6 Ejemplos De Psicología Criminalista, Campo Laboral Y Más

¿Sabes de qué se trata la psicología criminalista?

Los criminólogos deben estar al tanto de las investigaciones que se llevan a cabo en el ámbito de la psicología criminal. De hecho, el vínculo entre ambos campos es importante para el desarrollo específico de las tácticas propuestas conjuntamente para analizar y describir los fenómenos delictivos.

Al cursar psicología criminalista, conocerás los conceptos que definen este estatus, la interacción entre el derecho, la psicología y la contribución al proceso de justicia. El análisis de los principales actores implicados en la delincuencia, como las víctimas y los autores, también es objeto de la psicología criminal.

No se debe pasar por alto el valor de la evaluación experimental de estos cambios psicológicos, ya que permite conocer aspectos de la personalidad. También el grado de psicopatología que puede alterar el comportamiento denominado «normal».

La psicología criminal, se ocupa de la evaluación y el tratamiento de las personas en las instituciones penitenciarias. Además es un campo en el que esta psicología lleva a cabo investigaciones y presenta sus resultados. Veamos algunos ejemplos:

¿Qué es la psicología criminal?

La psicología criminal estudia los fenómenos psicológicos asociados a la delincuencia. Por ejemplo, la elaboración de perfiles psicológicos puede servir de apoyo a la investigación de la delincuencia, se pueden desarrollar y difundir técnicas de persuasión y comunicación.

Con estas se pueden tener las pruebas, se pueden desarrollar programas de rehabilitación para delincuentes. Se puede investigar empíricamente el comportamiento, la motivación y la personalidad de los delincuentes para apoyar las evaluaciones científicas de los delincuentes.

En resumen, la psicología criminalista trata de dar respuestas clínicas, empíricas, estadísticas y políticas sobre todos los actores e instituciones implicados en la delincuencia.

Ejemplos de psicología criminalista

La psicología criminalista tiene una amplia gama de aplicaciones y se centra en el trabajo de los psicólogos criminales en las prisiones, los centros de salud y los tribunales.

  1. Investigaciones penales
  2. Las tareas de la psicología criminal incluyen la investigación de los delitos. Esta es una de las principales razones por las que la psicología debería integrarse en el campo de la criminología. Debido a que son muchas las personas que pueden estar implicadas en el delito: autores, víctimas y cómplices.

    Por ello, la psicología criminalista estudia el comportamiento de los delincuentes en diversas situaciones concretas y compara los datos obtenidos con las bases de datos.

    Si los puntos de investigación (como el arma utilizada, el tipo de víctima en el caso de los asesinos en serie, el modus operandi o la ubicación geográfica) son similares, pueden incluirse en las investigaciones policiales.

    Estas incluyen las negociaciones con el autor del delito, el contenido psicológico de diversas pruebas y hechos. La investigación de la composición de la organización criminal implicada en el delito y la cartografía del mismo.

  3. Perfiles criminales
  4. Otro ejemplo de psicología criminalista es la elaboración de perfiles de los delincuentes. Es un método de investigación que permite a los investigadores penetrar en la psiquis del delincuente e identificar los rasgos de personalidad. Además del comportamiento mediante el análisis de los delitos y las escenas del crimen.

    Esto puede revelar muchos aspectos del carácter y los motivos de un delincuente. Por ejemplo, el delito puede haber sido planeado de antemano o cometido de forma impulsiva y apasionada. También tiene en cuenta la edad del delincuente, su sexo y la región en la que puede vivir.

  5. Entrevistar a los implicados en el delito
  6. La psicología criminal puede utilizarse para entrevistar tanto al autor como a la víctima con el fin de obtener información relevante y veraz sobre los hechos.

    De este modo, se tienen en cuenta las diferentes necesidades de cada persona que se enfrenta a la delincuencia. Por ejemplo, los menores que han sido testigos de un delito, los autores que se niegan a confesar, las personas traumatizadas, etc.

