Ejemplos de prólogo

Los prólogos son escritos que anteceden a la obra. Estos pueden conectar directamente o no, con la trama del texto. Un ejemplo de prólogo pueden ser las letras flotantes que aparecen al iniciar cada película de la Guerra de las Galaxias.

En la mayoría de los casos el prólogo suele ser escrito por un autor externo al de la obra. Tiene el objetivo de aclarar ciertos aspectos del texto que podrían pasarles desapercibidos al lector.

Este tipo de prólogo ensayístico suele usarse mucho en obras clásicas. Donde el autor del prólogo nos cuenta sobre el contexto de la novela y la vida del autor.

A continuación, mostraremos una lista de ejemplos de prólogo sacados de distintas obras.

Ejemplos de prólogo

Ejemplo 1

Johann Wolfang Goethe nació en Francfort del Mein el 18 de agosto de 1749. Por parte de su padre, que ostentaba el título honorífico de consejero imperial, descendía de una familia de artesanos oriundos de Turingia, y por la de la madre, de una respetable familia de juristas. Estudio leyes en Leipzig de 1765 a 1769, pero la vida licenciosa que llevó durante estos años quebrantó de tal modo su salud que se vio obligado a interrumpir sus estudios durante ese año. (…)”.

Prólogo de: Werther. J. W. Goethe. Edición de Clásicos Selección.

Ejemplo 2

 En el segundo siglo de nuestra era, Luciano de Samosata compuso una historia verídica, que encierra, entre otras maravillas, una descripción de los selenitas, que (según el verídico historiador) hilan y cardan los metales y el vidrio, se quitan y se ponen los ojos, beben zumo de aire o aire exprimido; a principios del siglo XVI, Ludovico Ariosto imagino que un paladín descubre en la luna todo lo que se pierde en la tierra, las lágrimas y suspiros de los amantes (…)”.

Prólogo de: Crónicas marcianas. De Ray Bradbury. Edición de Planeta. Escrito por Jorge Luis Borges.

Ejemplo 3

Nuestra época experimenta una gran avidez por obtener un mejor conocimiento del pasado, al considerar que este tiene algo que ver con nuestro presente. Por ello, siempre habrá investigadores como Champollion, Stephens, Rawlinson, Smith, Botta, Chiera, Koldewey, Tischendorf, Schliemann, etc…que abren la tierra, dejan las piedras al descubierto, desentierran templos y ciudades, descifran las inscripciones e investigan las cuevas para que nosotros podamos saber cómo se vivió y se pensó antes. El espíritu que caracterizo a cada una de las épocas (…)”.

Prólogo de: El misterio bíblico de Hans Einsle. Escrito por el autor.

Ejemplo 4

Agatha Clarissa Miller nace en 1881 en Torquay (al oeste de Londres), en la magnífica villa de una familia burguesa, de sólidos principios, sobre los cuales fueron educados todos sus hijos. A los 24 años se casa con el coronel Archibald Christie, de quien conservó siempre el apellido. El matrimonio, sin embargo, fracasó once años después y, ya divorciada vuelve a casarse, esta vez con Max Mallowan, catedrático de arqueología en Oxford.

Su primera novela fue publicada en 1921; de ella se imprimieron 2000 ejemplares por los que su autora residiría 25 libras. (…)”.

Prólogo de: Telón de Agatha Christie.

Ejemplo 5

Eduardo Blanco fue uno de los principales escritores del romanticismo en Venezuela. Son muy pocos los datos biográficos que de él conocemos. Sabemos que nació en Caracas el 25 de diciembre de 1839. Perteneció a la segunda generación literaria de Venezuela. Esta promoción realizó lo principal de su obra entre 1850-60. Aunque estas fechas no sean exactas al referirnos a Eduardo Blanco, ya que él publicó su obra a partir de 1874, si es verdad que fue coetáneo de los creadores de esta generación. (…)”.

Prólogo de: Venezuela heroica. Eduardo Blanco. Escrito por: R. J. Lovera de Sola.

Ejemplo 6

La antigüedad atribuyo a Homero junto a otros poemas, la Ilíada y la Odisea. Pero los críticos antiguos sintieron también que, entre estas dos epopeyas, junto a semejanzas profundas, mediaban ciertas diferencias, en lo estilístico, en el ambiente general en el que se desenvuelve la narración, en el espíritu mismo que anima los dos poemas. El autor anónimo del tratado sobre lo sublime, recogiendo acaso ecos de la crítica de su tiempo, caracterizaba así las dos grandes creaciones del poeta (…)”.

Prólogo de: La odisea. Homero. Escrito por José Alsina.

Ejemplo 7

El profesor Henryk Jablonski, presidente del consejo de estado polaco, observó con ansiedad como el jet blanco de Alitalia iniciaba el descenso hacia el aeropuerto de Varsovia. Cerca de él, un destacamento del ejército popular de Polonia, con uniformes de gala, se cuadró de inmediato. Alrededor se formaba el cuerpo diplomático al completo, así como un extenso contingente de dignatarios civiles y de la iglesia. Expresiones como gran hijo de la nación, prestigio de la patria, unión de los polacos—católicos fragmentos de toda una retahíla de declaraciones oficiales— acudieron a su mente (…)”.

Prólogo de: Su santidad Juan Pablo II y la historia oculta de su tiempo. Carl Bernstein y Marco Politi. Escrito por los autores.

Ejemplo 8

La aparición de una novela tan curiosa y provocativa como Cuando quiero llorar no lloro fue una especie de sorpresa para los contingentes de lectores que se incorporaron entonces al conocimiento de la literatura venezolana. Quienes frecuentaban a Otero Silva desde antes, desde el año 1939, época de su primera ficción narrativa, se interesaron principalmente en lo evidente, en que la obra giraba sobre la violencia, las varias violencias separadas por clases sociales. Otros entendieron que había algo más complejo. (…)”.

Prólogo de: Cuando quiero llorar no lloro. De Miguel Otero Silva. Escrito por Oscar Rodríguez Ortiz.

Ejemplo 9

Hasta ahora he escrito solamente sobre príncipes, condes, ministros, senadores y sus hijos y me temo que en lo sucesivo no va a haber otros personajes en mis historias.

Puede ser que esto no esté bien y que no guste al público; puede ser que para ellos sean más interesantes e instructivas las historias de campesinos, comerciantes y seminaristas, pero mi deseo no es en absoluto tener muchos lectores a cualquier precio, y no puedo satisfacerles por muchas razones.

La primera porque los recuerdos históricos de aquella época sobre los que yo escribo solo permanecen en la correspondencia y los escritos de la gente de clase alta alfabetizada; incluso hasta los relatos interesantes e inteligentes que he podido escuchar, solo se los he oído a la gente de esta clase. (…)”.

Prólogo de: Guerra y paz de León Tolstoi. Escrito por el autor.

Estos fueron algunos ejemplos de prólogo en donde se pueden vislumbrar sus distintos usos. También el tipo de lenguaje utilizado en estos textos.