25 Ejemplos de Demencia

Desde el punto de vista clínico, entendemos la demencia como un grupo de trastornos caracterizados por el deterioro de algunas funciones cerebrales, como la memoria y la razón. Este desgaste puede ser producto de factores externos como una lesión cerebral, así como factores internos como el paso del tiempo en el caso de las personas mayores que sufren demencia senil. Cabe destacar, que este es solo uno de los tantos ejemplos de demencia.

Si bien no se trata de una enfermedad específica, la demencia está estrechamente relacionada con otro tipo de trastornos mentales como, por ejemplo, el Alzheimer. A continuación, traemos una lista con 25 formas en las que la demencia se presenta en los seres humanos.

25 Ejemplos de Demencia

  1. Uno de los primeros rasgos que podemos observar en quienes sufren demencia es la pérdida de memoria a corto plazo. Si bien los eventos ocurridos hace mucho tiempo quedan guardados en la memoria, las situaciones cotidianas como conversaciones pareciera que desaparecen de las mentes de estas personas.
  2. Debido a esta condición, las aptitudes sociales como el llevar una conversación casual se ven restringidas por diversos motivos relacionados con el deterioro de la calidad de las respuestas cerebrales.
  3. Al punto anterior se le suma la dificultad para comunicarse o encontrar las palabras adecuadas que estas personas experimentan. A esta condición se la conoce como afasia y se produce, entre otras cosas, por la degeneración del cerebro y sus funciones.
  4. Así mismo, los pacientes pueden experimentar dificultades para comprender lo que se les está diciendo. Esto no tiene nada que ver con problemas de audición, sino más bien con el daño en la región del cerebro encargada de procesar el lenguaje.
  5. La pérdida o limitación de algunas aptitudes como la capacidad de razonamiento ocurre paulatinamente a medida que la demencia avanza. Para muchos pacientes resulta imposible llevar a cabo tareas comunes como tomar decisiones o resolver problemas que requieran operaciones matemáticas complejas.
  6. Al igual que con los eventos a rutinarios, quienes sufren demencia, en especial demencia senil, suelen olvidar a algunas personas y pueden no reconocer a otras. Este es uno de los desafíos más importantes que supone esta condición, pues al verse rodeado de gente desconocida, los pacientes sienten confusión y miedo.
  7. A raíz de la desconfianza que el mundo exterior les inspira, estas personas suelen sentir que algo o alguien los persigue de forma injustificada. Este tipo de situaciones puede ser especialmente estresantes tanto para los pacientes como para quienes se encargan de cuidarlos.
  8. Una de las razones por las que se vuelve complicado razonar con estas personas es que a medida que su condición avanza va disminuyendo su velocidad de pensamiento. Muchas veces, tratar con ellos es similar a tratar con niños, por lo tanto, se requiere paciencia y comprensión.
  9. A pesar de que, en la mayoría de los casos, no podemos percibir este detalle, existe un notable deterioro en ciertas habilidades cognitivas como la organización y planificación. Si bien estas no son fundamentales para llevar una vida funcional, limitan bastante la independencia del individuo.
  10. Es común que quienes padecen demencia se pierdan debido a su poca conciencia del espacio en el que viven. No importa si están en lugares conocidos, para ellos perderse es algo común.
  11. De la mano de la pérdida de ciertas habilidades cognitivas, viene la pérdida parcial de las habilidades motoras. En un principio, las limitaciones son más leves (se pierden algunas habilidades motrices finas como la capacidad de escribir de forma prolija), pero si es que la condición empeora, pueden perderse cosas más importantes como la capacidad de mover ciertas partes del cuerpo.
  12. Es de esperar que, debido al constante estrés al que el paciente se encuentra sometido, tenga algunos cambios de personalidad. En la mayoría de los casos, se vuelven más irascibles y huraños, pero al igual que en otros casos, el trastorno se desarrolla de manera distinta para cada persona.
  13. La soledad, la sensación de impotencia y el miedo de encontrarse frente a situaciones desconocidas hacen que quienes sufren de demencia sientan ansiedad constantemente. Esta ansiedad no debe confundirse con el nerviosismo que podemos sentir de vez en cuando, pues en este caso nos referimos al trastorno de ansiedad crónica
  14. La depresión es otro de los síntomas comunes causados por la demencia. Esta se debe, entre otras cosas, a la confusión que los pacientes sienten al no comprender de la misma forma que antes el mundo que los rodea.
  15. Debido a su condición es común que quienes padecen demencia tengan comportamientos inapropiados en ambientes sociales. Algunos de los ejemplos más comunes pueden ser elevar la voz hasta los gritos, insultar a las personas o hasta amenazar con hacerles daño.
  16. Algo que muchas veces va de la mano con la demencia son las alucinaciones. Estas pueden ser de todo tipo: visuales, auditivas o táctiles, pero siempre van acompañadas de una sensación de inseguridad e incomodidad por parte de quien las sufre.
  17. El que los pacientes respondan de forma violenta ante los cuidados de los especialistas y familiares es bastante común y puede resultar peligroso en caso de que el paciente tenga mucha fuerza o herramientas a su alrededor que pueda usar como arma. Hay que tener en mente que este tipo de comportamiento no es algo premeditado, sino una forma de defenderse ante lo que ellos perciben como amenaza.
  18. La desorientación es una de las primeras cosas que podemos notar en las personas que sufren algún tipo de demencia. Esta puede manifestarse de diversas formas, pero su origen siempre es el deterioro de las habilidades cognitivas, en especial la percepción del espacio que nos rodea.
  19. Por muchas de las razones anteriormente nombradas, los pacientes tienen la tendencia a aislarse. Incluso si resulta difícil, es importante que los cuidadores se aseguren de mantenerlos a su lado para que no se enajenen aún más de la realidad.
  20. El nerviosismo o la agitación puede notarse a simple vista en las personas con algún tipo o grado de demencia. Estos problemas se producen por la angustia a la que el paciente está sometido; la buena noticia es que si se sigue el tratamiento indicado por un especialista (terapia y consumo de fármacos), estas situaciones son relativamente fáciles de controlar.
  21. Debido a la confusión que sienten la mayor parte del tiempo, es común que estas personas deambulen por sus casas y barrios. Esto lo hacen por diversos motivos; uno de los más comunes es su intento de encontrar algo familiar en su entorno para no sentirse tan perdidos.
  22. A medida que este trastorno se va volviendo más grave, mayores son las limitantes del paciente a la hora de realizar tareas complejas. Si bien muchas de las funciones que se pierden no se recuperan, es posible mantener varias de estas habilidades estables con el tratamiento adecuado.
  23. Muchos de los pacientes presentan dificultad para reconocer objetos de uso común como utensilios de cocina, cepillos de dientes y demás. Esto puede ser extremadamente complejo, pues los vuelve dependientes de sus cuidadores para muchas de las tareas que antes podían realizar por su cuenta.
  24. Una de las muchas habilidades cognitivas que se ven dañadas a causa de la demencia es la capacidad de prestar atención. A muchas de estas personas les resulta imposible concentrarse en una sola cosa durante mucho tiempo, por lo que, si sus cuidadores quieren explicarles algo, será necesario repetir varias veces lo mismo para hacerse entender.
  25. Para concluir, las habilidades perceptivas básicas (la corporalidad, la espacialidad y la temporalidad) se encuentran grave o levemente dañadas dependiendo de cada paciente. Si cosas como estas no son controladas por especialistas, el paciente puede llegar a sufrir grandes niveles de estrés. Si bien son pocos los casos en los que los efectos de la demencia se pueden detener, es el deber de los médicos y familiares del afectado proporcionar un ambiente seguro en el que se sienta lo más tranquilo posible.

