31 Ejemplos de oraciones para rezar por la noche

Para toda persona que posee fe es importante conectarse con Dios en todo momento. En especial, en esos instantes en los que se sienten más vulnerables. Justo por eso, antes de dormir se ora para estar en gracia con el Padre.

Algunos pueden pensar que es algo difícil por no disponer de una oración acertada. Si este es tu caso conoce estos ejemplos de oraciones para rezar por la noche que hemos traído para ti.

Oraciones para rezar por la noche

1.      Oración dedicada a Jesucristo

En el nombre del padre, hijo y espíritu santo, señor Jesucristo te abro las puertas de mi corazón para recibir tu divina palabra, sentir tu infinita misericordia y que mi vida, pueda transformarse hacia un nuevo horizonte con tu luz bendita.

Señor Jesús, escucha mis plegarias pues en esto momentos de angustia y desesperación, solo quiero entregarme a tu ser para que bajo tu divina palabra decidas lo mejor para mi vid. Señor llévame en tu corazón se mi guía pues te anhelo con todo mi ser.

En el nombre de Jesús, te entrego mi corazón y es a partir de este momento en que confió plenamente en que podré verte, darte mi amor, agradecimiento y sé que me llevaras a los brazos de Dios nuestro señor. ¡Amén!

2.      Oración dedicada al Padre Celestial

Padre Celestial, Dios amante y bondadoso, oro para que Tú me bendigas abundantemente y bendigas a mi familia. Una familia no es solamente el padre, la madre, la hermana o hermano, esposo o esposa, sino todos aquellos que creen y confían en ti. Hago esta oración pidiendo una bendición para… Te doy gracias desde ya por tus bendiciones.

Padre, Dios, libra de sus deudas y de sus presiones económicas a…

Dame tu sabiduría divina para ser un buen instrumento de todo lo que Tú me has encomendado en la bendición, porque yo sé cuan maravilloso eres y como eres si sólo obedecemos tu Palabra y vivimos de acuerdo con ella.

Te doy gracias, Padre, por las recientes bendiciones que he recibido y por las bendiciones futuras, porque yo sé que nos bendecirás aún más.

Oro también por las personas que no tienen un trabajo fijo y que no gozan de buena salud, llénalos con tu rayo de luz, en nombre de Jesús. Amén.

3.      Oración para lograr conciliar un sueño agradable

Ahora, que otro día se acaba, te pedimos Señor Jesucristo Que nos aguardes bajo tu amor, con tu gran misericordia. Que nuestro corazón esté siempre contigo y que en el sueño podamos sentirte.

Renueva todas nuestras energías e ilumínanos el camino con tu claridad en otra noche más. Oh, Dios mío todopoderoso, escucha todas nuestras plegarias, recarga nuestros cuerpos con salud y protégenos como cada noche.

Oh, Jesucristo nuestro Señor, haz de esta una noche tranquila, y concédenos al final de nuestra vida, una santa muerte. Señor, ¡Ayúdanos a dormir tranquilos para poder adorarte mañana! Amén.

4.      Oración para culminar el día

“Espíritu de Dios  gracias por tu amor y tu misericordia lléname señor de tu amor limpia mi corazón y mi mente de todo pensamiento malo. Padre santo celestial Espíritu Santo de Dios, tú llenas mi vida de alegría en este momento me postro delante de ti con mucha fe clamando mi señor que todos mis días sean llenos de bendiciones.

Padre amado Dios de los cielos y de la tierra gracias por sobre todas las cosas. En esta hora elevo mi oración ante ti porque no tengo dudas de tu poder ni de tu misericordia. Esta oración para finalizar el día te pido mi rey que bendigas cada día de mi vida y te doy gracias por el término de este día y permitas que sea mejor el siguiente.

Cuando pienso en tu amor y en tu fidelidad no puedo hacer más que postrarme y adorarte. Sin duda mi oración te la entrego a ti porque confió en tu palabra y sé que no me defraudaras señor Jesús.

Rey de reyes señor de señores alfa y omega principio y fin no permitas que mi fe hacia ti se acabe. Por lo tanto realizo esta oración para dar gracias por terminar un día más con vida junto a mi familia.

Con el termino de que mis días sean de prosperidad y alegría. En el nombre de Cristo Jesús Dios de la vida te exaltare y te glorificare por el resto de mi vida. Derrama amor sinceridad en mi familia. Permite mi Cristo amado que al finalizar mi día y llegue la noche yo pueda dormir en paz y en bendición.

