Ejemplos de trastorno por déficit de atención.

¿Te resulta difícil concentrarse, siente la necesidad de seguir desplazándose cuando no debe, o interrumpe a los demás? Si consideras que estos comportamientos son persistentes y tienen un impacto negativo en tu vida diaria, puede ser un signo de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. También conocido como TDAH.

Las personas con Trastorno por Déficit de Atención tienen poca capacidad de atención y son incapaces de controlar su comportamiento impulsivo. También pueden ser inquietos y estar en constante movimiento. El TDAH no es sólo un trastorno de la infancia.

Los síntomas del TDAH comienzan en la infancia, pero pueden progresar hasta la adolescencia y la edad adulta.

La hiperactividad suele mejorar cuando los bebés y los niños se convierten en adultos jóvenes. Pero problemas como la falta de atención, la confusión y la falta de control de los impulsos pueden persistir en la adolescencia y la edad adulta.

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad puede describirse de la siguiente manera

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad se considera un trastorno del neurodesarrollo. Es decir, una condición neurológica que se desarrolla en la primera infancia por lo general sucede antes de la edad escolar. De dicha manera afecta al desarrollo de las habilidades personales, sociales, académicas y vocacionales.

Estos problemas suelen afectar a la adquisición, retención y aplicación de ciertas habilidades e información. Los trastornos del neurodesarrollo pueden estar asociados a una disfunción en una o más de las siguientes áreas: atención, memoria, percepción, lenguaje, resolución de problemas y relaciones sociales.

Otros trastornos comunes del neurodesarrollo son el TEA, los problemas de aprendizaje por ejemplo, la dislexia y las discapacidades intelectuales.

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad o TDAH ha sido considerado por algunos profesionales como un trastorno del comportamiento. Esto se debe a la coexistencia de trastornos de la conducta, especialmente la rebeldía y los trastornos de la conducta, que son frecuentes.

Sin embargo, el TDAH tiene una base neurológica bien estudiada y no es simplemente «malo». Sin embargo, algunos expertos creen que este trastorno se diagnostica con demasiada frecuencia. Esto se debe principalmente a la aplicación imprecisa de los criterios: según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, existen tres tipos

  • Combinación
  • Déficit de atención
  • Hiperactividad e impulsividad predominantes

En general, trastorno por déficit de atención es dos veces más frecuente en los hombres que en las mujeres, pero esta proporción varía según el tipo. El tipo predominante de hiperactividad/impulsividad es de dos a nueve veces más común en los niños.

Mientras que el tipo predominante de inatención es igualmente común en niños de ambos sexos. El trastorno por déficit de atención e hiperactividad suele ser hereditario.

Ejemplos de trastorno por déficit de atención e hiperactividad

Ejemplo 1

Estudio de caso: niño de 10 años con trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

La causa de la queja es el entorno escolar del niño. Se manifiesta en el movimiento excesivo del niño, la desorganización, la falta de interés por los deberes, el comportamiento disruptivo y la impulsividad.

El niño vive en un entorno familiar en el que ambos padres viven separados. La madre no vive con ellos. El padre trabaja todo el día y al niño lo cuida su abuela.

El diagnóstico indica que el niño padece un trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

En esta situación, se optó por el tratamiento con una medicación especial prescrita por el médico de cabecera. Al mismo tiempo, se ofreció terapia familiar e individual, así como apoyo terapéutico para el niño en la escuela.

Ejemplo 2

Descripción del caso: Una niña de ocho años va mal en el colegio, se distrae fácilmente y le falta atención en clase.

No presenta una actividad física excesiva ni un comportamiento perturbador. Sin embargo, tiene cierta impulsividad.

En el diagnóstico se aprecia Trastorno por déficit de atención/hiperactividad, subtipo de inatención con epilepsia y absentismo escolar.

El principio del tratamiento antiepiléptico específico ha sido abordado en esta situación.

