado a cumplir sus metas a pesar de los problemas.
  16. El último de los ejemplos de oligofrenia es que a quienes lo sufren les cuesta percibir las consecuencias de sus actos. Al igual que a los niños, a las personas con algún tipo de retraso mental se les hace muy difícil ser responsables de sus actos porque no entienden la relación entre su acción y el efecto que esta pueda tener.

Causas

La discapacidad intelectual u oligofrenia afecta a un número muy pequeño de la población mundial (alrededor del 1% al 3%).

A pesar de que se han llevado a cabo investigaciones exhaustivas, los médicos solo encuentran una razón específica en el 25% de los casos. Esto puede deberse tanto a la complejidad del cerebro humano como a la amplia variedad de razones por las que alguien puede sufrir de retraso mental. Algunas de ellas son:

  • Anomalías cromosómicas como en el caso del síndrome de Down.
  • Por infecciones, las cuales pueden ocurrir al momento del nacimiento o después de él. En los casos más severos, estas pueden afectar y alterar el funcionamiento del cerebro.
  • Tóxicas; Es decir, la exposición de la madre a sustancias como el alcohol, y drogas como la cocaína, las anfetaminas, etc.
  • Traumatismos producidos antes del nacimiento o a una edad muy temprana.
  • Nutricionales. Al no ser alimentado de la forma correcta, el cerebro puede verse muy afectado.
  • Metabólicas, es decir, los problemas en la producción de una hormona específica como la bilirrubina.