Te pido perdón por los pecados cometidos durante el día, no soy perfecto(a). Tengo mis errores enséñame lo que debo de hacer en los momentos de dificultad perdóname mis pecados. AMEN”

5.      Oración dedicada a la Virgen María

Dios te salve María llena eres de Gracia el Señor es contigo; bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el Fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen

6.      Oración al Ángel de la Guarda

Oh mi Santo Ángel de la Guardia, cuida mi alma y mi cuerpo. Ilumina mi mente para que pueda conocer mejor al Señor mi Dios y amarlo con todo corazón. Vigílame cuando rezo para que no ceda a las distracciones de la vida. Sostenme con tus consejos para vivir como un buen cristiano y ayúdame a cumplirlas obras de generosidad. Defiéndeme delos engaños del maligno y socórreme durante las tentaciones para que pueda vencer en la lucha contra el mal.

Oh mi querido Ángel de la guarda recito esta oración para pedirte que permanezcas siempre a mi lado y para pedirte que no ceses nunca de ser mi Ángel de la guarda hasta que yo sea llamado al recinto del Señor, donde adoraremos juntos por toda la eternidad a Dios nuestro Señor. ¡Amen!

7.      Oración de la Señal de la Santa Cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

8.      Oración a la Sangre de Cristo

Señor Jesús, en tu nombre, y con el poder de tu Sangre Preciosa sellamos toda persona, hechos o acontecimientos a través de los cuales el enemigo quiera hacernos daño.

Con el poder de la Sangre de Jesús me cubro, cubrimos y sellamos toda potestad destructora en el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego, debajo de la tierra, en los abismos del infierno y en el mundo en el cual nos moveremos hoy. Con el poder de la Sangre de Jesús rompemos toda interferencia y acción del maligno.

Te pedimos Jesús que envíes a nuestros hogares y lugares de trabajo a la Santísima Virgen María acompañada de San Miguel, San Gabriel, San Rafael y de toda su corte de Santos Ángeles.

Con el poder de la Sangre de Jesús me cubro, cubrimos y sellamos nuestra casa, todos los que la habitan (nombrar a cada uno de ellos), las personas que el Señor enviará a ella, así como los alimentos y los bienes que Él generosamente nos envía para nuestro sustento.

Con el poder de la Sangre de Jesús me cubro, cubrimos y sellamos personas, animales, objetos, el aire que respiramos, y en Fe colocamos un círculo de Sangre alrededor de toda nuestra familia.

Con el poder de la Sangre de Jesús me cubro, cubrimos y sellamos los lugares en donde vamos a estar en este día y las personas, empresas ó instituciones con quienes vamos a tratar (nombrar cada una de ellas).

Con el poder de la Sangre de Jesús me cubro, cubrimos y sellamos nuestros trabajo material y espiritual, los negocios de todos tus hijos, los vehículos, las carreteras, los aíres, las vías y cualquier medio de transporte que habremos de utilizar.

Con tu Sangre Preciosa me cubro, cubrimos y sellamos los actos, las mentes y los corazones de todos los habitantes, dirigentes de nuestra Patria y de la Iglesia a fin de que tu paz y tu corazón reinen en ellas.

Te agradecemos Señor por tu Sangre y por tu vida, ya que gracias a ellas hemos sido salvados y somos preservados de todo lo malo.

Amén

9.      Oración para pedir perdón a Dios

“A ti, Señor, elevo mi alma, Dios mío, yo pongo en ti mi confianza; ¡que no tenga que avergonzarme ni se rían de mí mis enemigos! Ninguno de los que esperan en ti tendrá que avergonzarse: se avergonzarán los que traicionan en vano.

Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus senderos. Guíame por el camino de tu fidelidad; enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador, y yo espero en ti todo el día.

Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor, porque son eternos.

No recuerdes los pecados ni las rebeldías de mi juventud: por tu bondad, Señor, acuérdate de mí según tu fidelidad.

El Señor es bondadoso y recto: por eso muestra el camino a los extraviados; Él guía a los humildes para que obren rectamente y enseña su camino a los pobres.

Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad, para los que observan los preceptos de su alianza. ¡Por el honor de tu Nombre, Señor, perdona mi culpa, aunque es muy grande!