    Tienen necesidades, capacidades y especificidades que deben tenerse en cuenta durante la entrevista.

    En este contexto, la entrevista tiene ciertas especificidades que pueden ayudar a poner de manifiesto tres puntos débiles de la entrevista rutinaria que pueden dificultar la recogida de información.

    Interrupciones generales

    Enunciación de preguntas descomunales.

    El orden de las preguntas es inapropiado.

    El resultado es una información bastante vaga e inexacta que no es muy eficaz para la investigación.

    Por lo tanto, estas entrevistas cognitivas suelen llevarse a cabo utilizando diversos métodos:

    Uno es recrear psicológicamente la escena del crimen. Otro es permitir que la persona «recuerde libremente» y cuente todo lo que recuerda. Un tercero es «cambiar de perspectiva».  El último es el «recuerdo inverso», en el que el suceso se cuenta de forma diferente a como ocurrió.

  7. Evaluación de las fuerzas de seguridad
  8. Una de las tareas del psicólogo criminalista es evaluar la capacidad del acusado para afrontar el juicio.

    Tienen que evaluar si la persona es capaz de entender de qué se le acusa, si entendió el delito en el momento en que lo cometió. Además si puede entender los motivos de la acusación, si puede entender la gama de posibles penas y si puede defenderse.

    Hay varias razones por las que una persona puede ser incapaz de presentarse a un juicio, como un posible derrame cerebral, demencia, discapacidad mental y psicopatología.

    El psicólogo utilizará procedimientos de evaluación y pruebas psicológicas para determinarlas.

  9. Evaluación del estado de la víctima.
  10. Es necesario conocer no sólo las características del agresor sino también el estado de la víctima. En otras palabras, es necesario saber cómo afecta a la salud mental la actuación de una persona, que puede ser especialmente traumática. En casos de intento de asesinato, agresión sexual o violencia.

  11. Prevención

Por último, la psicología criminal también tiene una función preventiva. El conocimiento de la delincuencia puede ayudar a prevenirla interviniendo en las actividades de los grupos más afectados por ella.

De este modo, la disciplina conoce los factores biopsicosociales que influyen en la aparición y desarrollo de la delincuencia y puede reducirla mediante programas de prevención. Su objetivo es mejorar la focalización y la prevención de la delincuencia.

El análisis de la personalidad a través de la comunicación no verbal tiene su origen en la psicología criminal. La comunicación no verbal es el principio.

  • Cronémica: estudio de la personalidad en términos de cómo y cuándo los individuos interactúan entre sí.
  • Frenología, estudia la personalidad a través de la forma del cráneo y las medidas de la cara, pero muchos de sus criterios han sido rechazados por racistas y discriminadores. Es considerada por muchos como anticuada y sólo se utiliza parcialmente en la psicología actual.
  • Grafología: el estudio de la personalidad a través de la escritura.
  • Kinésica: estudio de la personalidad a través de los gestos, microgestos y lenguaje corporal, incluyendo la vestimenta y el equipamiento.
  • Proxémica: estudio de la personalidad a través del contacto de un individuo con los demás. ya que los individuos tienen un espacio personal y la forma en que lo utilizan depende en gran medida de su personalidad.

¿Cuál es la labor de un psicólogo criminalista?

Los psicólogos criminalistas se encargan de investigar las pruebas y realizar evaluaciones psicológicas de los delincuentes. Y la utilizan para determinar los factores internos y externos que les llevaron a cometer delitos.

Competencias generales

  • Conocimiento de los distintos procedimientos de evaluación, diagnóstico y tratamiento psicológico en los distintos ámbitos de la psicología.
  • Conocimiento de las distintas aplicaciones de la psicología.

