Ejemplos De Yugo Desigual En La Biblia

Es importante para el cristiano saber lo que es un yugo desigual. En la santa Biblia puedes encontrar una multitud de ejemplos de lo que es un yugo desigual. Pero, antes de enseñarte los ejemplos de yugo desigual, primero te definiré lo que es un yugo desigual.

En cuanto a la religión, un matrimonio entre un católico y un agnóstico u otra persona de fe se llama «yugo desigual«. Este tipo de matrimonios no suelen celebrarse porque el derecho canónico sostiene que dos personas con ideologías diferentes no pueden ser felices.

También se debe a que un matrimonio en el que una de las dos personas no viven una vida santa y no guarda los mandamientos. Este tipo de actos no se considera bueno a los ojos de Dios. En su segunda carta a los Corintios, el apóstol Pablo utiliza el signo del yugo para recordar que una alianza entre personas debe ser igual para ser fructífera.

El mensaje de Pablo se aplica no sólo al matrimonio, sino a cualquier relación entre personas de distinta fe. Por lo tanto, el consejo bíblico de no tener relaciones desiguales significa que los cristianos no deben ser influenciados por los no cristianos o incrédulos. Esta carta estaba dirigida a los corintios, y hay que recordar que se trataba de una sociedad mixta judía y gentil.

Además, la mezcla de creencias religiosas a menudo conducía a la falsa doctrina y a la idolatría.

Ejemplos del yugo desigual en la Biblia

El yugo espiritual de la desigualdad

Cuando estamos apasionadamente convencidos de la existencia de Dios, buscamos una pareja en igualdad de condiciones. Pero una vez que estamos «enamorados», podemos dejar de lado la existencia de Dios y buscar una persona que se sienta atraída por ti.

También hay personas que se apasionan por Dios, pero son engañadas por los que dicen ser espirituales para conseguir sus objetivos. Por ello, te recomendamos que dediques el mayor tiempo posible a conocer a tu futuro compañero(a) de oración. Y olvídate de la idea de que «lo voy a cambiar».

Por lo tanto, sé astuto como una serpiente y no te involucres tan fácilmente. El amor de tu pareja nunca ha sido lo suficientemente fuerte como para ser sustituido por el ser infinito llamado Dios.

El yugo aprendido, el nivel ministerial

Su sueño es convertirse en un gran misionero y llevar el Evangelio a los países más pobres. Tales alianzas son demasiado perturbadoras para tu familia y tu ministerio. En este caso, debes aprender a tomar decisiones basadas en lo que Dios quiere que hagas y no en tus sentimientos.

El yugo de las iglesias desiguales

Es común que un chico o una chica se enamoren de alguien que pertenece a una iglesia diferente a la suya, pero no estamos diciendo que esto sea algo malo. En este caso, las dos personas comienzan a discutir a qué comunidad asistirán después del matrimonio y qué enseñanza es la mejor para ellos. Esto es razón suficiente para terminar el matrimonio.

Diferentes planes de vida

Uno de los yugos desiguales que pueden surgir en la comunión cristiana, especialmente en el ámbito pastoral, es cuando las denominaciones o profesiones de la pareja no coinciden. Por ejemplo, él quiere ser pastor y ella quiere ser misionera. Uno quiere servir a Dios en una zona grande, el otro en una zona rural.

Tal vez hayan conseguido encontrar un punto de contacto en el que se sientan cómodos el uno con el otro. Pueden seguir siendo fieles a su comprensión de la voluntad de Dios para su vida. Sin embargo, puede ser que los planes de vida de la pareja sean tan diferentes que no puedan reconciliarse.

Además, aunque se quieran mucho, pueden decidir no trabajar juntos por motivos confesionales.

Diferentes grados de compromiso

Otro yugo desigual ocurre cuando dos personas son cristianos, pero uno es un creyente espiritual maduro y el otro es un creyente carnal inmaduro. Ninguno de los dos es incrédulo, pero los diferentes grados de compromiso espiritual y de santificación pueden provocar conflictos y peligros mutuos.

Un creyente maduro puede estar dispuesto a soportar la vejez y la frialdad espiritual para complacer a otro.

Diferentes tipos de espiritualidad

Supongamos que dos personas son cristianas evangélicas, pero una es baptista y la otra pentecostal. Es posible que ambos sean cristianos maduros y tengan una relación con Pablo. Sin embargo, los énfasis doctrinales y los estilos de culto son muy diferentes.

