20 Ejemplos de Desarrollo cognitivo

El desarrollo cognitivo es el proceso por el cual los humanos desarrollamos habilidades mediante la práctica, la experimentación y el aprendizaje. Estas habilidades van desde cosas simples como la percepción de nuestro propio cuerpo en un espacio determinado hasta la resolución de problemas complejos.

Este proceso ocurre de manera innata, pero puede ser estimulado por factores externos como la educación dada por los padres en los primeros años de vida a través de acciones como promover el aprendizaje de más de un idioma o incentivarlo a interactuar con los objetos a su alrededor.

A continuación, veremos más formas en las que este proceso se lleva a cabo. Estos ejemplos están ordenados de forma creciente, es decir, desde lo más básico hasta lo más complejo que aprendemos.

20 Ejemplos de Desarrollo cognitivo

  1. Una de las primeras cosas que los seres humanos logramos hacer por nuestra cuenta es imitar los sonidos que nos rodean; esta es también la forma en la que aprendemos a hablar. La imitación es especialmente importante en los primeros años de vida de un niño, pues es a través de esta que aprende casi todo lo que sabe.
  2. Una vez hemos conseguido imitar los sonidos, es momento de juntarlos para formar palabras, las cuales memorizaremos y pasarán a ser parte de nuestro repertorio. La cantidad de palabras que un niño maneja está directamente relacionado con el nivel de educación que posean sus padres o cuidadores. Según estudios, entre más lejos hayan llegado los tutores en sus estudios, mayor será el número de palabras que el niño maneje durante su infancia.
  3. Hacer asociaciones de palabras con objetos o personas está ligado al ejemplo anterior. Si bien es cierto que en un primer momento el niño solo repite lo que escucha en su entorno, a medida que va creciendo y desarrollando su capacidad para comunicarse, va entendiendo y memorizando la relación entre una palabra y su significado.
  4. Llegado cierto punto en el desarrollo de un bebé, sus acciones reflejadas se convierten en acciones hechas con un objetivo específico. Ya no solo reacciona a estímulos externos, sino que poco a poco comienza a ser capaz de generar pensamientos y deseos que van más allá de sus necesidades fisiológicas.
  5. A medida que los bebés van creciendo, se va desarrollando su capacidad de prestar atención a estímulos externos y a las actividades que están llevando a cabo. Cabe señalar que esto no es exclusivo de las primeras etapas del desarrollo cognitivo, pues a lo largo de sus vidas los seres humanos van puliendo muchas de sus habilidades, una de estas es la atención y concentración.
  6. A partir de los cuatro o cinco años de edad se vuelve necesario desarrollar el lenguaje hablado de una forma mucho más avanzada que en los primeros años de vida, pues es a partir de este punto que el niño comienza a conocer más personas y sus discursos se vuelven más complejos con tal de comunicar de forma precisa sus ideas.
  7. Con la llegada del lenguaje, también comienza a desarrollarse el pensamiento lógico. Esta habilidad es completamente innata y se despliega a partir de la prueba y el error. Después de que los niños ven los resultados de distintas situaciones, comenzarán a sacar conclusiones lógicas a situaciones cotidianas; por ejemplo, evitarán correr con los cordones de los zapatos desabrochados si es que han tenido accidentes por eso con anterioridad, ya que lo lógico es que se caigan nuevamente si repiten esa situación.
  8. Con la llegada de la socialización, también llegan otros retos que nos hacen desarrollar la capacidad de pensar de manera simbólica. Esto puede verse, por ejemplo, cuando los niños comienzan a crear escenarios para sus juegos en los que cosas que tienen a la mano representan a otras que solo se encuentran en su imaginación.
  9. La capacidad de resolver problemas concretos aparece unos años después con la llegada de más responsabilidades. Si bien a una edad tan temprana como lo son los 11 o 12 años los niños no son capaces de resolver grandes problemas, si pueden hacerse cargo de ciertas cosas por su cuenta; por ejemplo, determinar a quién le toca limpiar los platos en la casa a base de un sistema de turnos.
  10. El aprendizaje de las jerarquías y las series comienza a partir del momento en que el niño entra en el sistema educativo. Ante la nueva avalancha de información que recibe día a día gracias al contacto con sus pares, cada vez se vuelve más capaz de distinguir entre las cosas con mayor o menor relevancia, es decir, el lugar que las cosas ocupan en una jerarquía.
  11. El desarrollo cognitivo cobra muchísima relevancia a partir del momento en que el niño empieza a sociabilizar, pues gracias a él es capaz de comprender las normas sociales que se comparten entre sus congéneres y con otros.
  12. En mayor o menor medida, los niños comienzan el desarrollo de la creatividad a una edad temprana. Esta habilidad puede variar en cada persona y la estimulación externa que reciba. Sin embargo, es algo que se desarrolla de forma innata y está presente en todos en mayor o menor medida.
  13. Cuando alcanzan una edad un poco más avanzada, los niños comienzan a desarrollar la capacidad de orientarse en el espacio y el tiempo. Esta habilidad, al igual que en el caso anterior, depende de la situación de cada persona, pues entre más expuestos nos encontremos a situaciones en las que tengamos que ubicarnos, más rápido la desarrollaremos.
  14. Cada vez el desarrollo cognitivo se vuelve más orientado hacia el interior de las personas. Es con la llegada de la adolescencia que los jóvenes empiezan a entender las emociones propias y ajenas, pues son cada vez más capaces de entenderse a sí mismos y a quienes los rodean como individuos.
  15. Con la capacidad de ubicarse en el tiempo, comienza a desarrollarse la capacidad de planificar. Por motivos de genética o crianza, hay a quienes se les da mejor que otros. No obstante, todas las personas en dominio de su conciencia y sentidos son capaces de hacer planes a corto y largo plazo
  16. El desarrollo cognitivo alcanza su punto más alto cuando aprendemos a resolver problemas abstractos, pues para haber llegado a esta instancia, debimos haber pasado por muchas otras fases de aprendizaje como la del pensamiento lógico o la comprensión de las emociones de quienes nos rodean.
  17. El real interés por temas sociales comienza a desarrollarse a una edad avanzada, cuando las personas comprendemos que formamos parte de una sociedad y que debemos buscar el bien común antes que la satisfacción personal.
  18. Nos volvemos capaces de evaluar situaciones cuando comprendemos las consecuencias que nuestros actos tienen sobre nuestro futuro y el de otros. Este, como todos los demás aspectos del desarrollo cognitivo, se aprende mediante el sistema de prueba y error.
  19. La flexibilidad que debemos adoptar en algunas situaciones se aprende con los años y es clave para convivir con otras personas, ya sea en ambientes laborales, familiares o entre amigos. La finalidad del proceso de desarrollo cognitivo es convertirnos en personas que entienden el mundo que los rodea y el desarrollo de esta actitud es un claro ejemplo de ello.
  20. Finalmente, desarrollamos la inhibición y gestión de nuestra conducta. Esta habilidad está asociada a la madurez y a la responsabilidad, por lo que, para muchos, puede ser una de las más difíciles de regular. La ponemos a prueba, por ejemplo, cuando nos vemos obligados a comportarnos de determinada manera incluso si es en contra de nuestros deseos, pues eso es lo que se espera de nosotros en ciertas situaciones.