¿Hay alguien que teme al Señor? Él le indicará el camino que debe elegir: su alma descansará feliz y su descendencia poseerá la tierra.

El Señor da su amistad a los que lo temen y les hace conocer su alianza. Mis ojos están siempre fijos en el Señor, porque él sacará mis pies de la trampa.

Mírame, Señor, y ten piedad de mí, porque estoy solo y afligido: alivia las angustias de mi corazón, y sácame de mis tribulaciones.

Mira mi aflicción y mis fatigas, y perdona todos mis pecados.

Mira qué numerosos son mis enemigos y qué violento es el odio que me tienen.

Defiende mi vida y líbrame: que no me avergüence de haber confiado en ti; la integridad y la rectitud me protegen, porque yo espero en ti, Señor.

Salva, Dios mío, a Israel de todas sus angustias.”

10.  Súplicas a la Virgen María

Dame tus ojos, Madre, para saber mirar; si miro con tus ojos jamás podré pecar.

Dame tus labios, Madre para poder rezar; si rezo con tus labios Jesús me escuchará.

Dame tu lengua, Madre, para ir a comulgar; es tu lengua, patena de gracia y santidad.

Dame tus brazos, Madre, que quiero trabajar; entonces mi trabajo valdrá una eternidad.

Dame tu manto, Madre, que cubra mi pobreza; cubierto con tu manto al cielo he de llegar.

Dame tu cielo, Oh Madre, para poder gozar; si tú me das Cielo, ¿qué más puedo anhelar?

Dame Jesús, Oh Madre, para poder amar: esta será mí dicha por una eternidad.

11.  Oración a San Miguel Arcángel

En primer lugar te doy alabanza honra y honor por siempre para poder dormir bien y tranquilo, oh mi Santo que eres bondadoso y bueno, te pido que nos ayudes para siempre estar tranquilos, porque sin ti, no podría dormir cómodo y tranquilo. Oh San Miguel Arcángel te pido paz y armonía para siempre dormir relajado.

Oh Amado Santo te alabo con mucha fe y alegría, porque tú eres un Santo muy bueno; en esta noche de estrellas te pido San Miguel que nos protejas para no tener la conciencia sucia. Además, te pido que siempre estés pendiente de todos nosotros.

Tú que eres mi protector, ayúdanos para que todas las noches nos podamos acostar sin preocupaciones; oh amabilísimo Miguel, te pido que cuides mi sueño para siempre dormir tranquilo. También ayúdanos para que cada día estemos más cerca de Señor; te pido que escuches mis plegarias para acostarme en paz.

Oh virtuoso Arcángel cubre mi sueño con tu escudo y espada, porque asimismo como nos proteges del mal, podrías ayudarnos con los sueños; en esta hora y en este lugar te pido que cuides y vigiles mis sueños, en compañía de tus ángeles y arcángeles, no permitas que fuerzas negativas y personas envidiosas me hagan daño.

También te pido que me protejas esas horas que estoy dormido, que no me invadan malos sueños y pesadillas; oh San Miguel Arcángel, deja que mis sueños sean buenos y felices, ya que así podré descansar todas las noches con tranquilidad.

Oh bendito Santo, ayúdame a que siempre pueda despertar con un buen estado de ánimo, tú que eres bueno y siempre estás pendientes de todos tus fieles; asimismo, te pido que puedas ayudarnos para que todos los días podamos dormir muy bien.

Tú Santo Miguel que eres guerrero y bondadoso, desvía esos malos sueños que tenemos al dormir; oh príncipe de la milicia celestial San Miguel, tú eres como Dios, pues luchas por la verdad y la justicia en el mundo para que no exista la maldad, por eso te pido que me protejas a mí y a toda mi familia.

A ti Miguel Arcángel, te pido que me protejas en mis noches y en mis días, ya que con tu ayuda podré descansar con tranquilidad. Bendito San Miguel, defiéndenos en el día del combate, porque no nos perdamos en el terrible juicio.

O ángel de Dios te agradezco por todo lo que has hecho por todos nosotros, también te doy gracias por tu infinita sabiduría que nos has dado, y por atender todas las cosas y peticiones que te rogamos para que nos ayudes.

Te agradezco por tu infinita bondad porque siempre me alcanza; asimismo bendito Santo, agradezco todas las cosas que has hecho por mí y toda mi familia. Gracias porque tú eres bueno, y porque tu misericordia me acompaña cada uno de mis días. Amén.