La Biblia no prohíbe este tipo de comunión, pero sus diferencias pueden ser una fuente de tensión y conflicto. Estos problemas se agravan cuando ambos son líderes de sus congregaciones y ambos aman y están comprometidos con sus congregaciones.

La típica pregunta de a qué congregación unirse después del matrimonio se vuelve más apremiante a medida que pasa el tiempo. Hemos visto parejas que han resuelto este problema. Una persona decidió elegir una nueva comunidad en la que se sintiera cómoda. Otros fueron al santuario de una pareja más cercana.

Otros llegaron a una conclusión en su propia comunidad y decidieron seguir adelante.

Diferentes realidades

Lo mismo ocurre con otros tipos de desigualdades, como las diferencias de edad, educación, situación socioeconómica, origen racial y cultural, etc. Una vez más, la Biblia no prohíbe este tipo de comunión entre cristianos.

Pero no es cierto que «donde hay amor, las diferencias no importan». Incluso cuando hay amor, las diferencias pueden destruir la comunión si no se aceptan y se tratan con madurez. Sin embargo, las diferencias pueden hacer que la interacción sea más difícil, pero no imposible.

Si el amor, la madurez y la capacidad de negociación y compromiso son suficientes, el malestar causado por las diferencias suele poder superarse. En lugar de que las diferencias nos dividan y separen, tenemos la oportunidad de apreciarlas y aprender a enriquecerlas.

Yugo de desigualdad entre dos cristianos

Puede haber un yugo desigual entre dos cristianos. No basta con que uno de ellos no tenga el mismo compromiso y objetivos cristianos que el otro. Basta con que los cristianos que viven una vida espiritual sana estén del lado de los sanos. Muchos cristianos hoy en día no están viviendo una vida espiritual saludable.

Asisten a reuniones, servicios, conferencias y retiros, pero no mantienen una estrecha comunión con Dios ni viven una vida consagrada. Por lo tanto, se deben preocupar por la salud de su relación con Dios. Es importante, antes de entrar en una relación humana con alguien, aprende a entrar en una relación con Dios.

Buscad primero el reino de Dios y su justicia. Entonces, todo estará contabilizado, incluido su futuro cónyuge. (Mateo 6:33). Revisa bien tu diálogo con Dios, y luego busca a aquellos con los que tienes un diálogo sano. Si tú y la persona con la que vives una vida sana en Cristo estáis unidos, el amor florecerá más fácilmente.

¿Cómo descubrir el yugo de la desigualdad y cómo liberarse de él?

Para determinar si estás en una situación de desigualdad, pregúntate si el propósito de tus interacciones es ayudar a la otra persona a servir al Señor. Esto sin tener el control. Pregúntate si tú y la persona con la que estás interactuando gozan de la misma salud espiritual para lograr su verdadero propósito en esta vida. Que es vivir para Cristo y ejercer su autoridad.

Si sientes que estás en una relación desigual, ora a Dios y pídele que te muestre la mejor manera de salir de la situación. Deja tus caminos al Señor y deja que la felicidad que viene de Cristo sea el árbitro de tu corazón. (Salmo 37:5; Colosenses 3:15). Busca también el consejo de los líderes de tu templo.