Ejemplo 3

Estudio de caso: Un niño de 8 años que tardó más de lo general en terminar su trabajo escolar y se le debe repetir varias veces. Tiene un coeficiente de inteligencia superior a la media, con exactitud, 124. Es un niño bastante inquieto que tiene miedo al agua y a los insectos.

En lo que respecta a su familia, su padre se mostró bastante distraído.

El diagnóstico arroja TDAH subtipo inatención.

En esta situación, se recomendó que el niño fuera dado de alta sin medicación, pero se centró en el apoyo psicológico para el niño.

Ejemplo 4

Presentación del caso: Un niño de 5 años tiene dificultades para participar en las actividades escolares y pierde la paciencia cuando no consigue lo que quiere.

El niño tiene dificultades para permanecer sentado tanto en la escuela como en casa. Además, su inteligencia está retrasada en comparación con la de sus compañeros.

Se encontraron manchas marrones en la espalda del niño.

El diagnóstico es una combinación de neurofibromatosis y trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

Es necesario investigar más a fondo los métodos para introducir la medicación y la terapia en las salas de estudiantes.

Ejemplo 5

Caso práctico: Un niño de 7 años acude a la consulta con un trastorno de déficit de atención y reacciones negativas en clase.

El niño no es hiperactivo ni impulsivo, pero se distrae fácilmente y tiene un coeficiente intelectual inferior a la media (87).

Su padre tiene dislexia.

Síntomas

Algunas personas con TDAH muestran signos que disminuyen con la edad, pero algunos adultos siguen mostrando signos que afectan a su vida diaria. En los adultos, los principales signos del TDAH pueden ser la dificultad para concentrarse, la impulsividad y los delirios. Los síntomas pueden variar de leves a graves.

Muchos adultos con trastorno por déficit de atención no son conscientes de que lo padecen, simplemente les resulta difícil realizar las tareas cotidianas.

A los adultos con TDAH les resulta difícil concentrarse y establecer prioridades, a menudo se saltan plazos u olvidan citas y eventos sociales. Los trastornos del control de los impulsos pueden manifestarse en forma de impaciencia, cambios de humor y estallidos de ira mientras se espera en una cola o en un atasco.

Los signos del trastorno por déficit de atención e hiperactividad en adultos pueden ser

  • Baja idealización
  • Baja tolerancia a la frustración
  • Cambios de humor recurrentes
  • Desorganización e incapacidad para establecer prioridades
  • Dificultad para afrontar el estrés
  • Excesiva actividad y preocupación
  • Impulsividad
  • Incapacidad para concentrarse en una tarea a la vez
  • Mala gestión del tiempo
  • Malestar con las tareas domésticas
  • Multitarea incómoda
  • temperamento irritable

¿Cómo se trata el TDAH?

El TDAH no tiene cura, pero los últimos tratamientos pueden ayudar a reducir los síntomas y mejorar el rendimiento. El trastorno por déficit de atención puede tratarse con medicación, educación, psicoterapia o una combinación de estos métodos.

Medicamentos

El tratamiento farmacológico del TDAH reduce la hiperactividad y la impulsividad en muchas personas y mejora su capacidad de concentración, trabajo y aprendizaje. La primera de las opciones de tratamiento para el TDAH son los estimulantes.

  • Estimulantes: Puede parecer inusual tratar el TDAH con fármacos llamados estimulantes, pero es un enfoque eficaz. Algunos investigadores creen que los estimulantes funcionan porque aumentan la cantidad de dopamina en el cerebro, que desempeña un papel importante en la cognición y la atención.
  • No estimulantes: Estos fármacos tardan más en hacer efecto que los estimulantes, pero pueden mejorar la concentración, la atención y la impulsividad de las personas con TDAH.

Los médicos pueden recetar no estimulantes cuando los efectos secundarios de los estimulantes son graves, cuando los estimulantes no funcionan o cuando se utilizan en combinación con estimulantes para aumentar su eficacia. Ejemplos de fármacos no estimulantes son la atomoxetina y la guanfacina.