 Habilidades específicas

  • Capacidad de describir y evaluar procesos y operaciones cognitivas, emocionales, psicobiológicas y conductuales cambiantes personalidad, sabiduría y otras habilidades, reacciones, etc.
  • Capacidad de proporcionar información adecuada y coherente a los grupos destinatarios.
  • Capacidad de tener en cuenta las necesidades del grupo objetivo y los requisitos de funcionalidad en diferentes entornos.
  • Capacidad para aplicar tácticas y procedimientos de participación indirecta con otros: consulta, formación de formadores y otros participantes.
  • Capacidad para medir y obtener datos relevantes para la evaluación de las intervenciones.
  • Capacidad para planificar la evaluación de programas e intervenciones.
  • Capacidad para planificar y realizar entrevistas.
  • Capacidad para redactar informes orales y escritos.
  • Conocer las herramientas básicas de la psicología como técnicas de entrevista, redacción de informes psicológicos, etc.
  • Conocer y adaptarse a las obligaciones éticas de la psicología.
  • Elegir los métodos de participación psicológica más adecuados para alcanzar los objetivos.
  • Saber diseñar un proyecto de participación en función de sus objetivos prevención, tratamiento, rehabilitación, integración, apoyo, etc.
  • Saber redactar un informe psicológico.
  • Saber seleccionar y gestionar herramientas, productos y servicios e identificar a personas o grupos de personas de interés.
  • Ser capaz de anticipar los objetivos de la participación como prevención, tratamiento, rehabilitación, integración, apoyo. Ser capaz de anticipar los objetivos según la funcionalidad del paciente y poner en marcha un proyecto básico de participación.
  • Ser capaz de aplicar tácticas y procedimientos participativos básicos con el grupo objetivo: consulta, asesoramiento, negociación, participación, etc.
  • Ser capaz de utilizar tácticas y métodos adecuados al grupo objetivo.

 Competencias intersectoriales

  • Autocrítica: capacidad de evaluar críticamente la propia actuación.
  • Capacidad de adaptación a nuevas situaciones.
  • Capacidad de asumir responsabilidades.
  • Capacidad de buscar información de otros de forma efectiva.
  • Capacidad de buscar y encontrar información.
  • Capacidad de comunicación oral y escrita en la propia lengua.
  • Capacidad de gestionar bien el tiempo.
  • Capacidad de organización a distancia
  • Capacidad para desarrollar y mantener actualizadas las competencias, la experiencia y los conocimientos de acuerdo con las normas profesionales.
  • Capacidad para trabajar en equipo y colaborar eficazmente con los demás.
  • Capacidad para trabajar en equipos interdisciplinarios.
  • Capacidades de investigación y síntesis
  • Compromiso ético.
  • Conciencia de las propias capacidades y limitaciones.
  • Discusión crítica.
  • Habilidad para resolver problemas.
  • Habilidad para tomar decisiones.
  • Habilidades interpersonales.
  • Promover los derechos humanos fundamentales y la igualdad de género.

Mediante el análisis de los escenarios delictivos y de cómo se llevan a cabo, los expertos pueden comprender: la mentalidad del autor e identificar los rasgos de personalidad y comportamiento. Esta información puede utilizarse para determinar la personalidad y los motivos del autor, los motivos del acto, planificado o no y el riesgo potencial.

Este tipo de análisis permite a los expertos definir diferentes tipos de personalidades criminales. En función de las características que conforman el carácter de una persona, como los aspectos habituales, la motivación y los antecedentes personales y familiares.

En el caso de los asesinos, la elaboración de perfiles puede distinguir entre asesinos, asesinos en serie y asesinos en masa. Sobre la base de características como la forma de cometer los crímenes, el número de víctimas y la duración de los mismos.

Estos modelos ayudan a comprender el comportamiento de los delincuentes y a la luz de las investigaciones en curso. Contribuyen de forma importante a la prevención de nuevos delitos y a la detención de delincuentes.

¿Dónde puede trabajar un psicólogo criminalista?