12.  Oración del Credo

Creo en Dios Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de

Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios, Padre todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica, la Comunión de los Santos; el perdón de los pecados, la resurrección de la carne; y la vida eterna. Amén.

13.  Acto de contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

14.  Oración de Padre Nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

15.  Oración del Ave María

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

16.  Oración del Salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas.

Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

17.  Oración del Gloria

Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

18.  Oración confesarse ante Dios

“Padre, Dios mío, tú que te compadeces y te has compadecido de la humanidad siempre, tú que nos auxilias, nos acoges y eres nuestro salvador cuando lo necesitamos; abre mis ojos para que sepa ver y pueda reconocer con claridad cada mal cometido y cada bien que he dejado de hacer;

Señor, toca mi corazón para poder abrirme sinceramente a ti; cúrame y fortaléceme para no caer, renueva mi amor hacia ti para que cada vez sea más fuerte y espontaneo; Padre Todopoderoso, lléname de luz y bondad, aquí estoy de rodillas ante ti para arrepentirme y reclamar tu perdón y misericordia para con tu hijo, he venido a confesar todo los pecados cometidos; Señor, dame el valor para no guardarme nada y abrir mi alma ante ti, Amén.”

19.  Oración o rezo del Ángelus

El Ángel del Señor anuncio a María;

Y concibió por obra del Espíritu Santo.

Dios te salve, María……

Aquí está la esclava del Señor;

Hágase en mí según tu palabra.

Dios te salve, María.

Y el Hijo de Dios se hizo hombre;

Y habitó entre nosotros.

Dios te salve, María.

Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.

Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Dios te salve, María.

Oremos: Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su pasión y su cruz, y con la intercesión de la Virgen María, a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, Nuestro Señor.  Amén.

20.  Oración al Sagrado Corazón de Jesús

Yo vuelo a Ti, Sagrado Corazón de mi Salvador, porque tú eres mi refugio, mi única esperanza. Tú eres el remedio para todas mis miserias, mi consuelo en todas mis angustias, la reparación de todas mis infidelidades, el suplemento para todas mis deficiencias, la expiación por todos mis pecados, y la esperanza y fin de todas mis oraciones.

Tú eres el único que nunca se cansa de mí y el único que puede soportar mis defectos, porque Tú me amas con un amor infinito.

Por lo tanto, Oh Dios mío, ten piedad de mí de acuerdo tu gran misericordia, y haz de mí, y para mí, y en mí, lo que sea que Tú quieras, porque yo me entrego enteramente a Ti, Corazón divino, con la plena confianza de que Tú nunca me rechazarás.

Tú que invitas a todos los que están sobrecargados a que acudan a ti, permite que tu mano sanadora se pose sobre mí y me dé la sanación del cuerpo y el alma. Toca mi alma con Tu compasión por los demás.

Toca mi corazón con Tu coraje e infinito amor por todos. Toca mi mente con tu sabiduría, para que mi boca siempre proclame tu alabanza. Enséñame, oh Sagrado Corazón de Jesús, a alcanzarte en mi necesidad, y ayúdame a guiar a otros a Ti con mi ejemplo.

Sagrado Corazón de Jesús, fuente del divino amor y consuelo, tráeme salud en cuerpo y espíritu para que pueda servirte con todas mis fuerzas. Ven y toca suavemente esta vida que has creado, ahora y para siempre. Amén.

21.  Oración al Sagrado Corazón de María

¡Oh Corazón de María!, el más amable y compasivo de los corazones después del de Jesús, Trono de las misericordias divinas en favor de los miserables pecadores; yo, reconociéndome sumamente necesitado, acudo a Vos a quien el Señor ha puesto todo el tesoro de sus bondades con plenísima seguridad de ser por Vos socorrido.

Vos sois mi refugio, mi amparo, mi esperanza; por esto os digo y os diré en todos mis apuros y peligros: ¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

Cuando la enfermedad me aflija, o me oprima la tristeza, o la espina de la tribulación llegue a mi alma, ¡Oh Corazón de María, sed la salvación mía!

Cuando el mundo, el demonio y mis propias pasiones coaligadas para mi eterna perdición me persigan con sus tentaciones y quieran hacerme perder el tesoro de la divina gracia, ¡Oh Corazón de María, sed la salvación mía!

En la hora de mi muerte, en aquel momento espantoso de que depende mi eternidad, cuando se aumenten las angustias de mi alma y los ataques de mis enemigos, ¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía.

