8 Ejemplos de relatos cortos

Si eres un amante de la lectura y la redacción, seguramente en algún momento de tu vida has buscado algunos relatos para leer en casa. O, simplemente, para utilizar como ejemplos y mejorar tu redacción.

Si es así, has llegado al lugar indicado, ya que en el presente artículo te daremos a conocer 8 ejemplos de relatos cortos.

Ejemplos de relatos cortos

Ejemplo de relatos cortos

Para que tengas una mejor idea de cómo es un relato corto, te presentaremos diversos ejemplos. De acuerdo a las categorías más buscadas por los lectores, tenemos:

1.    Relatos cortos para reflexionar

Los relatos para reflexionar no son más que historias cortas que tratan de transmitir un mensaje o una enseñanza. Con el fin de cambiar  o mejorar un pensamiento y/o estilo de vida.

Dicho mensaje lo comparten a través de situaciones que pueden desarrollarse en la vida cotidiana. También pueden estar cargados de circunstancia un poco fantasiosas o llenas de ficción.

Ejemplos:

  • El León temeroso por Anónimo.

“En una hemos asaban africana, un león se había perdido de su grupo. Llevaba ya 20 días caminando de un lado al otro y no encontraba a los suyos. Tenía hambre y sed, pero también tenía mucho miedo al verse solo.

Un día, por fin divisó un estanque de agua fresca. Inmediatamente corrió hacia él con todas sus fuerzas. Estaba muerto de sed y necesitaba a toda costa tomar un poco del líquido vital. Sin embargo, al llegar a la orilla vio sobre las aguas la imagen de un león sedienta. Entonces, se retiró. “El estanque ya tiene dueño”, pensó.

Esa noche se quedó cerca de allí, pero no se atrevía a ir de nuevo al estanque. Si aparecía el león que era dueño del lugar, seguramente lo atacaría por meterse en su propiedad. Y él no estaba en condiciones de enfrentarse a nadie. Pasó un día y el quemaba.

Ya era tanta la sed, que el león decidió arriesgarse. No aguantaba más. Así que se acercó cautelosamente al estanque y al llegar a la orilla vio de nuevo al león. Era tanta su sed que no le importó. Metió su cabeza para tomar el agua fresca. En ese momento, el león desapareció: había estado viendo su propio reflejo.

Fin.”

2.    Relatos cortos para niños

Generalmente, los cuentos para niños son relatos cortos que podemos leerles antes de ir a dormir o durante el día. Además, también sirven para que los más pequeños practiquen su lectura.

En la actualidad, existe un sinfín de cuentos para niños disponibles en plataformas digitales y librerías físicas. Dichos cuentos tienen como objetivo promover la imaginación en los más pequeños de la casa. Esto ocurre a través de historias de múltiples géneros literarios, como la fantasía o la ciencia ficción.

Ejemplos

  • Caperucita Roja por Charles Perrault.

“Érase una vez una niñita que lucía una capa de color rojo. Como la niña la usaba muy a menudo, todos la llamaban Caperucita Roja.

Un día, la mamá de Caperucita Roja la llamó y le dijo:

—Abuelita no se siente muy bien, he horneado unas galletitas y quiero que tú se las lleves.

—Claro que sí —respondió Caperucita, poniéndose su capa y llenando su canasta de galletitas recién horneadas.

Antes de salir, su mamá le dijo:

—Escúchame muy bien, quédate en el camino y nunca hables con extraños.

—Yo sé mamá —respondió la niña y salió inmediatamente hacia la casa de la abuelita.

Para llegar a la casa de la abuelita, caperucita debía atravesar un camino a lo largo del espeso bosque. Pero en el camino, se encontró con un lobo.

—Hola niñita, ¿hacia dónde te diriges en este maravilloso día? —preguntó el lobo.

Caperucita Roja recordó que su mamá le había advertido no hablar con extraños, pero el lobo lucía muy elegante, además era muy amigable y educado.

—Voy a la casa de abuelita, señor lobo —respondió la niña—. Ella se encuentra enferma y voy a llevarle estas galletas para animarla un poco.

–¡Qué buena niña eres! —Exclamó el lobo—. ¿Qué tan lejos tienes que ir?

—¡Oh! Debo llegar hasta el final del camino, ahí vive abuelita. —dijo Caperucita con una sonrisa.

 —Te deseo un feliz día, mi niña —respondió el lobo.

