Ejemplos Del Síndrome De Impotencia Aprendida

El síndrome de impotencia aprendida también llamado por algunos expertos, indefensión aprendida, es una condición por la cual una persona o animal se comporta de manera pasiva ante situaciones adversas.

Aun cuando tiene la posibilidad real de cambiar estas circunstancias y ayudarse a sí misma.

La indefensión aprendida surge cuando la persona de forma reiterada, se ha enfrentado a determinadas situaciones, en donde sus actos no han generado el efecto que deseaba.

Esto termina generando impotencia y la percepción de que el entorno es incontrolable, independientemente de lo que haga.

De igual forma, comienza a aparecer en la persona, desmotivación y depresión. De hecho, hasta cuando el resultado de su acción es positivo, el sujeto tiene la convicción de que se ha producido por puro azar, y no por los actos que realizó.

Ejemplos De Impotencia  Aprendida

  • El bullying (acoso escolar) y el mobbing (acoso laboral), son ejemplos cotidianos, donde la indefensión o impotencia aprendida se hace presente.

El bullying generalmente se produce a una edad donde somos tan vulnerables, que la víctima se ve afectada en su autoestima, y en la seguridad que debería venir del entorno.

La insistencia del acoso físico o psicológico, va produciendo en la victima, una indefensión aprendida que le genera la sensación de que es incapaz de defenderse o que no tiene mecanismos de defensa.

Las victimas piensan que hagan lo que hagan no podrán cambiar la situación de acoso, por lo que asumen una actitud de absoluta indefensión.

Cuando sufren de bullying, los niños y adolescentes suelen sentir miedo o sentirse culpables; consideran como validos los desprecios, por lo que no suelen pedir ayuda.

Como consecuencia del acoso, la víctima de mobbing terminará por sentirse desmotivado, ya que relaciona el trabajo con sufrimiento, lo que traerá consigo un bajo rendimiento laboral, y algunos casos, origina que el trabajador acosado deje su trabajo.

  • Indefensión aprendida en víctimas de violencia. Distintos grados de indefensión aprendida se pueden hallar o detectar en personas que han sido víctimas de violencia, sobretodo familiar y de pareja.

En estos casos, la victima experimenta un deterioro físico y psicológico tan fuerte debido a la exposición constante a golpes y desprecios por parte del agresor, que se siente indefensa, y tiene la creencia de que será inútil cualquier cosa que haga por cambiar la situación.

En consecuencia, la victima permanece en el círculo de violencia, lo que hace que modifique su comportamiento; generalmente se vuelven más sumisos y complacientes, como forma de calmar al abusador.

Las víctimas de violencia se sienten cada vez peor, por lo que presentan una muy baja autoestima y muchas probabilidades de caer en depresión.

Las mujeres que son víctimas de violencia de género, se sienten incapaces de pedir ayuda y hasta se creen responsables por lo que ocurre. También pueden creer que su agresor en algún momento cambiará.

  • Indefensión aprendida en niños. Muchos niños que desarrollan el síndrome de indefensión aprendida, asumen una actitud pasiva y temerosa ante situaciones peligrosas o que les causan dolor, cuando deberían instintivamente defenderse.

Esto se debe en la mayoría de los casos a la sobreprotección de los padres, a que están siendo educados en un ambiente violento, o a la falta de amor.

Por ejemplo, los niños que lloran por tiempo prolongado sin ser atendidos, con el tiempo dejan de llorar, y se acostumbran a no pedir que los asistan, así tengan hambre o sueño.

Los niños caen en la indefensión aprendida sin darse cuenta y en la gran mayoría de los casos, es responsabilidad de los adultos, generalmente de los padres.

  • Indefensión aprendida en animales. Cuando son maltratados, controlados continuamente o abandonados, muchos animales adoptan síntomas del síndrome de indefensión o impotencia aprendida.

Estos animales pueden dar la impresión de ser tranquilos, indefensos y obedientes.

Sin embargo, con el tiempo puede observarse que adoptan una posición de sumisión constante, porque han aprendido que no pueden hacer nada para cambiar la situación.

Una actividad que conlleva a la indefensión aprendida en los animales, es por ejemplo el adiestramiento.

En este tipo de entrenamiento, generalmente los animales aprenden nuevas habilidades, pero básicamente lo hacen por obligación, ya que tienen la idea de que cualquier otra cosa que hagan conlleva castigo.

  • Indefensión aprendida en estudiantes. Cuando los estudiantes tienen una serie de resultados negativos, existe la predisposición de que crean que no están capacitados para aprender, aun teniendo todas las capacidades para poder hacerlo.

Lo que da como resultado, que en el ámbito educativo se sientan profundamente desmotivados y tengan una predisposición negativa de los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Por ejemplo, que el estudiante suspenda en varias ocasiones una asignatura, porque siente que no está capacitado, pese a haber estudiado, puede ser un síntoma de indefensión o impotencia aprendida.

Cuando un alumno aprueba un examen, lo lógico sería que pensara que lo logró gracias a su esfuerzo, pero la persona que padece indefensión aprendida, piensa que lo aprobó porque tuvo suerte o porque lo ha corregido otro profesor.

Estos estudiantes tienden a generalizar estos pequeños fracasos a otros exámenes, otras asignaturas e incluso a otros ámbitos de la vida.

Nadie está exento de sufrir de indefensión aprendida, pero el tipo de lentes que usemos para mirar el mundo, es lo que nos puede proteger de experimentar este estado psicológico.

La indefensión, no es innata, sino un comportamiento que aprendemos, por lo que podemos modificarlo deshaciendo los pensamientos irracionales que nos han llevado a adquirirlo.

Este cambio engloba distintas dimensiones, como recuperar la autoestima y el concepto que tiene la persona de sí misma, y para esto muchas veces se necesita ayuda profesional.