Los criminólogos se apoyan en la psicología como base teórica y práctica de su trabajo. Realizan diagnósticos psicológicos, hacen predicciones y toman las medidas adecuadas en función de la personalidad del delincuente. La psicología criminalista también se ocupa de las medidas terapéuticas destinadas a modificar el comportamiento antisocial.

Sin embargo, la psicología criminal no es sólo un campo clínico, sino que también está relacionada con el estudio de la delincuencia y la psicología.

  • Ayudar a los criminólogos a determinar la peligrosidad del individuo.
  • Comprensión de los componentes psicológicos de la endogeneidad.
  • Determinar los componentes psicológicos de las causas externas del comportamiento delictivo.
  • Entregar casos penales a los organismos de investigación.
  • proporcionar tratamiento psicoterapéutico a los presos.
  • Realización de pruebas de personalidad a los delincuentes

Diferencias de la psicología forense de la criminal

Para hablar de la psicología criminal y forense, es necesario aclarar las diferencias entre ambas disciplinas. A menudo se confunden los términos utilizados para referirse a sus similitudes y diferencias, por lo que a menudo se asume que son la misma disciplina.

Hoy vamos a ver las diferencias entre la psicología forense y la psicología criminal, sus principios de funcionamiento y el entorno de la mediación.

Conceptos generales

Para entender la naturaleza de cada disciplina, es necesario conocer algunos conceptos generales para comprender mejor de qué se trata.

Psicología

La psicología es un campo científico especializado que se ocupa de los fenómenos y procesos de la mente. Es el estudio científico del comportamiento y la experiencia humana y además los animales, sentimos, experimentamos, aprendemos y nos comportamos para adaptarnos a nuestro entorno.

Medicina forense

Este término deriva de la palabra latina forenses, que significa foro y se refiere al lugar donde se celebra una vista judicial. A menudo, esta palabra se asocia inmediatamente con la tanatología, lo que suele causar confusión y excitación. Sin embargo, cuando se añade la palabra «disciplina», significa simplemente apoyo o conexión con la administración de justicia.

Jurídico

Se trata de una norma de valoración ampliamente utilizada en la jurisprudencia. Es el sistema jurídico y la ciencia del derecho.

¿Cuál es la tarea de cada uno de ellos?

Hemos visto las definiciones generales de estas disciplinas, pero ¿cuál es la función de cada una?

Psicología forense: definición y entorno

La psicología forense es la parte de la psicología que se desarrolla en un entorno legal específico y sus campos auxiliares, y tiene métodos únicos que la convierten en una ciencia auxiliar de ese campo.

El objetivo principal de la psicología forense es contribuir a la administración de justicia, por lo que se ocupa de los procesos de comportamiento y pensamiento que deben explicarse y evaluarse en los tribunales.

Además, la psicología forense se caracteriza por su interés en el análisis de las víctimas para determinar las consecuencias psicológicas que experimentan a raíz del delito.

¿En qué consiste el trabajo de un psicólogo forense?

La psicología forense es una rama de la psicología aplicada que se ocupa de la recolección, el análisis y la presentación de pruebas psicológicas con fines forenses.

Por lo tanto, es muy importante que un psicólogo forense conozca el derecho penal de su jurisdicción. De este modo poder realizar una evaluación legal y poder comunicarse adecuadamente con los jueces y abogados.

También es esencial que este psicólogo pueda testificar ante un tribunal sobre las competencias que ha adquirido. Por ejemplo para determinar el estado mental del acusado en el momento del delito se ocupan principalmente de cuestiones jurídicas más que psicológicas.

Las principales funciones de un psicólogo forense son asesorar en asuntos de su especialidad, evaluar y examinar todo el personal judicial que interviene en el proceso. También tratar problemas psicológicos o emocionales y hacer las recomendaciones oportunas sobre responsabilidad personal, salud mental y estabilidad.

¿Cómo evaluar al agresor?