El lobo se adentró en el bosque. Él tenía un gran apetito y en realidad no era de confiar. Así que corrió hasta la casa de la abuela antes de que Caperucita pudiera alcanzarlo. Su plan era comerse a la abuela, a Caperucita Roja y todas sus galletas recién horneadas.

El lobo tocó la puerta de la abuela, pero al verlo, la pobre anciana salió corriendo dejando atrás su chal. El lobo aprovechó su huida y se puso el chal de la abuela, luego se puso sus lentes y un gorrito de noche. Rápidamente, se trepó en la cama de la anciana y se cubrió con la sábana hasta la nariz. Pronto escuchó como tocaban la puerta.

—Abuelita, soy yo. Caperucita Roja.

Con vos disimulada, tratando de sonar como la abuelita, el lobo respondió:

—Pasa mi niña, estoy en camita.

Caperucita Roja pensó que su abuelita estaba muy enferma porque se veía muy pálida y su voz sonaba terrible.

—¡Abuelita, abuelita qué ojos más grandes tienes!

—Son para verte mejor —respondió el lobo.

—¡Abuelita, abuelita qué orejas más grandes tienes!

—Son para oírte mejor —susurró el lobo.

—¡Abuelita, abuelita que dientes más grandes tienes!

—¡Son para comerte mejor!

Con esas palabras, el malvado lobo tiró la sábana y saltó de la cama. Asustada, Caperucita salió corriendo hacia la puerta. Justo en ese momento, un leñador se acercó a la puerta la cual se encontraba entreabierta. La abuelita se encontraba escondida detrás de él.

Al ver al leñador, el lobo salió por la ventana y huyó espantado para nunca ser visto.

La abuelita y Caperucita Roja agradecieron al leñador por salvarlas del malvado lobo y todos comieron galletas con leche para celebrar. Ese día Caperucita Roja aprendió una importante lección:

“Nunca debes hablar con extraños”

Fin.”

3.    Relatos viajes y aventuras cortos

Este tipo de relato habla de experiencias de viajes pasadas o por querer hacer. Pueden incluir un toque de fantasía, ficción, drama y aventura.

Este género suele ser utilizado para demostrar las dificultades que puede tener una persona durante un viaje y los obstáculos que se pueden atravesar durante el camino. También señala los aprendizajes que se llegan obtener luego de superarlos.

Ejemplo

  • Rosa la pequeña amazona por Bernabé Galán Sánchez.

Rosa se despertó de repente al notar la luz del sol que entraba por la ventana de su habitación. La noche anterior sus papás olvidaron bajar la persiana.

La niña no había podido dormir profundamente como todos los días y por eso no le costó trabajo levantarse como le ocurría cuando su padre la despertaba para ir al cole. Dio un salto de la cama y se dirigió a la de su hermano con la intención de despertarlo.

—¡Álvaro, Álvaro, despierta! —le decía con insistencia—- ¡Que tenemos que ir a los caballos!

Y es que Rosa, desde hace dos años, está acudiendo a la yeguada que hay en una aldea próxima a su pueblo. Pero su interés estaba en que aquel día, su hermano, iba a comenzar a montar a caballo y estaba deseando verlo encima del poni copito que le habían preparado para que comenzar a disfrutar de la equitación.

Álvaro no tardo en levantarse. Su hermana le ayudó a ponerse la bata de estar en casa y los dos se dirigieron a la cocina donde estaban sus papás esperándolos para desayunar juntos.

Comieron con muchas ganas las tostadas con aceite y jamón que ya estaban preparadas y se bebieron con rapidez el vaso de leche con chocolate. Ayudaron a recoger la mesa y Rosa corrió a su habitación a vestirse de amazona mientras su mamá vestía a Álvaro con ropa de campo para comenzar sus clases con el poni.

Cuando llegaron a la yeguada Carmen –la profesora– los estaba esperando.

Se saludaron con mucha alegría y la profe les dijo lo que iban a hacer a lo largo del día. Poco a poco fueron llegando los demás niños compañeros de cabalgada y cuando estuvieron todos, Carmen los invitó a acompañarla a las cuadras donde ensillarían y pondrían el filete en las bocas de sus respectivos caballos. A Álvaro le preparó su poni la ayudante de la profe, Alicia.

Una vez preparadas las cabalgaduras montaron en ellas y comenzaron con la excursión. Harían casi todo el trayecto por caminos aunque tendrían que cruzar una carretera en dos ocasiones. Caminaban en fila india los siete niños, uno tras otro, siguiendo a Rosa que iba la primera acompañando a la profesora.

