Ejemplos de polisíndeton

El polisíndeton se refiere a una figura retórica que consiste en repetir palabras de manera forzada con el objetivo de enmarcar la magnitud del contexto. Dentro de la poesía podemos encontrar muchos ejemplos de polisíndeton.

Son palabras conectadas de manera continua repitiendo la misma conjunción. Esta figura retórica suele verse de mal gusto dentro de los versos en prosa. Pero en la literatura lírica puede ser de gran ayuda al autor si no se abusa de ella.

También podemos encontrarnos con polisíndeton dentro de la publicidad o en la música.

A continuación, mostraremos varios ejemplos de polisíndeton.

Ejemplos de polisíndeton

Ejemplo 1: Y se hicieron las diez y las once y las doce, la una, las dos y las tres.

Ejemplo 2: En el jardín se encontraban varias rosas y gardenias y verbena y girasoles y violetas y orquídeas.

Ejemplo 3: Ya no te podía amar, ya no te podía querer, ya no te podía apreciar, ya no te podía adorar, ya no te podía soñar. Ya no podía volver a ser yo porque me dejaste triste y solitario.

Ejemplo 4: Volvía el perro arrepentido, con el rabo entre las piernas, volvía con la cabeza gacha, volvía con las orejas aguadas.

Ejemplo 5: Se encontraban los dos con sus miradas, se encontraban de nuevo sus ansias, se encontraban sus ansiedades y sus inseguridades. Otra vez se encontraban, contando los errores se encontraban para hablarse de amores.

Para llenarse de perdones, se encontraban para olvidar el pasado, para recordar las caricias. Se encontraban primero en meses, se encontraban en semana. Luego se encontraban en días.

Entonces se encontraban en las horas. Uno encontraba al otro en las caras de otras personas. Se encontraban en el café que se preparaban. Se encontraban otra vez en las canciones que escuchaban.

Hasta que se encontraban en las mañanas cada día al despertar.

Ejemplo 6: El camino seguía por calles flaqueadas por edificios altos, seguía y seguía. Hasta que se ocultaba la tarde, el camino seguía. Derecho por un sendero ancho.

Y seguía y seguía. Hasta dejar atrás los edificios. Seguía y seguía hasta que por fin se oscureció. Al llegar el día el camino seguía. Por una calle flaqueada por casas pequeñas.

Seguía, seguía y seguía. Hasta que por fin encontró los campos. Seguía a través de los cultivos de trigo.  Seguía entre las raíces de papas. Seguía por dónde crecían las legumbres.

Seguía y seguía hasta llegar al mar.

Ejemplo 7: No existe nadie que pueda amarme como tú lo haces. No existen otras caricias como las tuyas. No existen otros besos sabor vainilla. No existe otro olor que no sea el de tu presencia.

No existe otra esencia de canela que no sea la que tú dejas en los pasillos y habitaciones. No existe de ninguna manera otros brazos como los tuyos. Que me sostienen en la oscuridad.

No existe, no existirá jamás alguien tan dado como tú. Que no espera nada a cambio. Nunca existirá otra guerrera como tú. No existen pasiones como las que tú a mí me entregas.

Ejemplo 8: Y te amaba a pesar de los pesares. Te amaba, aunque en el fondo no esperaba nada. Te amaba porque no había razón. Te amaba porque me lo pedía el corazón.

Porque me preguntas entonces las razones por las que te amaba. Si solo encontré palabras babas. Te amaba porque en el fondo sufría. Te amaba porque eras la razón de mi alegría.

Te amaba porque eso esperaba. Te sigo amando sin importar las circunstancias. Te amaba en el caso, te amaba en el orden.

Te amaba hoy y nunca dudes de que seguiré amándote siempre.

Ejemplo 9: Sufrí para encontrarte, volví a sufrir al tenerte. Sufrí solo para deleitarme con tus besos fríos. Que eran un placebo sin sentido. Para volver a sufrir por las noches en las que soñaba contigo.

Nunca fuiste cura, fuiste droga. Porque mi sufrir no cesaba, no encontraba calma. Sufrí para quejarme, sufrí para querer un cambio. Volver a sufrir al no lograr nada. Sufrir con razones, sufrir con motivos, todo eso lo experimente contigo.

Sufrir en el interior de tormentos. Para luego sufrir en plenos días de calma. Preguntándome el por que no te dejo. Si igual la soledad es sufrimiento.

Ejemplo 10: No soy seguidor de tus designios. No soy el seguidor de tus predicciones, ni de tus canciones. No soy el seguidor de tus verdades. Tampoco sigo tus limitaciones.

Jamás seré seguidor de tus expectativas de tus metas o fallos. No soy seguidor de tus leyes o enseñanzas. Nunca seguiré tus leyes. No soy el seguidor de los pecados o los inocentes. No sigo los regalos. No sigo a las víctimas ni a sus victimarios.

Nunca seguiré a tus adoradores. Tus relojes de oro. No sigo tus placeres ni tus morbos. No sigo, no seguiré jamás.

Ejemplo 11: Buscarte es complicado. Me confundo, cambio de rumbo, me desvío, vuelvo al mismo lugar. Buscarte es mi destino, mi único objetivo, el final de mi camino.

Buscarte es lo que le da sentido a mi destino. Buscarte es lo que me hace amarte, mientras trato de amarme a mi mismo. Nada me hace buscarte, y al mismo tiempo lo hago por todo.

Buscarte me enciende, buscarte me apaga, me apasiona y a la vez me decepciona. Buscarte es la razón de mi cordura, también el origen de mi locura. Jamás podré, jamás pararé de tratar de buscarte.

Ejemplo 12: La ciudad es oscura, sucia sombría. Esta ciudad no perdona, esta ciudad agoniza, pero se resiste a morir. Esta ciudad con sus callejones enrevesados. Sus secretos ocultos.

Esta es la ciudad de los amantes de las sombras. De las caricias furtivas. De los besos fugaces. Ciudad de la moneda que decae. De los millonarios que se alzan. De los pobres que tiemblan.

La ciudad de la lluvia eterna. En esta ciudad, en dónde el sol brilla, pero el mal no tiene miedo de esconderse. Esta ciudad se derrumba, pero se niega a caer. La ciudad se ahoga, pero patalea, lucha para no entregarse a las profundidades del mar.

Estos fueron algunos ejemplos de polisíndeton dentro de la literatura. Sus usos, y la importancia que estos tienen dentro de la poesía.