Ejemplos De Parábola, Tipos, Similitudes, Diferencias Y Más

Como figura literaria, la parábola es una especie de narración metafórica que, por analogía y parentesco, ayuda a explicar cosas que no se identifican explícitamente como tales. Es esencialmente una explicación simbólica, una relatividad basada en la observación aceptada.

El propósito de una parábola es dejar un mensaje para el oyente, al igual que, según los Evangelios cristianos, Jesús enseñó a sus discípulos mediante parábolas.

La parábola es una de las formas más sencillas de narración que evoca un escenario y muestra claramente una acción y sus consecuencias. Por lo general, siempre hay un personaje que se enfrenta a un dilema moral o comete un acto cuestionable. Como resultado, sufrirán. Muchas tradiciones culturales pueden considerarse parábolas.

¿Dónde consigo una parábola?

Para entender dónde encontramos las parábolas, debemos saber que son una de las formas más antiguas de la literatura. La invención de historias para expresar iniciativas abstractas forma parte de una cultura arraigada en el folclore.

Por ello, varios textos hacen referencia a la fuente de las parábolas. Sin embargo, en el mundo occidental, la parábola más común es la de la Biblia cristiana, también conocida como la «parábola de Jesús».

Las parábolas también se utilizan a menudo en filosofía, por ejemplo en el «dilema del erizo» del filósofo alemán Schopenhauer. Este plantea la cuestión de la forma correcta de tratar a los seres vivos. Las parábolas contemporáneas se encuentran a menudo en los libros de autoayuda, que suelen utilizar un lenguaje alegórico para transmitir conceptos abstractos.

Ejemplos de parábolas

El Niño que gritaba lobo

Esta es una parábola que está incluida en las fábulas de Esopo y que advierte sobre la mentira y sus inevitables consecuencias. La frase «el niño que gritaba lobo» se ha convertido en parte del folclore vernáculo. El niño, un pastor de ovejas, se aburría mientras cuidaba a las ovejas en el cerro, así que gritó que un lobo estaba atacando a sus animales.

Los habitantes de la villa corrieron a ayudarlo, sólo para darse cuenta, cuando llegaron, de que había mentido. Hizo lo mismo una segunda vez, con el mismo resultado. Al final de la parábola, llega un lobo real a comerse a las ovejas y el niño vuelve a pedir ayuda.

Pero esta vez los pobladores lo ignoran porque creyeron que les mentía otra vez. El niño descubrió entonces que rara vez se le cree a un mentiroso, aunque esté diciendo la verdad.

Parábola del sembrador

El Reino de Dios es  como un hombre que echa el grano en la tierra. Duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo.

La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga. Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega.

El grano de mostaza

El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo.

Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas. Y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.

La parábola del lápiz

Cierto día, un fabricante de lápices conversaba con sus lápices, diciéndoles a cada uno de ellos las siguientes palabras.

Existen cinco cosas que necesitas saber antes de que te envíe al mundo. Siempre recuérdalas y te convertirás en el mejor lápiz del universo.

  • Primera: podrás hacer grandes cosas, pero solo si te permites estar seguro en la mano de alguien.
  • Segunda: probarás un doloroso proceso de ser afilado de vez en cuando, pero eso es exigido si quieres pasar a ser mejor de lo que ya eres.
  • Tercera: tienes la habilidad de corregir cualquier malentendido que puedas ocasionar.
  • Cuarta: la parte más importante que existe en ti está del lado de adentro.
  • Quinta: no importa la condición, debes continuar escribiendo. Debes dejar siempre una marca clara y legible – no importa cuán difícil sea la situación.

Todos los lápices entendieron, prometiendo recordar siempre las palabras de su creador, y entraron a la caja, comprendiendo el propósito de su fabricante.

Somos también como un lápiz. Fuimos creados con un propósito por nuestro Creador.

Y entonces, ¿será que comprendemos todo eso a cada día?

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8:28

El hijo pródigo

Esta es una parábola que está tanto en el libro de Lucas como en las enseñanzas del Sutra del Budismo Mahayana. Y enseña, en ambas ediciones, sobre el amor de Dios por la humanidad. Se trata de un hijo, que dejando a su rico padre, se va a la ciudad, en la que se vuelve pobre y miserable.

El hijo desea independencia, pero se da cuenta de que no puede sobrevivir sin su padre; esto es un paralelo con la rebelión humana contra Dios y sus consecuencias. En la versión budista, el padre acepta nuevamente a su hijo pidiéndoles a sus empleados que lo hagan tomar un trabajo en el que debe hacer trabajos menores.