Álvaro, por el contrario, lo hacía en el último lugar cerrando la expedición, con Alicia que llevaba las riendas de su caballito, aunque él llevaba otras de simulación.

Las piedras del camino sonaban bajo los cascos de los caballos y alguna que otra salía despedida. Los niños iban entonando canciones que Carmen les había enseñado. Todas mencionaban aspectos de la vida de los caballos, el cariño que los pequeños les tienen y la importancia del amor que hay que tener a los animales y a la madre naturaleza.

La soleada mañana animaba a todos y alegraba sus rostros. De vez en cuando algún caballo se salía de la formación e intentaba adelantar a los demás y ponerse en cabeza, pero enseguida la profesora le decía su jineta que volviera a su sitio.

Rosa iba muy contenta encabezando la formación.

Por algo era la que mejore montaba a caballo de todos los niños de la yeguada. Su hermano, que lo sabía, mostraba el orgullo que sentía por ella y siempre que se presentaba la ocasión, decía:

—“¡Rosa es mi hermana! ¡Es la que va adelante, la primera!”

En un momento dado, cuando llegaron a la carretera, Carmen hizo una señal a rosa para que detuviera la marcha. Todos pararon y la profesora se dirigió a ellos.

—¡Niños, prestad atención! Ahora vamos a cruzar la carretera. A partir de ahora y hasta después de haberle cruzado debemos tener mucho cuidado. Para protegernos mientras cruzamos, Rosa se va a colocar a unos doscientos metros antes y me iré a la misma distancia al otro lado para evitar a los posibles coches que puedan venir e indicarles que se detengan.

Los niños comenzaron a cruzar en orden. Cuando lo estaba haciendo el penúltimo niño, oró cómo se aproximaba un coche que aún no veían debido a que había una curva unos cien metros antes de llegar a donde estaba Rosa. Se oía el motor que rugía a muchas revoluciones, lo que indicaba que venía a mucha velocidad.

Todos notaron el peligro.

Los caballos se pusieron nerviosos. Apresuraron el paso rompiendo la formación. Niebla, la yegua de Rosa, comenzó a moverse dando pequeños saltos y se rodeaba de un lado hacia otro. La niña intentaba sujetarla y tranquilizarla sin éxito.

El ruido del motor aumentaba y se oía cada vez más cerca hasta que apareció de pronto el vehículo tras pasar la curva. Venía a gran velocidad. Por fin, el último jinete, que era Álvaro, cruzó la carretera. Niebla seguía nerviosa moviéndose y resoplando con los ojos muy abiertos y desencajados.

Comenzó a dar saltos aún más grandes y a mover la cabeza intentándose librar de la tirantez de las riendas con las que Rosa pretendía retenerla. De repente comenzó a galopar sin rumbo. Nuestra protagonista se asustó pero recordó las palabras que un le día le había dicho su abuelo Bernie, a quien también le gustaba montar a caballo cuando era joven.

—“Si algún día un caballo se te pone a galopar sin tú habérselo ordenado, no te asustes. Lo que tienes que hacer es apretar mucho las piernas, asegurarte bien encima de él como si fueseis un solo cuerpo, luego inclínate sobre su cuello y agárralo con fuerza para que se tranquilice y vaya parando poco a poco.”

Ella hizo lo que su abuelo le había indicado en algún momento, pero el cabello no le obedeció en un principio y tampoco disminuyó su galope. De hecho, se fueron alejando del grupo cada vez más. Rosa podía oír las voces de sus compañeros cada vez más lejos, hasta por fin perderlos.

Carmen, que se había dado cuenta de lo ocurrido, salió a “galope tendido” en su búsqueda.

Pero la yegua de Rosa se había metido en un paraje donde había muchos árboles dispuestos con gran espesura y poco a poco fue corriendo más lentamente hasta que llegó un momento en que siguió su marcha trotando. La niña aprovechó la oportunidad para ir frenándola hasta conseguir que siguiera a paso de persona, luego comenzó a hablarse aproximando su boca a la oreja izquierda del animal.

—“¡Hola Niebla, bonita preciosa! ¿Te has asustado un poco, verdad? Yo también. Pero ya se me está pasando. ¿Y tú estás más tranquila, verdad?”