¿Cómo prevenir la demencia?

Como hemos podido apreciar a partir de los ejemplos anteriores, la demencia es un trastorno severo sin importar cuál sea su causa y requiere de un cuidado riguroso. Si bien hay factores que potencian este problema, como la edad avanzada (en algunos casos) o la carga genética, también hay muchas cosas que podemos hacer para prevenir esta condición:

  1. Llevar una dieta saludable y equilibrada, es decir, una dieta rica en vegetales, frutos secos y carbohidratos complejos. Esto, además de disminuir el riesgo de sufrir demencia, previene múltiples trastornos y enfermedades.
  2. Evitar el consumo de alcohol. Este punto forma parte de la idea de una dieta saludable, sin embargo, es nuestro deber hacer hincapié y establecerlo como idea independiente, ya que el alcohol puede ser el detonante de algunos trastornos mentales como la demencia.
  3. Ejercitar nuestra mente mediante actividades como los crucigramas, la lectura o los puzzles. Además de ser una actividad divertida, los ejercicios mentales pueden ayudarnos a mantener una mente ágil. Si bien el cerebro no funciona como el resto de los músculos de nuestro cuerpo, es importante ejercitarlo como si fuera uno de ellos.
  4. Sociabilizar. Además de ser una necesidad básica del ser humano, este punto es especialmente importante. El contacto con otros nos mantiene anclados a la realidad y refuerza habilidades cognitivas como el procesamiento del lenguaje.

Trastornos asociados a la demencia

Como se mencionó con anterioridad, la demencia no es una enfermedad, sino una condición que está asociada a otro tipo de trastornos mentales. Algunos de los más comunes, además de la edad avanzada, son la enfermedad de Parkinson, la cual consiste en que las células cerebrales no son capaces de producir suficiente dopamina, lo que provoca movimientos involuntarios en el cuerpo.

Por otro lado, la enfermedad de Huntington, que consiste en el debilitamiento de ciertas células nerviosas en el cerebro y la médula espinal; y las lesiones cerebrales traumáticas, es decir, afecciones en la zona del cerebro causadas por golpes repetitivos.

Si bien, al día de hoy no existe una cura definitiva a estos síntomas, hay ciertas partes de este trastorno que pueden revertirse con tratamiento y medicinas, especialmente en los casos en que la demencia es causada por problemas metabólicos, anomalías endocrinas e insuficiencias nutricionales.