25 Ejemplos de Procrastinación

Todos alguna vez hemos sido víctimas de la procrastinación, esa habilidad que parece ser innata en algunas personas. Con este término nos referimos al hábito de retrasar actividades. Uno de los ejemplos de procrastinación es ponernos a avanzar con trabajos menores en lugar de realizar nuestras tareas prioritarias.

Si quieres saber más sobre la procrastinación y de qué formas se manifiesta, sigue leyendo.

25 Ejemplos de Procrastinación

  1. Decir que no tenemos tiempo suficiente es una de las formas más comunes de excusarnos para no hacer cosas que queremos, pero que requieren un esfuerzo extra. La realidad es que todo es cuestión de prioridades, ya que quienes pueden hacer las cosas que queremos viven días de 24 horas igual que nosotros y aun así encuentran tiempo.
  2. Uno de los ejemplos de procrastinación más presentes en personas inseguras es la excusa: “no es el momento apropiado”. Con esto, las personas se desprenden de la culpabilidad, ya que no depende de ellos el que puedan llevar a cabo sus objetivos, sino de las circunstancias.
  3. Creer que no estamos listos para realizar alguna actividad es normal y, en algunos casos, responsable. Sin embargo, cuando esta actitud se vuelve reiterativa, termina convirtiéndose en una excusa para no hacer lo que queremos. Siempre es importante intentar cosas nuevas, incluso si no estamos totalmente seguros de nuestras habilidades.
  4. Decir: “necesito x cosa antes de empezar a trabajar” es la razón por la que nos tardamos tanto en empezar tareas. Algunas de las cosas más comunes que consideramos necesarias, especialmente para el trabajo de oficina, son tazas de café, un snack, una libreta de apuntes o cualquier otra cosa que se nos ocurra en el momento.
  5. Otra de las frases recurrentes es: “no puedo empezar si no resuelvo esto antes”. Lo que tengamos que resolver dependerá de cada persona y sus circunstancias. Lo que podemos decir con certeza es que siempre se trata de cosas irrelevantes para la tarea que estamos realizando, como ordenar el armario, limpiar o arreglarnos las uñas.
  6. Muchas veces dejamos las cosas para más tarde con la excusa de que aún queda tiempo. A pesar de que en un principio esta idea puede ser cierta, con el paso de las horas, los días o las semanas, los plazos se van acercando y, si no hemos avanzado en nada, llegará el punto en que estaremos llenos de trabajo pendiente o atrasado.
  7. De todos los ejemplos de procrastinación, dejar las cosas para más tarde con la excusa de que son fáciles y las podemos hacer en cualquier momento es una de las más dañinas. Nunca es bueno confiar demasiado en nuestras habilidades, porque si lo hacemos, entonces dejaremos de esforzarnos y entregaremos trabajos mediocres.
  8. La indecisión es algo con lo que muchos tienen que lidiar, por lo que es relativamente común el no hacer cosas porque no puedes decidir entre las diferentes opciones que se te presentan. Una forma de solucionar esto es seguir nuestros instintos y no pensar demasiado, en especial si se trata de cosas pequeñas.
  9. Para quienes les dan mil vueltas a los detalles, terminar o hasta iniciar una tarea puede significar muchísimo estrés, incluso si se trata de actividades que uno eligió hacer. En este caso, debemos recordar que el resultado final y nuestras intenciones tienen mucho más valor que las pequeñas imperfecciones en el trabajo.
  10. Evitar hacer cosas que suponen un gran cambio en nuestra forma de vida es una manera de procrastinar. Incluso si sabemos que estos cambios traerán buenos resultados, a veces nos negamos a ellos porque estamos demasiado acostumbrados a la forma de vida que hemos aprendido a llevar.
  11. Algunas veces, evitamos hacer cosas que requieran mucha destreza física o mental por el simple hecho de que nos da flojera esforzarnos demasiado. Además de ser algo que habla muy mal de nosotros mismos, esta actitud es perjudicial porque nos mantiene alejados de cosas que nos gustaría hacer, como tomar clases de baile o aprender un nuevo idioma.
  12. Para muchos, la razón por la que no pueden empezar o terminar sus tareas es que no logran concentrarse en lo que están haciendo. Si este problema surge solo en ocasiones determinadas, seguramente se deba a nuestra falta de organización, pero si se extiende a más de una faceta de nuestra vida, puede que se trate de un problema más complejo.
  13. Además de una forma de procrastinación, esperar a que las cosas se resuelvan solas siempre es una señal de inmadurez. Si bien no podemos controlar todo lo que ocurre a nuestro alrededor, siempre está en nuestras manos solucionar algunas cosas y, sobre todo, asumir una actitud proactiva ante un problema.
  14. Al igual que en el caso anterior, otro de los ejemplos de procrastinación es la actitud pasiva de algunas personas que esperan a que los demás tomen el control de las situaciones. Es evidente que no todos podemos ser líderes siempre, pero debemos ser capaces de tomar las riendas en los casos necesarios.