La yegua parecía entenderla y movía la cabeza de arriba abajo como queriendo decir que sí. De repente, Rosa se dio cuenta que se encontraba en un hermoso lugar, donde se oía el trinar de diversos pájaros desconocidos para ella y también el sonido de fondo corriendo el agua de algún arroyo que debía estar muy cerca aunque no lo veía.

Los rayos del sol entraban entre los árboles y formaban unas bonitas figuras en el suelo.

Olía a humedad. El instinto animal le hizo buscar agua para beber, ya que tendría mucha sed después de la galopada que había dado.

Comenzó a ver un juego de luces que se movían entre los árboles con hermoso resplandor y colorido. El paso apresurado del animal y la visión del agua del arroyo hizo comprender a Rosa que aquellas luminosas figuras que se componían sobre las hojas de los árboles, eran producidas por la incidencia de los rayos del sol sobre el agua del arroyo.

Aquella asociación de luces, sombras y sonidos le producía una satisfacción tan placentera, que le invitaba a permanecer allí sin tomar conciencia del paso del tiempo.

Niebla comenzó a beber de aquella cristalina agua teniendo cuidado de no tragarse alguno de los pececillos que nadaban en ella.

A la niña le gustó tanto aquella tranquilidad, silencio y armonía que no sentía necesidad en volver ni miedo por encontrarse sola. Apretó repetidamente sus talones sobre la panza de Niebla para que comenzar a andar. Cruzaron el arroyo y siguieron en sentido contrario al que debían tomar para encontrarse con el grupo.

Pronto comenzaron a oír otros sonidos.

Más trinos de pájaros que le eran desconocidos, el soplido del viento sobre las ramas de los árboles, el croar de las ranas, chillidos de animalitos, crujidos de hojas secas que indicaban que pequeños roedores se movían por el suelo aunque ella no los viera…

Rosa se divertía con todos los animales del bosque ocultando su cabeza detrás el cuello de la yegua, hasta que Niebla comenzó a andar asustando a los pequeños animales.

Mientras seguían el camino, la niña se dio cuenta de la realidad: se había separado del grupo y estaba perdida. No sabía cómo volver y unos nubarrones muy oscuros amenazaban con lluvia. Rosa comenzó a preocuparse y le dijo al animal:

—“Niebla, tengo miedo. No sé cómo vamos a volver con la profesora y los demás niños”.

La yegua movía la cabeza como si indicara que la estaba entendiendo.

—“¿Tú sabrás volver, preciosa? —y Niebla meneó la cabeza arriba y abajo varias veces, dio media vuelta y apresuró el paso.

Habían recorrido unos doscientos metros cuando Rosa oyó ruido de cascos de caballo. La niña se alegró porque pensó que era su profesora quien venía a buscarla… sin embargo, menuda sorpresa se llevó cuando se encontró con su hermano.

—“¡Álvaro! ¿Qué haces aquí? ¿Cómo has venido si apenas sabes montar?”

Álvaro le contestó que cuando su yegua salió corriendo, y después de que Carmen fuera en su búsqueda, Alicia, la ayudante, dejó sueltas las bridas de Copito para sujetar el caballo de otro niño que se estaba poniendo nervioso, y cuando el poni se dio cuenta de que estaba libre, salió andando detrás del caballo de la profesora, pero al adentrarse en los árboles se perdió y anduvieron sin rumbo hasta ahora que se encontraron.

A partir de entonces, ambos hermanos se pusieron en marcha y continuaron el camino en el sentido que llevaba Niebla cuando se encontraron.

De repente, detuvieron la marcha bruscamente debido al aullido de un lobo que se escuchó a lo lejos. Los caballos y los niños se asustaron y apresuraron el paso. Pero el lobo seguía aullando y aproximándose a ellos. Los dos hermanos estaban a punto de comenzar a llorar cuando de pronto oyeron el sonido de un disparo muy cerca de ellos asustándolos aún más.

Luego, oyeron la voz de un hombre.

—“¿Quién está por ahí?”

Ellos permanecieron en silencio, mirándose uno al otro.

 —“No tengáis miedo al loco que con el disparo lo he asustado y se ha ido corriendo con el rabo entre las patas. ¿Dónde estáis?”

—“¡Aquí, aquí señora cazador!” —respondieron los niños.

—“¡Esperadme que voy con vosotros!”

Ellos se quedaron quietos en el mismo sitio has que llegó el cazador. Poco después apareció la profesora Carmen y les dijo:

—“¡Menos mal que os encuentro” ¡Qué susto he pasado! Gracias señor por haberlos cuidado y haber asustado al labo. ¡Vámonos con los demás!”