Y cuando mi alma pecadora se presente ante el tribunal de Jesucristo para rendirle cuenta de toda su vida, venid Vos a defenderla y a ampararla. y entonces; ahora y siempre, ¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

Estas gracias espero alcanzar de Vos, Oh Corazón amantísimo de mi Madre a fin de que pueda veros y gozar de Dios en Vuestra compañía por toda la eternidad en el cielo. Amén.

22.  Oración a Señor Mío Jesucristo

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido, también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.

Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén. Oh Señora Mía ¡Oh, Señora mía! ¡Oh, Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a Vos; y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser.

Ya que soy todo vuestro, oh Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.

23.  Oración a la Virgen para pedir protección en el embarazo

María, madre del amor hermoso, dulce muchacha de Nazaret, Tú que proclamaste la grandeza del Señor  y diciendo que “sí”, te hiciste madre de nuestro Salvador y madre nuestra: atiende hoy las súplicas que te hago.

En mi interior, una nueva vida está creciendo: un pequeño que traerá alegría y gozo, inquietudes y temores, esperanzas y felicidad a mi hogar.

¡Cuídalo y protégelo mientras yo lo llevo en mi seno!

Y que, en el feliz momento del nacimiento, cuando escuche sus primeros sonidos y vea sus manos chiquitas, pueda dar gracias al Creador por la maravilla de este don, que Él me regala.

Que, siguiendo tu ejemplo y modelo, pueda acompañar y ver crecer a mi hijo. Ayúdame e inspírame para que él encuentre en mí un refugio donde cobijarse y, a la vez, un punto de partida para tomar sus propios caminos.

Además, dulce Madre mía, fíjate especialmente en aquellas mujeres que enfrenta este momento solas, sin apoyo o sin cariño. Que puedan sentir el amor del Padre y que descubran que cada niño que viene al mundo es una bendición.

Que sepan que la decisión heroica de acoger y nutrir al hijo les es tenida en cuenta. ¡Nuestra Señora de la Dulce Espera, danos tu consuelo y valor! ¡Amén!

24.  Oración a la Señora del Perpetuo Socorro

¡Santísima Virgen María, que para inspirarme confianza habéis querido llamaros Madre del Perpetuo Socorro! Yo os suplico me socorráis en todo tiempo y en todo lugar; en mis tentaciones, después de mis caídas, en mis dificultades, en todas las miserias de la vida y, sobre todo, en el trance de la muerte. Concédeme, ¡oh amorosa Madre!, el pensamiento y la costumbre de recurrir siempre a Vos; porque estoy cierto de que, si soy fiel en invocaros, Vos seréis fiel en socorrerme. Alcanzadme, pues, la gracia de acudir a Vos sin cesar con la confianza de un hijo, a fin de que obtenga vuestro perpetuo socorro y la perseverancia final. Bendecidme y rogad por mí ahora y en la hora de mi muerte. Así sea.

25.  Oración de salvación

Padre Santo que estas en los cielos:

Vengo delante de ti reconociendo que eres el único y verdadero Dios. Con humildad te confieso que soy un/a pecador/a. He vivido de una forma que no te agrada y que me ha alejado de ti. Ya no quiero vivir enredado/a en mentiras, odios, decepciones y en inmoralidad. Quiero vivir para ti, Señor. Por esta razón te pido perdón.

Entiendo que tu amor por mí es tan grande, que diste a tu único hijo Jesús, para que muriera en una cruz por mis pecados. Acepto a Jesús en mi corazón como mi Señor y Salvador. Rechazo a Satanás y a su mundo de tinieblas. Entrego mi vida a Jesús para que la limpie y la restaure. Envía a tu Espíritu Santo para que fortalezca mi fé y me guie cada día.

Estoy agradecido/a de que eres un Dios que da segunda oportunidades. Hoy me alegro porque mi vida está llena de luz y de esperanza. Gracias por anotar mi nombre en tu Libro de Vida.

En el nombre de Jesús, amen.

26.  Oración pidiendo la paz interior

Señor Jesús, desde que pasaste por este mundo teniendo la paciencia como vestidura y distintivo, es ella una perla preciosísima de tu corona.

Dame la gracia de aceptar con paz la esencial gratuidad de Dios, el camino desconcertante de la Gracia y las emergencias imprevisibles de la naturaleza.