  15. Es muy típico que los cinco minutos de tu descanso se conviertan en 20. Si esto te ocurre a ti o a tus cercanos, estás ante uno de los ejemplos de procrastinación más comunes y fáciles de solucionar. Para esto, solo necesitas organizar tus tiempos y, sobre todo, fijar metas realistas, porque no tiene sentido estudiar cinco horas seguidas y no hacer nada las cinco horas siguientes.
  16. En la actualidad, decir que no tenemos dinero suficiente para hacer las cosas que nos gustarían es algo más frecuente de lo que debería ser. A pesar de que depende de nosotros buscar alternativas para lograr nuestros objetivos, la desigualdad económica es un tema importante y que debe solucionarse para asegurar el paralelismo de oportunidades.
  17. La pereza es una de las características de la personalidad más difíciles de asumir y, al mismo tiempo, una de las que más nos limita a hacer cosas. La pereza es una de las principales causas de la procrastinación; una vez hemos descubierto esto, es nuestro deber tomar la decisión de cambiar las cosas.
  18. Aunque un trabajo bien hecho siempre será bien valorado, tomarse más tiempo del necesario para hacer las cosas solo logra entorpecer las tareas y el funcionamiento del grupo en el que trabajemos. Es importante priorizar nuestras obligaciones y establecer tiempos para cada una de forma que el trabajo sea eficiente.
  19. Hablar sobre las cosas que debes hacer en lugar de hacerlas resulta muy tentador cuando tienes un público dispuesto a escucharte. A pesar de que esto pueda ser útil para organizar nuestros propios pensamientos, sigue siendo una pérdida de tiempo, en especial si nos dedicamos más a hablar que a trabajar.
  20. Otro de los ejemplos de procrastinación más recurrentes, especialmente en personas que trabajan de forma independiente, es que reorganizan cosas que no están desorganizadas con la excusa de que antes no habían tenido tiempo y ese es un buen momento para hacerlo.
  21. Para los maestros procrastinadores, es común recordar súbitamente a aquel amigo con el que no han hablado hace años y llamarlo con tal de no hacer su trabajo. Por muy ridículo que esto parezca, ocurre más de lo que podamos imaginar. Estas personas encontrarán cualquier excusa con tal de no hacer sus obligaciones.
  22. En estos días y gracias a plataformas de streaming como Netflix, ver “un capítulo más” de una serie suele ser demasiado tentador. Si no controlamos este y otros impulsos similares, podemos pasarnos tardes enteras sin hacer nada productivo. Claro, ver un maratón de nuestra serie favorita es divertido, pero trae más de una consecuencia negativa.
  23. Al igual que en el ejemplo anterior, revisar las redes sociales puede ser una trampa mortal para nuestra productividad, pues son tan adictivas que es posible que pasemos horas pegados al celular en lugar de los cinco o diez minutos que pretendíamos estar. Afortunadamente, existen aplicaciones para limitar el uso de redes sociales en el celular.
  24. De todos los ejemplos de procrastinación, seguramente el más lamentable de todos es no hacer cosas por miedo a que no nos resulten de la forma que esperamos. Además de mantenernos alejados de nuestras metas, esta actitud demuestra una baja autoestima y grandes niveles de inseguridad que deben ser tratados por especialistas.
  25. Finalmente, quienes hayan procrastinado mucho durante el tiempo que estaba destinado a trabajar, entrarán en crisis por todo el trabajo acumulado. En este punto ya no les queda ni un momento para buscar comida o para distraerse hablando con otras personas. Tendrán que dedicar cada segundo al trabajo si quieren terminarlo a tiempo.

¿Quiénes son más propensos a procrastinar?

Como hemos podido ver en los ejemplos anteriores, hay varios comportamientos que se repiten en los procrastinadores.

Uno de ellos es la falta de organización y objetivos claros. Así mismo, los más propensos a perder el tiempo son aquellos que solo tienen motivación externa (como pueden ser encargos en el trabajo o la presión de un examen para los estudiantes).

Ahora bien, si la procrastinación se debe a la poca concentración y a problemas relacionados con las inseguridades del individuo, siempre es recomendable consultar a un especialista la mejor forma de abordar este tipo de situaciones.

¿Cómo vencer la procrastinación?

La forma más efectiva de vencer la procrastinación es encontrando la motivación intrínseca que haga que nuestros esfuerzos valgan la pena, es decir, encontrando algo por lo que nosotros realmente queramos esforzarnos.

Una vez hayamos determinado nuestros objetivos, podemos ayudarnos con algunas estrategias de organización como los horarios, las tablas de tareas con tiempos establecidos para cada actividad o una tabla de seguimiento de hábitos.