El cazador siguió en el bosque y ellos volvieron con sus amigos quienes los recibieron con mucha alegría.

Fin.

4.    Relatos cortos de amor

Los relatos cortos de amor cuentan una pequeña historia de romance que puede ser tanto inesperada como predestinada. Tienen el objetivo de recordarle al lector el verdadero significado de la palabra amor y su poder e importancia en nuestras vidas.

Su narrativa puede ser tanto en primera como segunda y tercera persona.

Ejemplo

  • La luz de tus ojos por Anónimo.

Todos los días al pasar por tu casa pienso en lo hermosa que te vez encima de tu bicicleta. Ese vestido blanco de flores azules que te pones todos los jueves en la mañana me hace enloquecer.

Tu cabello rizado y piel blanca como la nieve me hace querer tenerte en un pedestal en donde todos te puedan apreciar pero no tocar para que así no te quiebres. Te vez tan frágil e inocente, que odiaría a todo aquél que te quisiera hacer daño, vida mía.

Como me encantaría poder acercarme y darte con fervor todo el amor que siento por ti… pero tú no me amas. Ni siquiera me miras ¿qué esperanza tengo yo de que algún día siquiera me hables?

Tomando en cuenta mi posición… creo que solamente te puedo observar de lejos como siempre he hecho desde que te mudaste a nuestro vecindario.

Me encantaría poder hablar, corazón, poder decirte aunque sea un “Hola, ¿cómo estás?” pero las palabras dentro de mí no salen como quisiera… solo son balbuceos, horribles y pesados balbuceos que ni yo mismo entiendo.

—Cielo, ¿quieres comer más galletas? —dijo mi mamá sacándome de mis pensamientos hacia ti.

—Buhss… —solté. Ni siquiera sé por qué lo intento si sé que no puedo.

—Interpretaré eso como un sí. Abre la boca, ven —obedecí mientras que mi madre acercaba una dulce galleta de chocolate a mis labios. Labios con los que amaría besarte y recorrer cada espacio de tu cuerpo—. Cariño, te vez cada día más triste… creo que ya es momento de salir y que hables de una vez por todas con Valentina. Sé que te hará bien.

Abrí los ojos espantado. No, no podía. No podía siquiera intentar humillarme de esa manera yo… simplemente moriría ante su presencia, no podría ni mirarla a los ojos sin sentir que mi corazón se detuviera, sería tan difícil…

—Ven, mira, ya llegó. ¡Valentina, querida, ven un momento! —Mamá la llamó.

Mi corazón se aceleró y no podía dejar de sudar ¡Estaba nervioso como nunca antes en mi vida! Odiaba todo, el sentimiento, a mi madre, mi condición y hasta mi forma estúpida e inútil de hablar, pero a ella… a ella solo la podía amar desde la distancia y hasta la muerte.

—Hola señora Gómez, dígame ¡en qué la puedo ayudar? —dijo mi amada al acercarse a la puerta. Su voz era indescriptible, era suave, angelical, era divina… —¡Oh!  Hola Frank ¿cómo estás?

Dijo mi nombre… ¡Sabe cómo me llamo!

Mis labios temblaban, y por primera vez en mi vida pude decir bien una palabra: —Bi-en…

—Me alegra mucho… estás muy pálido ¡no te gustaría salir conmigo un día y llevar sol al parque? Te prometo que te cuidaré y no tendrás nada de qué preocuparte, ¿te parece? No acepto un no como respuesta. —propuso ella después de soltar una sonrisa.

Mi madre se emocionó y aceptó por mí la propuesta. Ella no paraba de aplaudir y agradecer a Valentina por su amabilidad y luego de darles unas cuantas galletas, mi joven amada se retiró asegurándome que en dos días vendría por mí para ir al parque.

La felicidad que cabía en mi pecho era inigualable. Estaba emocionado, contento y enamorado.

“El amor si existe” Me dije a mí mismo luego de cerrar los ojos por última vez en este mundo.

Fin.

5.    Relatos cortos de terror

Este género literario es utilizado para generar miedo, terror e incluso pánico entre los lectores. Se pueden encontrar diversos cuentos de esta categoría, tanto largos como cortos, y su trama puede ser imaginaria y/o basada en hechos reales.

Ejemplo

  • El Roble del Jardín por Edgar Allan Poe.