Cuando el padre está por morir, le dice a su hijo que le deja toda su fortuna. En la versión del Libro de Lucas, el hijo debe aceptar, cuando regresa a su casa, como trabajo darle de comer a los cerdos. Su padre organiza una enorme fiesta de recepción. En ambas versiones se ilustra la manera en la que Dios recibe a aquéllos que lo siguen.

Todo es vanidad

Esta es una parábola budista, sobre cómo los humanos deben renunciar a los placeres del mundo y tratar de vivir una vida sin tentaciones o sufrimiento. En ella, una rara variedad de monos vivía en los Himalayas. Los cazadores pusieron una trampa para capturarlos, porque querían cobrar los premios por atraparlos y conseguir la rara sangre que tienen.

Los monos eran inteligentes y habilidosos para evitar la trampa. Pero no podían resistir el vino de arroz ni los zapatos lujosos, así que los cazadores pusieron en la trampa un barril de vino y unos zuecos de baile. Los monos se dieron cuenta de que era una trampa, pero aun así no pudieron resistir la tentación y así los cazadores los atraparon y mataron.

La parábola ilustra cómo la gente se deja sobrecoger por la tentación aunque sepan que es malo para ellos. Así que lo mejor que se puede hacer es encontrar la forma de deshacerse del deseo y buscar la reencarnación en otra vida libre de tentaciones y sufrimientos.

La nueva ropa del emperador

Esta es una parábola sobre la falta de voluntad para prestarle atención a algo que está mal por miedo a pasar por tonto. A un emperador vanidoso, que disfrutaba usando ropas lujosas, lo visitaron dos artistas estafadores que le dijeron que crearían sólo para él un traje.

Que iba a ser invisible únicamente para los ojos de los estúpidos y de los incompetentes. El emperador le pagó a los hombres para que hicieran su trabajo, aunque realmente no hicieron nada y sólo lo pretendieron. Todos a los que se les mostraba «la ropa» pretendían admirarla por miedo a pasar por estúpidos o incompetentes.

El emperador terminó quitándose su ropa para ponerse la ropa invisible para desfilar desnudo por la ciudad. La única persona que llama la atención sobre el hecho de que el emperador estaba desnudo es un joven de la calle.

Parábola del águila

Érase una vez un hombre, que mientras caminaba por el bosque, encontró un aguilucho. Se lo llevó a su casa y lo puso en un corral, donde pronto aprendió a comer la misma comida que los pollos y a conducirse como estos.

Un día un  naturalista que pasaba por allí le preguntó al propietario. Porqué razón un águila, el rey de todas las aves y los pájaros, tenía que permanecer encerrada en el corral con los pollos.

Como le he dado la misma comida que a los pollos y le he enseñado a ser pollo, nunca ha aprendido a volar. Respondió el propietario. Se conduce como los pollos y por tanto, ya no es un águila.

Sin embargo. Insistió el naturalista. Tiene corazón de águila y con toda seguridad, se le puede enseñar a volar.

Después de discutir un poco más. Los dos hombres convinieron en averiguar si era posible que el águila volara. El naturalista la tomó en sus brazos suavemente y le dijo: «Tú perteneces al cielo, no a lo tierra. Abre las alas y vuela”

El águila, sin embargo, estaba confusa, no sabía qué era y al ver a los pollos comiendo, saltó y se reunió con ellos de nuevo.

Sin desanimarse, al día siguiente, el naturalista llevó al águila al tejado de la casa y le animó diciéndole. “Eres un águila Abre las alas y vuela”. Pero el águila tenía miedo de su yo y del mundo desconocido y saltó una vez más en busca de la comida de los pollos.

El naturalista se levantó temprano al tercer día. Sacó al águila del corral y la llevó o una montaña. Una vez allí, alzó al rey de las aves y le animó diciendo: “Eres un águila. Eres un águila y perteneces tanto al cielo como a la tierra. Ahora, abre las alas y vuela».

El águila miró alrededor, hacia el corral y arriba, hacia el cielo. Pero siguió sin volar. Entonces, el naturalista la levantó directamente hacia el sol. El águila empezó a temblar, a abrir lentamente las alas y finalmente, con un grito triunfante, se voló alejándose en el cielo.

Es posible que el águila recuerde todavía a los pollos con nostalgia; hasta es posible que, de cuando en cuando, vuelva a visitar el corral. Que nadie sepa, el águila nunca ha vuelto a vivir vida de pollo. Siempre fue un águila, pese a que fue mantenida y domesticada como un pollo.