Acepto con paz la marcha lenta y zigzagueante de la oración y el hecho de que el camino para la santidad sea tan largo y difícil.

Acepto con paz las contrariedades de la vida y las incomprensiones de mis hermanos, las enfermedades y la misma muerte, y la ley de la insignificancia humana, es decir, que, después de mi muerte, tantas cosas seguirán igual como si nada hubiese sucedido.

Acepto con paz, el hecho de querer tanto y poder tan poco, y que, con grandes esfuerzos, he de conseguir pequeños resultados.

Dejo con paz en tus manos lo que debiera haber sido y no fui, lo que debiera haber hecho y no lo hice.

Acepto con paz toda impotencia humana que me circunda y me limita.

Acepto con paz las leyes de la precariedad y de la transitoriedad, la ley de la mediocridad y del fracaso, la ley de la soledad y de la muerte.

A cambio de toda esta entrega, dame la Paz, Señor.

27.  Oración al Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo, envía tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma, divina luz y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus Siete Dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.

Amén.

28.  Salmo 145

Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.

2 Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.

3 Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; y su grandeza es inescrutable.

4 Generación a generación celebrará tus obras, y anunciará tus poderosos hechos.

5 En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, y en tus hechos maravillosos meditaré.

6 Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres, y yo publicaré tu grandeza.

7 Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, y cantarán tu justicia.

8 Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira, y grande en misericordia.

9 Bueno es Jehová para con todos, y sus misericordias sobre todas sus obras.

10 Te alaben, oh Jehová, todas tus obras, y tus santos te bendigan.

11 La gloria de tu reino digan, y hablen de tu poder,

12 Para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos, y la gloria de la magnificencia de su reino.

13 Tu reino es reino de todos los siglos, y tu señorío en todas las generaciones.

14 Sostiene Jehová a todos los que caen, y levanta a todos los oprimidos.

15 Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida a su tiempo.

16 Abres tu mano, y colmas de bendición a todo ser viviente.

17 Justo es Jehová en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras.

18 Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras.

19 Cumplirá el deseo de los que le temen; Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.

20 Jehová guarda a todos los que le aman Mas destruirá a todos los impíos.

21 La alabanza de Jehová proclamará mi boca; Y todos bendigan su santo nombre eternamente y para siempre.

29.  Salmo 4,8

“En paz me acostaré, y asimismo dormiré;

Porque solo Tú, Señor, me haces vivir confiado”.

30.  Salmo 23-1,2

Jehová es mi pastor; nada me faltará.

En lugares de delicados pastos me hará descansar;

Junto a aguas de reposo me pastoreará.

31.  Oración para dormir sin pesadillas

Bendito padre celestial, te agradezco de antemano cada día en el que me regalas la fortuna de vivir. Te doy las gracias por cada elemento de motivación que me entregas cada día. De igual forma gracias a ti tengo el honor de contar con techo y cama en donde poder dormir sin el riesgo de peligros  externos.

Te pido que en estos momentos que me ocupo de dormir veles cada paso relacionado al sueño y al de mis amados familiares. Te imploro que cada día tus ojos se encuentren postrados en mi hogar y cada miembro de ella.

Eres tú mi gran guerrero valeroso, capaz de lo que sea por el amor que siente por sus hijos. Te pido mi gran padre celestial que envíes tus ángeles a actuar ante nosotros. Que los querubines y serafines velen nuestros sueños.

No permitas que las pesadillas me abracen, provoca querido padre celestial que contemos con un sueño reparador, con el beneficio de un despertar al día siguiente fortalecidos. En el nombre de nuestro señor Jesucristo, amén.

Orar en la noche no solo te permite estar más cerca de Dios. También, brinda seguridad y da la oportunidad de agradecer al Padre por un día más vivido. Aprovecha la oportunidad de orar antes de dormir para arrepentirte por los pecados cometidos. Otra opción es pedir por los familiares y allegados, por la salud y protección propia.

Tanto los Salmos como las oraciones que se rezan antes de dormir permiten conciliar el sueño y obtener tranquilidad. Es el mejor pensamiento que se puede tener y el que más apacigua las preocupaciones en el mismo Dios.

Encomendarse al Ángel de la Guarda, a la Virgen María, a Jesucristo y a Dios, alejará al enemigo que asecha. La Protección Divina resguarda el hogar y la familia del que ora con el corazón lleno de fe. Brindándole un descanso apacible y reparador.