Cuando Alejandro vino al mundo, el roble ya estaba en el jardín, a nadie le extrañó que el chico le temiera, pues era más grande que él y sus ramas parecían brazos estirándose para alcanzar algo. Pensaron que al crecer olvidaría el miedo, pero no fue así, el niño se negaba a salir al jardín, decía que el árbol quería atraparlo, intentando entrar por la ventana, hasta la cubrió completamente con un mueble, y a veces los encontraban dormido en la tina del baño.

Nadie pude creerle su historia, así que él simplemente se dedicó a fingir que todo estaba bien. Como el chico no se quejaba más, todos dieron por olvidado el asunto, hasta que el pequeño desapareció. La ventana estaba rota, había algunas hojas del roble en el suelo, y señales de arrastre por el patio, las cuales llegaban también hasta el árbol. Aun así, nadie quiso mencionar la relación evidente.

Declararon al chico como perdido iniciando el protocolo policiaco para su búsqueda, pero esta no obtuvo ningún resultado positivo.

Con el paso de los días, solo la madre reconoció que su hijo no estaba mintiendo, las pruebas hablaban por sí solas; incluso había pasado tanto tiempo mirando con desconfianza al roble, que vio las ramas cambiar de posición más de una vez.

Así que tomó un hacha, y fue a darle fuerte al tronco, por su herida brotó sangre, las ramas se extendieron asustadas y la mujer golpeó con más fuerza, pero poco podía hacer para derribar al gran roble.

Cayó de rodillas al suelo, llena de decepción, pero entonces vio frente a ella otra oportunidad, removió la tierra con mucho ímpetu, para descubrir las raíces del árbol y salarlas, pero jamás imaginó encontrarse con tal escena, el cuerpo de su yacía ahí, entre las raíces, ya casi seco, pues estas alimentaban el roble con la sangre del muchacho.

Esto había sucedido por muchos años, porque aparte se encontraron 14 cuerpos más, justo igual al número de ramas que el árbol tenía.

6.    Relatos cortos de ciencia ficción

Son muy pocos los relatos cortos que nos podemos encontrar en la categoría de ciencia ficción. Aun así, esta categoría se destaca por presentarnos diversos mundos llenos de tecnología y posibles realidades para el futuro de la raza humana.

Su narrativa es normalmente en tercera persona, pueden estar ligados con otros géneros como el romance y hasta la fantasía. Su objetivo es entretener y transportar al lector a un mundo completamente distinto al que todos conocemos.

Ejemplo

  • Inesperado por Anónimo.

Año 2560, planeta Vel-Ur 705. Galaxia Blumm

Darthy se levantó temprano esa mañana y se dirigió rápidamente a la estación Fe-Del05. Se puso su traje espacial y saltó al vacío con lata de pintura láser de color azul.

Hoy era su turno de colocar su nombre en la cubierta de la estación.

Todos sus compañeros ya lo habían hecho luego de la iniciación de los soldados del escuadro de Reconocimiento 2540. Solo faltaba ella.

La chica había practicado en varios idiomas cómo escribiría su nombre en la capa de acero de la estación. Duró más de media hora antes de poder decidirse, y tardó otras 2 horas más en terminar de hacer. Sus compañeros la esperaban ansiosos para poder saltar al vacío y poder observar lo que su aliada había escrito.

Pero al saltar se llevaron una inesperada y desagradable sorpresa.

La concentración que le habían dedicado todos a la acción de la joven, no les había servido para percatarse que un asteroide de la mitad del tamaño de la estación espacial se estaba acercando a una velocidad inigualable.

—¡Vamos a morir! —gritó uno de los soldados dirigiéndose lo más rápido que podía lejos de la estación.

—¡Rivas, regresa! —gritó un capitán luego de ordenar a los demás soldados regresar a la nave.

—¡Qué vamos hacer, capitán? Si explotamos el asteroide es más probable que los retos destruyan de igual manera la estación y dado a su cercanía no podemos desviarnos. —dijo un tripulante.

—Solo podemos evacuar. Díaz has un análisis de cuánto tiempo nos queda.

—Solo 10 minutos señor, el asteroide se aproxima a una velocidad impresionante. Solo nos da tiempo de evacuar los que estamos aquí.

—No importa, señal de evacuación ¡ahora! ¡Todos largo de aquí no nos queda mucho tiempo!