Etapas del desarrollo cognitivo

1. Etapa motora-sensorial

Comprende el periodo desde el nacimiento hasta que el bebé cumple dos años. En ella el niño o la niña aprende a través de la percepción de estímulos físicos a su alrededor como colores, sonidos, texturas y sensaciones. En este momento la ayuda de los padres o tutores es fundamental para conseguir el máximo potencial del bebé.

2. Etapa preoperacional

Va desde los dos hasta los siete años de edad. En algún punto durante esta etapa el niño ingresa al sistema educativo formal y con eso se abre ante él un nuevo mundo que le enseña a socializar con sus pares, además del uso de la lógica y la categorización de objetos y personas. Algunas de las cosas que más destacan en este periodo son el desarrollo de la empatía y la curiosidad por descubrir el mundo.

3. Etapa concreta operacional

Esta etapa va desde los siete hasta los once años y se le conoce también como niñez. Es en este momento que el niño desarrolla la capacidad de resolver problemas lógicos simples y su pensamiento en general. Algunas de las habilidades aprendidas en las etapas anteriores se fortalecen, como la capacidad de ser empático y la de relacionarse con sus iguales.

4. Etapa formal operacional

La última etapa del desarrollo cognitivo es también la más larga, pues va desde los once años en adelante. A partir de entonces, se aprenden muchísimas cosas nuevas relacionadas con el pensamiento abstracto. Este es también el momento en el que nos volvemos capaces de aceptar un punto de vista distinto al propio y nos volvemos plenamente conscientes de nosotros mismos como individuos.