15 Ejemplos De Síndrome De Estocolmo

El síndrome se ha hecho famoso durante los últimos años gracias a la representación que ha tenido en diversos medios audiovisuales. Si quieres conocer más ejemplos de síndrome de Estocolmo, sigue leyendo.

Este fenómeno consiste en que la víctima de una situación de abuso se enamora de su captor o abusador como mecanismo de defensa ante los altos niveles de estrés que siente.

Este estado psicológico recibe su nombre de un atraco en un banco de Suecia. Durante este incidente que duró más de seis días, una de las víctimas se enamoró de uno de sus captores y hasta se negó a declarar en su contra.

15 Ejemplos de síndrome de Estocolmo

  1. Uno de los ejemplos de síndrome de Estocolmo más conocidos es el caso de Patty Hearst, la heredera de un periódico californiano. En el año 1974 fue secuestrada por militantes revolucionarios, por quienes comenzó a sentir simpatía y, posteriormente, terminó ayudando con su misión revolucionaria.
  2. Con solo 10 años de edad, Natscha Kampush fue secuestrada por Wolfgang Priklopil y retenida en un sótano durante ocho años. Luego de que el caso fuera resuelto y todo hubiera vuelto a la normalidad, se dice que Kampush lloró al enterarse de la muerte de su secuestrador.
  3. En el año 1991, Jaycee Lee Dugard fue secuestrada por Phillip Garrido cuando iba de camino a la escuela. El hombre abusó de ella reiteradas veces hasta que quedó embarazada y luego, con 29 años, la liberó. A pesar del crimen sufrido, Jaycee no quiso declarar en contra de su secuestrador.
  4. A principios del año 2020, en Venezuela se acusó a Matías Enrique Salazar Moure de tener cautiva no solo a una, sino a tres mujeres a quienes había convertido en sus esposas. Según las declaraciones del acusado, sus tres familias vivían felices y él no había hecho nada que estuviera fuera de la ley.
  5. A pesar de que las víctimas del asesino en serie Theodore Bundy nunca llegaron a sentir amor por él, las sensaciones que este hombre provocaba en el público femenino que veía las transmisiones de sus juicios por televisión puede catalogarse como síndrome de Estocolmo.
  6. Uno de los ejemplos de síndrome de Estocolmo más frecuentes es el que se vive dentro de los hogares disfuncionales. Existen muchos casos de hombres y mujeres agraviados que se encuentran dentro de una relación afectiva con sus maltratadores de la que se sienten incapaces de salir.
  7. El síndrome de Estocolmo doméstico no solo aplica a relaciones de amor de pareja, sino que también podemos verlo en niños que sienten apego hacia sus padres a pesar de sufrir malos tratos por su parte. La violencia intrafamiliar, al igual que muchas otras cosas, ocurre por el abuso de poder.
  8. Muchas de las personas que declaran haber formado parte de una secta dicen haber sentido una sensación que oscilaba entre la seguridad que los líderes les transmitían hasta el miedo que les producía la idea de escapar de ellos y de su comunidad.
  9. El síndrome de Estocolmo no solo se manifiesta como amor hacia el secuestrador, sino también como una relación de falsa amistad. Esta situación se ve muy frecuentemente entre los prisioneros en campos de concentración, quienes inconscientemente desarrollan empatía por sus captores a fin de sobrevivir.
  10. Entre los jóvenes es común sentir afecto por personas que nos hacen daño cuando estos nos están iniciando en un grupo al que queremos pertenecer como fraternidades o hermandades secretas. En la mayoría de los casos, las formas de abuso entre estos grupos están relacionadas con la humillación.
  11. Otro de los ejemplos de síndrome de Estocolmo ocurridos en el siglo XXI es el de la candidata a Vicepresidenta en Colombia, Clara Rojas, quien fue secuestrada por las fuerzas armadas revolucionarias en 2002. Esta mujer se volvió entusiasta de la política y tuvo un hijo con uno de los guerrilleros.
  12. El secuestro de los hermanos Jorge y Juan Born, los herederos de la poderosa agroindustrial argentina Bunge&Born, a manos de los Montoneros en 1975 puede llegar a ser gracioso, pues una vez fueron liberados, los hermanos siguieron en contacto estrecho con sus captores.
  13. La guerra es uno de los peores escenarios para todos, en especial para los soldados que terminan como prisioneros de guerra. Es muy común que estas personas desarrollen simpatía por sus captores y enemigos, ya sea por el estrés de una posible muerte o porque se sienten desorientados.
  14. Entre las víctimas más comunes de este fenómeno encontramos a las prostitutas que han sido abusadas por sus clientes o su empleador. Para algunos, la línea entre el miedo y la admiración puede ser muy fina, por lo tanto, no es de extrañar que muchas de estas mujeres terminen enamorándose de sus maltratadores.
  15. Finalmente, podemos encontrar ejemplos de síndrome de Estocolmo en muchas series de televisión, películas y demás. Entre ellos está el capítulo de los Simpsons “La culpa es de Lisa” o la serie de cómics coreanos “Killing stalking” del autor Koogi.

Fases del síndrome de Estocolmo

Al ser un estado psicológico que comúnmente se desarrolla durante largos periodos de tiempo, las víctimas de abuso que presentan síndrome de Estocolmo suelen pasar por varias fases comunes. A continuación, veremos cuáles son:

Fase desencadenante. En la que ocurren los primeros malos tratos. La víctima deja de sentirse segura, comienza a sentirse desorientada y puede experimentar depresión.

Fase de reorientación. La víctima intenta encontrar nuevos referentes en su nuevo contexto. Sus interacciones se vuelven más limitadas o desaparecen casi por completo. En este punto, la realidad se distorsiona, ya que su mundo se reduce al lugar en el que se encuentra cautiva.

Fase de afrontamiento. En ella, la víctima se culpa de la situación que está viviendo y entra en un estado de indefensión.

Es en este momento en que asume el modelo mental de su maltratador a fin de manejar la situación traumática, ya que no cuenta con las herramientas necesarias para hacerlo por su cuenta.

Fase de adaptación. El individuo proyecta la culpa en otros y el síndrome de Estocolmo se consolida. En este punto, la víctima logra identificarse con el agresor y siente empatía y afecto por él.