El capitán y los soldados se aproximaron a activar todas las alarmas de seguridad de la nave. No estaban seguros si a los demás tripulantes les daría tiempo de evacuar, pero en ese momento no había nada que pudieran hacer. La estación espacial volaría en mil pedazos y solo los más lentos morirían en el proceso.

Darthy había entrado en shock desde que se dio cuenta que muchas personas morirían por su culpa. De no ser por ella y su estúpido ritual, se hubiesen dado cuenta antes del asteroide y pudieron haber evitado una catástrofe y muchas personas estarían a salvo.

Sin embargo, nada era cierto. Por el tamaño del meteorito, alguien debió haberse dado cuenta mucho antes de que siquiera Darthy llegara a la estación. Pero nadie lo hizo, porque ni en los radares apareció.

—Darthy, móntate en tu nave de evacuación ¡AHORA!

—Sólo 2 minutos para el impacto —dijo la señal de alarma.

La joven se montó en su nave y accionó el botón de piloto automático para posteriormente salir disparada de la estación espacial.

Desde el planeta, se podía ver claramente como el asteroide desconocido impactaba contra la estación logrando que explotara en millones de pedazos. Una vez en Vel-Ur el capitán de la nave, se estremeció.

—Es hora de prepararnos para una lluvia de meteoritos. Ordenen a la población refugiarse y que no salgan durante los próximos días. Que Dios nos ampare…

7.    Relatos cortos para dormir

Los relatos cortos para dormir están enfocados principalmente para el público infantil, sin embargo, hay algunos que también están dirigidos a un público más adulto. Y, como su solo nombre lo indica, son cuentos cortos que tienen por objetivo hacer dormir al lector u oyente.

Pueden ser de cualquier sub-categoría como la fantasía, el romance, la ficción o de aventuras, y su narrativa siempre será en tercera persona.

Ejemplo

  • Luna de queso por Anónimo.

Alba, rita y Román jugaban en su cabaña en el árbol cuando escucharon unos ruidos que procedían d un claro del bosque. El sol se había puesto y la oscuridad empezaba a caer sobre Villablue, pero de aquel claro emanaba un extraño resplandor.

Los niños se acercaron con sigilo, escondiéndose tras los arbustos para poder  observar sin ser descubiertos. Y lo que vieron los dejó helados: ¡Unos extraterrestres correteaban alrededor de una nave espacial!

—¡Vámonos, si nos descubren nos llevarán a su planeta y experimentarán con nosotros! Lo vi una vez en una película —dijo Román.

Rita permanecía muda. Estaba muy asustada. Pero lo cierto es que aquellos extraterrestres no parecían una amenaza. Jugaban, saltaban y reían. Alba se dio cuenta de que eran niños, como ellos.

—¡No nos harán nada! Sólo quieren jugar —les tranquilizó Alba.

Y antes de que ninguno de ellos pudiera reaccionar, Alba ya se dirigía hacia ellos con decisión.

—¡Hola! Os damos la bienvenida a Villablue ¡Os habeís perdido?

Los extraterrestres no hablaban su idioma, pero disponían de un sistema de traducción automático para comunicarse con los terrícolas.

—No, conocemos muy bien la Tierra, solemos venir una vez al año de excursión con el colegio.

Los extraterrestres le explicaron a Alba que, a veces, cogían “prestada” la nave espacial de su padre y se aventuraban por el universo.

—¡Guauuuuuuu! Me encantaría conocer la luna. ¡He oído que está hecha de queso!

Los extraterrestres se miraron, contrariados, ya que no sabían lo que era el queso. En su planeta no existían los mamíferos y, por lo tanto, no tenían leche para hacer queso.

—Si queréis podéis acompañarnos —invitó el pequeño extraterrestre.

Alba estaba contentísima ¡No podía creerse que fuera a viajar al Espacio! Pensó que sus padres no se preocuparían, ya que tenía permiso aquella noche para dormir en la cabaña del árbol. Le costó un buen rato convencer a Rita y a Román, pero finalmente, los tres subieron a la nave. ¿Qué otra oportunidad en la vida tendrían de subir a una nave espacial?

El despegue fue espectacular. ¡Rapidísimo! Una vez atravesaron la atmósfera, Alba vio cómo la Tierra se alejaba cada vez más y más. La nave extraterrestre era increíblemente rápida.

No pasó mucho tiempo hasta que comenzó el descenso. ¡Habían llegado a la luna! Los extraterrestres les dieron unos trajes espaciales antes de abrir la compuerta.