  • Antidepresivos: los antidepresivos no han sido aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. para el tratamiento del TDAH, pero pueden utilizarse por adultos para tratar este trastorno.

Los antidepresivos más antiguos, conocidos como tricíclicos, apenas se utilizan porque afectan a las sustancias químicas cerebrales noradrenalina y dopamina. De este mismo modo que los estimulantes.

Estos medicamentos vienen en diferentes tipos y marcas, cada uno con diferentes efectos y efectos secundarios. En algunos casos, puede ser necesario probar diferentes fármacos y diferentes dosis antes de encontrar el fármaco adecuado para una persona concreta.

Las personas que toman medicamentos deben ser vigiladas de cerca por el médico que los ha prescrito. Si tiene algún problema con un medicamento que está tomando, o si le preocupa que un medicamento esté haciendo más daño que bien. Póngase en contacto con su médico inmediatamente.

Su médico puede ajustar la dosis o recetarle otro medicamento más eficaz.

  • Tratamiento psicológico: Se han probado diferentes tipos de psicoterapia para el trastorno por déficit de atención. Pero los estudios han demostrado que la psicoterapia puede no ser eficaz para tratar los síntomas del TDAH.

Sin embargo, la incorporación de la psicoterapia en el enfoque procesal del tratamiento de este trastorno puede ayudar a los pacientes y a sus familias a afrontar mejor los retos cotidianos.

Para ayudar a los niños y adolescentes con trastorno por déficit de atención a organizarse y seguir las normas. Los padres y profesores pueden utilizar estrategias como la gestión de rutinas y horarios.

Al igual que la organización de los materiales diarios, el uso de carpetas y cuadernos para los deberes además de elogiar y premiar a los niños por seguir las normas.

En los adultos los psicólogos y terapeutas pueden ayudarles con trastorno por déficit de atención a gestionar su historia. Estas estrategias pueden incluir aprender a seguir una rutina y dividir las tareas grandes en otras más pequeñas y manejables.

Factores de riesgo

Los síntomas del TDAH están influidos por los genes y el entorno. Conocer estos factores es importante para entender cómo mejorar el rendimiento de las personas con este síndrome. Aquí están algunos de ellos.

Se calcula que las causas del trastorno por déficit de atención están relacionadas con la información genética o herencia que la persona recibe de sus padres. Por ello, es habitual que en una familia haya varios afectados por el TDAH.

Existen pruebas científicas de que varios genes están relacionados con el trastorno por déficit de atención y el grado de influencia varía.

Componentes ambientales: Varios factores ambientales están asociados al trastorno por déficit de atención. Algunos de ellos se producen durante el embarazo.

Como intoxicación materna con alcohol y nicotina, durante y después del parto. Sufrimiento fetal por falta de oxígeno, prematuridad, bajo peso al nacer, infecciones del sistema nervioso central, lesiones cerebrales.

Factores de protección y pronóstico

El desarrollo del trastorno por déficit de atención tiene elementos protectores y pronósticos. Los elementos de protección incluyen

  • La familia: la unidad familiar, en la que padres e hijos están en estrecho contacto, es el factor más importante para el futuro de una persona con TDAH.

Establecer reglas claras y estrictas para la comunicación familiar, establecer prioridades de crianza para ambos padres, evitar los conflictos de reglas, combinar la disciplina y el afecto.

Ser comprensivo pero firme, anticipar las consecuencias del comportamiento, proporcionar un refuerzo positivo y permitir que el niño explore y desarrolle intereses específicos son algunos de los elementos que las familias con TDAH deben tener en cuenta.

Una vez que el adulto se ha sometido a la prueba, la unidad familiar se convierte en una piedra angular de apoyo y bienestar emocional.

La pareja de la persona con trastorno por déficit de atención, los hijos y otros miembros de la familia puede ser fundamental para garantizar una adaptación y un manejo adecuado. Para ello, es necesario abordar las causas del trastorno sin culpar al paciente.