La psicología clínica utiliza diversos métodos, como la elaboración de la historia, las pruebas psicológicas y las entrevistas, para determinar los motivos del delincuente. Cada una de ellas nos permite examinar a la persona e intentar comprender sus reacciones y tendencias.

Hay una serie de factores que pueden influir en el comportamiento de una persona.

  • Componentes genéticos y biológicos: temperamento, susceptibilidad a ciertas enfermedades, etc.
  • Factores ambientales: el entorno infantil del individuo, el tipo de educación, el crecimiento del individuo.
  • Factores sociales: el comportamiento del individuo en la sociedad, las relaciones con otras personas del entorno.

La evaluación del comportamiento del individuo debe conducir a medidas adecuadas.

  • Reducir la agresividad.
  • Conocimiento del comportamiento de la persona.
  • Fomentar las relaciones interpersonales.
  • Fomentar el control de los impulsos.
  • Enseñe a la persona a decir lo que cree, lo que teme y lo que siente.

En los centros penitenciarios, estos objetivos pueden contribuir a aumentar la probabilidad de que los presos se rehabiliten al salir de prisión y vivan en sociedad.

Casos resueltos por la psicología criminal

El carnicero de Plainfield

Ed Gein tiene la distinción de ser el primer asesino en serie popular de Estados Unidos. Estaba residenciado en Wisconsin y robaba tumbas para extraer partes del cuerpo para su arte.

Un día, el dueño de una tienda desapareció y la policía fue a su casa. Donde encontraron partes de su cuerpo y a una mujer llamada Mary Hogan, que había desaparecido unos años antes.

Tras su detención, fue declarado enfermo mental y pasó el resto de su vida en un hospital psiquiátrico.

El asesino de la baraja

Alfredo Galán es conocido como  el «asesino de la baraja», que cometió seis asesinatos en 65 días en Madrid.

Todas sus víctimas recibieron disparos en la cabeza a corta distancia y en la escena del crimen quedó una extraña firma un «As de copa». Por tal motivo fue ese seudónimo.

Formo parte de una unidad de paracaidistas en Alcalá de Henares. Tras regresar de una misión en los Balcanes, comenzó a sufrir episodios psicóticos y fue expulsado del batallón. El 24 de enero de 2003 cometió su primer crimen y en los 54 días siguientes cometió cinco asesinatos, uno de ellos con una pistola Tokarev TT-33.

Curiosamente, asqueado por la incompetencia de la policía. Decidió entregarse voluntariamente y ahora cumple una condena de 142 años de prisión en la cárcel de Soto del Real, en Madrid.

El doctor muerte

Harold Shipman era un hombre apodado «Doctor Muerte». Se le acusa de haber cometido más de 218 asesinatos durante 20 años.

Para evitar que nadie sospechara que era un médico con tendencias homicidas, inyectó a varios pacientes dosis letales de drogas para que sus crímenes pasaran desapercibidos.

Más tarde, él y su esposa abrieron The Surgery, una clínica en Hyde, que atendía principalmente a los ancianos y donde acudía a sus domicilios. La gente cree que lo hizo por bondad, pero lo hizo para satisfacer su deseo de matar.

El psicólogo criminalista David Holmes comenzó a investigar su caso y descubrió la teoría de la víctima. El gran número de certificados de cremación firmados por Shipman despertó aún más sospechas.

Un día, por codicia, Shipman asesinó a otra víctima, la esposa del alcalde, Katerina Grundi. Hasta entonces, todo había ido bien, pero como ya se ha dicho, Shipman hizo un testamento por avaricia, alegando que la anciana le había dejado todos sus bienes. Por ello, se le denunció y tras ésta y todas las investigaciones públicas previas sobre sus víctimas, se le detuvo y procesó por todos los casos de los que era sospechoso.

Fue condenado a un total de 15 cadenas perpetuas y murió en 2004, ahorcado en su celda.