Razones para un compromiso desigual en Esdras 9

  1. Acabadas estas cosas, los príncipes vinieron a mí, diciendo: El pueblo de Israel y los sacerdotes y levitas no se han separado de los pueblos de las tierras, de los cananeos, heteos, ferezeos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios y amorreos, y hacen conforme a sus abominaciones.
  2. Porque han tomado de las hijas de ellos para sí y para sus hijos, y el linaje santo ha sido mezclado con los pueblos de las tierras; y la mano de los príncipes y de los gobernadores ha sido la primera en cometer este pecado.
  3. Cuando oí esto, rasgué mi vestido y mi manto, y arranqué pelo de mi cabeza y de mi barba, y me senté angustiado en extremo.
  4. Y se me juntaron todos los que temían las palabras del Dios de Israel, a causa de la prevaricación de los del cautiverio; mas yo estuve muy angustiado hasta la hora del sacrificio de la tarde.
  5. Y a la hora del sacrificio de la tarde me levanté de mi aflicción, y habiendo rasgado mi vestido y mi manto, me postré de rodillas, y extendí mis manos a Jehová mi Dios,
  6. y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo.
  7. Desde los días de nuestros padres hasta este día hemos vivido en gran pecado; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras, a espada, a cautiverio, a robo, y a vergüenza que cubre nuestro rostro, como hoy día.
  8. Y ahora por un breve momento ha habido misericordia de parte de Jehová nuestro Dios, para hacer que nos quedase un remanente libre, y para darnos un lugar seguro en su santuario, a fin de alumbrar nuestro Dios nuestros ojos y darnos un poco de vida en nuestra servidumbre.
  9. Porque siervos somos; mas en nuestra servidumbre no nos ha desamparado nuestro Dios, sino que inclinó sobre nosotros su misericordia delante de los reyes de Persia, para que se nos diese vida para levantar la casa de nuestro Dios y restaurar sus ruinas, y darnos protección en Judá y en Jerusalén.
  10. Pero ahora, ¿qué diremos, oh Dios nuestro, después de esto? Porque nosotros hemos dejado tus mandamientos,
  11. que prescribiste por medio de tus siervos los profetas, diciendo: La tierra a la cual entráis para poseerla, tierra inmunda es a causa de la inmundicia de los pueblos de aquellas regiones, por las abominaciones de que la han llenado de uno a otro extremo con su inmundicia.
  12. Ahora, pues, no daréis vuestras hijas a los hijos de ellos, ni sus hijas tomaréis para vuestros hijos, ni procuraréis jamás su paz ni su prosperidad; para que seáis fuertes y comáis el bien de la tierra, y la dejéis por heredad a vuestros hijos para siempre.
  13. Más después de todo lo que nos ha sobrevenido a causa de nuestras malas obras, y a causa de nuestro gran pecado, ya que tú, Dios nuestro, no nos has castigado de acuerdo con nuestras iniquidades, y nos diste un remanente como este,
  14. ¿hemos de volver a infringir tus mandamientos, y a emparentar con pueblos que cometen estas abominaciones? ¿No te indignarías contra nosotros hasta consumirnos, sin que quedara remanente ni quién escape?
  15. Oh Jehová Dios de Israel, tú eres justo, puesto que hemos quedado un remanente que ha escapado, como en este día. Henos aquí delante de ti en nuestros delitos; porque no es posible estar en tu presencia a causa de esto.

Las consecuencias de un yugo desigual

El yugo desigual no sólo afecta a los asuntos espirituales, sino que también es, naturalmente, la base de otras asociaciones y confesiones matrimoniales. 3 Juan 1:2 «Amados, os ruego que prosperéis en todo, que tengáis salud y que vuestra alma sea feliz”. El yugo de la desigualdad afecta a todos los ámbitos de la vida humana.

La pareja debe lograr este objetivo dentro del matrimonio, y los hijos deben lograrlo dentro de la familia. Dios nos ha dado algunos principios claros para que sepamos identificar a las personas que deben convertirse en nuestros cónyuges.

Emoción: Todos deben tener la misma madurez, tanto cronológica como espiritual o de transición.

Efectos: Falta de responsabilidad por la otra persona y falta de capacidad de decisión, a veces se siente vergüenza de estar con la otra persona.

Sexo: 1 Corintios 7:1-5 «Pero tú me escribiste: «Es bueno que el hombre no toque a la mujer. Pero como esto es indecente, que cada hombre tenga su propia esposa, y cada una tenga su propio marido. El marido debe cumplir con su deber para con su mujer, y la mujer debe cumplir con su deber para con su marido. La mujer no tiene autoridad sobre su cuerpo, pero el hombre sí. El hombre no tiene autoridad sobre su cuerpo, pero la mujer tiene autoridad sobre su cuerpo. No se quiten unos a otros y no se castiguen, a menos que estén de acuerdo y tengan tiempo. ¿Se han curado las heridas o los traumas sexuales anteriores?

Efecto: se crea el potencial de infidelidad porque no se logra la satisfacción sexual y la persona reacciona con un sentido de obligación más que de placer.

En efecto, la pareja cristiana debe estar de acuerdo en todo para que la relación tenga éxito. Si la pareja no está de acuerdo en muchas cosas, habrá problemas en el matrimonio. La Biblia te habla acerca del yugo desigual, es la regla que debemos seguir para prosperar.