  • Salud mental de los padres: Los familiares de las personas con TDAH a menudo experimentan un grave agotamiento mental debido a sus propias experiencias y fracasos. Porque desconocen los mecanismos y recursos necesarios para hacer frente a los problemas a los que se enfrentan.

No debemos olvidar proporcionar a estas familias apoyo emocional. Cada uno de nosotros necesita mejorar su propia salud mental. Encontrar tiempo para disfrutar de lo que nos gusta, dormir lo suficiente, tener tiempo libre, hacer ejercicio, reforzar nuestros vínculos sociales y dedicar tiempo al enriquecimiento personal.

El trato excesivamente defensivo y paternalista del niño no apoya los impulsos independientes del niño. Supone una carga excesiva para los padres y no prepara al niño para la vida adulta. Desde el momento del diagnóstico, debemos esforzarnos por proporcionar al niño las herramientas necesarias para reducir el estrés del TDAH y ayudarle a alcanzar su máximo potencial.

  • Diagnóstico precoz: los pacientes con trastorno por déficit de atención tienen problemas más o menos relacionados. Dependen no sólo de la gravedad de la manifestación, sino también de sus recursos psicológicos, su entorno vital y si tienen otros trastornos similares.

Sin embargo, está claro que cuanto más se tarda en reconocer el problema, más se tarda en resolverlo. Culpar a la familia o al individuo, negar el caso o suponer que las cosas mejorarán con el tiempo sólo empeorará la situación.

Por lo tanto, si tiene la más mínima sospecha de que su familiar tiene TDAH, debe buscar primero el consejo de un clínico con suficiente experiencia y formación. Conocer los recursos disponibles, la naturaleza del trastorno y las opciones de tratamiento disponibles le ayudará a tomar decisiones que resuelvan el problema lo antes posible.

  • Tratamiento individualizado: generalmente se considera que el tratamiento del TDAH se basa en tres pilares: farmacológico, psicológico y psicoeducativo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las necesidades personales de cada persona varían a lo largo de la historia.

Por lo tanto, es importante que los tratamientos se adapten a la situación específica y que los esfuerzos se evalúen y dirijan en consecuencia. No todas las personas con TDAH reciben el mismo tratamiento. Por eso es tan valiosa una evaluación personal.

  • Promoción y prevención de la salud: Las personas con TDAH son más propensas a padecer otras enfermedades y accidentes que la población general. Los síntomas del este trastorno contribuyen a ello.

Existe un mayor riesgo de exposición a sustancias nocivas, accidentes laborales y de tráfico. Estilos de vida poco saludables y un mal manejo de las enfermedades crónicas.

Por eso son tan importantes las medidas de promoción de la salud y prevención de enfermedades. Es de gran importancia trabajar con los niños y los jóvenes para simplificar las medidas de prevención y promover estilos de vida saludables.

  • Coeficiente intelectual: Las personas con TDAH que tienen un coeficiente intelectual alto suelen tener un buen pronóstico. Porque pueden compensar en cierta medida y con el tiempo la tensión provocada por la falta de atención.

El pronóstico de las personas con el mencionado trastorno que tienen un coeficiente intelectual bajo suele ser malo porque el proceso de aprendizaje es muy complejo.

Factores de mal pronóstico

  • Tipo de TDAH: el tipo hiperactivo/impulsivo tiene un mal pronóstico, al igual que el TDAH con síntomas graves.
  • Psicopatología paterna: si los padres tiene antecedentes de psicopatología, incluido el trastorno por déficit de atención/hiperactividad, el niño tiene un mayor riesgo de sufrir problemas emocionales en la adolescencia.
  • La hostilidad y los conflictos: en las relaciones de parentesco pueden conducir a un peor pronóstico.
  • La comorbilidad: se refiere a la presencia de otros trastornos que coexisten con el TDAH, siendo los siguientes trastornos los que tienen un impacto más significativo en el pronóstico del trastorno por déficit de atención, el trastorno negativista desafiante, el trastorno de conducta, el abuso de sustancias y el trastorno bipolar.