La oveja perdida. Nuevo testamento. Lucas 15, 4-7

¿Qué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas y se le pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la que se le perdió, hasta que la halla?

Y al encontrarla, la pone sobre sus hombros, gozoso. Cuando llega a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, diciéndoles: Alegraos conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido.

Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

La fiesta de Bodas. Nuevo Testamento. Mateo 22, 2-14

El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo. Y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir.

Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida. Mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas.

Más ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron.

Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.

Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos.

Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.

Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.

Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda.

Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Más él enmudeció.

Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.

Rasgos característicos de la parábola

Las características de una parábola son:

  • Describe detalladamente la acción y sus consecuencias.
  • Es didáctico.
  • Está escrito en prosa y pertenece al género de la poesía épica.
  • Su longitud es variable.
  • Utiliza muchas metáforas.

El protagonista de esta parábola se enfrenta a una serie de problemas morales y acaba sufriendo las consecuencias de sus decisiones.

Se trata de una historia corta que describe la vida cotidiana.

El propósito moral de la parábola es importante porque es el verdadero propósito legítimo de la historia. Las personas deben aprender a reflexionar sobre sus acciones y expresarlas conceptualmente, es decir, filosóficamente.

No cabe duda de que las parábolas son obras literarias porque son relatos muy interesantes, aunque su verdadera finalidad sea moral.

Tipos de parábolas

Conceptos como el cielo y la moral pueden ser un poco difíciles de comprender. Pero al descomponer las ideas complejas en narraciones y parábolas sencillas, podemos mostrar lecciones morales y espirituales de forma comprensible.

Aristóteles, Sócrates y Jesucristo sacaron virtudes de las parábolas y las transmitieron a sus seguidores y a las generaciones futuras.

Similitud

Una semejanza es una breve comparación entre dos conceptos, que suele utilizar un elemento típico de la vida cotidiana para dar una idea más amplia. No hay ninguna historia que contar. La comparación es simplemente un intento de describir algo especialmente lo celestial en términos que la mayoría de la gente pueda entender.

Para ilustrar el reino de Dios, la Biblia ofrece una parábola en el Evangelio de Marcos. Allí, el reino de Dios es como un grano de mostaza, el más pequeño, pero capaz de crecer hasta convertirse en un enorme arbusto.

Asimilación extendida

Una parábola amplia es una versión más descriptiva de una parábola similar que pretende utilizar una parábola para transmitir una lección moral o espiritual, pero sin una narración. La parábola del sembrador en Mateo, Marcos y Lucas compara a cuatro personas.

Los tres primeros no logran sembrar la semilla con éxito, ya sea porque se la roban los pájaros o porque la dejan en una piedra y no echa raíces. El cuarto grupo siembra la semilla en buena tierra y obtiene abundante alimento. La lección es que para que la palabra florezca de verdad, debe ser plantada en oídos fértiles.

Parábola en narración

Una parábola narrativa es un breve relato ficticio de un acontecimiento, generalmente en una sola ocasión. Nunca debe ser una fantasía y debe ser verdad. En una historia de ficción, el lector o el oyente recibe una lección a través de una parábola.

Por ejemplo: en la parábola de los dos hijos del Evangelio de Mateo, se compara al hijo desobediente con el hijo que admira lo bueno. Sin embargo, cuando el padre exige que ambos trabajen en la viña. El hijo desobediente se niega, pero a veces se siente mal y trabaja, mientras que el otro hijo miente y no se presenta.

Una historia ejemplar

Una historia modelo cuenta una historia real o ficticia con una lección moral implícita. Pero a diferencia de la historia parabólica y la historia de parentesco, la historia modelo no muestra similitudes. Las historias utilizan ejemplos sencillos, casos concretos que ilustran comportamientos que deben emularse o evitarse.

La historia del Buen Samaritano en el Evangelio de Lucas habla de un hombre que fue atacado por ladrones y dado por muerto. Dos religiosos pasan por allí y no intentan ayudarle. Pero un tercer hombre, un samaritano despreciado y enemigo del pueblo, acude en su ayuda. Nos enseña a respetar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

¿Cómo hacer una parábola siguiendo cuatro pasos?

Aquí tienes algunos consejos sobre cómo hacer una parábola en sólo cuatro pasos. Son útiles en cualquier tarea en la que debas elaborar un texto con características similares a estas.