¡La luna era alucinante! Más que caminar, había que moverse dando pequeños saltos, casi como flotando. ¡Era muy divertido! Sin embargo, Alba quedó un poco decepcionada al descubrir que la luna no estaba hecha de queso: su dura corteza era de piedra y polvo. No había nada más que cráteres, no eran los agujeros de queso Gruyere que parecían cuando se la veía desde la Tierra.

Aun así, niños y extraterrestres lo pasaron en grande. ¡Jugaron y rieron tanto que les entró un hambre de lobo! Afortunadamente, Alba, Rita y Román llevaban en sus mochilas todos los víveres con los que pensaban pasar su noche especial en la cabaña. Así que organizaron un inusual picnic. Galletas, sándwiches, aceitunas, patatas fritas… ¡y distintos  tipos de queso! ¡A los extraterrestres les encantó!

—Menos mal que la luna no está hecha de queso, si así fuera, hace tiempo que ya nos la habríamos comido —dijo uno de los extraterrestres.

Todos rieron con ganas. ¡Terrícolas y extraterrestres habían pasado una noche formidable! Una experiencia que no olvidarán jamás.

Desde aquella aventura, Alba siempre miraba al cielo en las noches de luna. Y a pesar de haber comprobado por sí misma que se trataba de un cuerpo celeste hecho de roca, nunca dejó de imaginar que un gran queso Gruyere.

8.    Relatos cortos de fantasía

Por último, tenemos los relatos cortos de fantasía, los cuales se destacan por ser de un género bastante versátil, pero poco utilizado en la actualidad.

Al igual que los géneros anteriores, la fantasía tiene como objetivo principal transportar al lector a un mundo fuera de nuestra realidad. Principalmente, uno que esté lleno de magia y donde la imaginación no tiene límites.

Ejemplo

  • Johanna: Eres una bruja por Vuelapluma.

Johanna se consideraba de las personas más aburridas de su generación, no resaltaba en ningún lugar, no encajaba ni en su colegia ni en sus clases de piano, ni en sus clases de baile, en fin, no sentía que perteneciera a ninguna de esas cosas. Consideraba su vida como aburrida y tediosa, siempre lo mismo a la misma hora, siempre las mismas preguntas y siempre las mismas respuestas.

Un día, como muchos, caminaba de regreso a su casa cuando su pie chocó contra una rama de algún viejo árbol, la rama la distrajo por un momento y decidió tomarla con sus manos para divertirse un poco mientras caminaba.

Cuando cogió la rama entre sus dedos algo increíble pasó, una descarga de energía la invadió por completa y de la rama salió una luz muy brillante. Su reacción inmediata fue soltar el pedazo de madera y echarse a correr lo más rápido posible, sin embargo, algo le decía que su vida estaba a punto de cambiar por completo por lo que se regresó al lugar en donde había soltado la rama.

Sin atreverse a tomarla de nuevo la observó. Era una rama muy bien formada, no tenía picos en el cuerpo ni puntas fuera de lugar. Era como si la naturaleza la hubiera formado para parecer una varita mágica. Johanna comenzó a reír por su pensamiento sin sentido: La madre naturaleza haciendo varitas mágicas ¡vaya pasada!

Tras tranquilizarse un poco se armó de valor y cogió de nuevo la rama, esta vez no ocurrió nada, o al menos eso fue lo que pensó. A lo lejos escuchó unos pasos pacíficos que se dirigían hacia ella: Un hombre de gran barba blanca y túnica se acercaba cada vez más a ella.

Cuando tenía al señor en frente de ella se quedó sin palabras. Tenía un gran parecido a Merlín, el legendario mago. No podía ser, más su atuendo sugería que sí; su larga túnica color azul con estrellas amarillas y su sombrero de punta alta la dejaron sin argumentos mentales, el hombre sonrió, la miró a los ojos y le dijo:

—“Johanna, eres una bruja. Bienvenida a mi escuela de magia y hechicería…”

Conclusión

Los relatos cortos son una buena manera para retomar la lectura y pasar tiempo de cálida con los más pequeños de la casa. Fomenta la compresión y reflexión de situaciones cotidianas, además de ayudarnos a nutrir nuestro lenguaje.

Esperamos que estos ejemplos te hayan servido de ayuda para practicar tu redacción, así como también una nueva fuente de lectura.

Recuerda practicar hasta conseguir el género narrativo con el que más cómodo te sientas. Puedes usar alguno de estos ejemplos de relatos cortos para disfrutar tu día.