  • La primera pregunta que debes realizarte y que puede parecer un poco obvia, es: «¿Por qué estoy intentando escribir una parábola? Es importante recordar que una parábola puede ser un acto personal o un intento de enseñar algo.

También puede ser ambas cosas. Piensa en lo que quieres conseguir con el texto que vas a escribir.

  • Quizá lo más importante, qué mensaje abstracto o iniciativa quiere transmitir. Piensa en las ideas abstractas y en lo que quieres transmitir con la parábola puede ser valores, ideas sobre el planeta, ciertos principios, entre otras.
  • En tercer lugar, utilice toda su creatividad y pregúntese qué tipo de historia podría transmitir el mensaje que desea. Debe buscar una historia que simbolice la iniciativa que quiere transmitir. Debes idear una historia sencilla.

Por ejemplo, si quiere transmitir el mensaje de que los padres deben perdonar a sus hijos pase lo que pase. Puedes crear una historia en la que un padre acepte de buen grado a su hijo a pesar de su comportamiento irresponsable. Este es el argumento de la parábola del hijo pródigo en la Biblia.

  • Por último, ponga a prueba su ensayo. Pide a otra persona que lea el texto y comprueba si transmite lo que quieres. Lo más importante para un escritor es la crítica de los lectores. Responder a las críticas de los lectores te ayudará a afinar los detalles para que el mensaje final del relato alegórico sea lo más claro posible.

La diferencia entre una fábula y la parábola

Una fábula al igual que una parábola es un estilo de literatura popular caracterizado por una historia y una moraleja subjetivas. Ambas están también impregnadas de historia oral antigua.

Originalmente se utilizaban con fines educativos: las historias pretendían ser una lección, más que un entretenimiento. Las fabulas y las parábolas comparten algunas características comunes, y hay más similitudes que diferencias. Aunque a menudo se confunden, hay ciertas características que los distinguen unos de otros.

La fábula

Es una historia corta en la que un animal o un objeto inanimado se encargan para enseñar a una persona sobre la moral y la ética. Al dar a una tortuga o a un conejo o a un objeto como el viento o un árbol un lado humano o un dilema. El narrador puede contar una historia sencilla con una verdad oculta que es muy importante para el público.

En cierto sentido, los cuentos y las historias están relacionados, pero los cuentos se cuentan para instruir y las historias para entretener.

Las parábolas

La palabra «parábola» viene del griego «parable», que significa «comparación». Las parábolas son narraciones alegóricas que transmiten verdades básicas o principios religiosos.

Suelen implicar a personas corrientes que se enfrentan a un dilema moral o tienen que tomar una decisión moral y se enfrentan a las consecuencias de esa decisión. Normalmente negativas para dar una lección.

Muchas de las leyendas de las distintas civilizaciones permanecen en la categoría de parábolas. Siempre hay temas subliminales que ayudan al oyente o al lector a entender cómo debe actuar o comportarse.

Similitudes que existen entre estas

Por supuesto, las fabulas y las parábolas tienen similitudes. Siempre hay una línea entre ambas y hay muchas historias que no entran fácilmente en ninguna de las dos categorías. Ambos géneros ofrecen historias de fondo subjetivas, pero sus lecciones son importantes.

Al fin y al cabo, lo importante no es la historia, sino la moraleja de la misma, la educación que el lector recibe a través de ella.

Ambas son metáforas equivalentes, insertadas en historias de ficción para formar un intelecto moral y ético. Ambas historias tienen una larga historia oral, ya que originalmente fueron utilizadas por maestros y narradores para enseñar a sus alumnos.

Las diferencias que podemos conseguir en estos dos términos

Hay diferencias entre fabulas y parábolas. La mayor diferencia entre ambos es que las fabulas utilizan sistemáticamente personajes no humanos para transmitir la moral. Siempre están ambientados en un mundo de fantasía, palabra con la misma etimología que las palabras «fabuloso».

Mientras que las parábolas utilizan sistemáticamente seres humanos. Se acerca mucho más a la verdad.

Ambos cuentos utilizan símiles, pero en uno el público simpatiza con el sapo parlante y en el otro con el hijo pródigo. Una historia en la que una persona interactúa con un animal parlante se considera una fábula porque no es realista.

Otra diferencia importante es que las parábolas siempre tienen un aspecto religioso o espiritual. Las fabulas enseñan lecciones morales y éticas cómo comportarse, cómo tratar a los demás, etc. Mientras que las parábolas completan estas lecciones y tratan serios dilemas espirituales.